Voces: Un encuentro con Eytan Fox


Por

Os presento a Eytan Fox, un director de cine israelí que no tiene pelos en la lengua. Dice aquello que piensa y lo hace sin dudar. Así hace sus películas y así lo ha hecho en esta entrevista. No solamente ha hablado de forma generosa en relación a sus ideas, su formación y su identidad, mostrándose siempre transparente, sino que también lo ha hecho en relación a una amplia diversidad de temáticas, tanto personales como profesionales, estableciendo un claro vínculo entre ambas.

En sus películas trata diversas cuestiones polémicas y comprometidas y lo hace, en más de una ocasión, desde la perspectiva de género. Denunciando las identidades machistas patentes en el ejército israelí, situando ahí a dos personajes como Yossi y Jagger (2002), así como retratando una (im)posible relación entre dos chicos en Tel Aviv, uno de ellos israelí y el otro palestino en The Bubble (2006).

Eytan Fox puede parecer políticamente incorrecto ante la mirada de algunos sectores de la sociedad israelí (la cual cosa no es necesariamente mala), pero es socialmente impecable. Esto es lo que yo puedo decir ya que sus películas y la entrevista os pueden decir el resto.

El director Eytan Fox

El director Eytan Fox

G.Y: Para abrir esta entrevista me gustaría que me hablaras de tu personalidad pública y de tu identidad.

E.F: Mis padres nacieron en América, sus abuelos llegaron allí desde Europa del Este, por supuesto, desde Polonia y Rusia. Mi padre estudió para ser un rabino en Nueva York. Un rabino conservador americano. Hicieron aliyah en el año 1967. En esa época todo el mundo creía que Israel sería el cielo en la tierra, especialmente para los judíos. Llegaron a Jerusalén y crecí en esta ciudad.

Fue interesante porque éramos inmigrantes. Ser inmigrante es muy difícil. En el tiempo presente lo podemos ver con gente que llega de todas partes del mundo, especialmente desde Rusia y Etiopía. Día a día se puede ver lo difícil que es desplazarse de un país a otro, asimismo lo fue para mis padres. Mi padre encontró un buen trabajo en la Universidad Hebrea. Era educador, además de ser rabino. Mi madre, por su parte, sufrió mucho al principio. Imagina, una mujer elegante (como las de la serie Mad Man) que llega desde Manhattan a Jerusalén, que en aquél entonces recordaba un shtetl. Creo que esta experiencia me ha influenciado en mi identidad y también como artista. Las implicaciones de ser inmigrante, para los individuos, pasan por estar atento todo el tiempo a percibir quienes son los “fuertes”, quienes los “débiles”, cuales son las cosas correctas y cuales las incorrectas y, así, desde pequeño desarrollé esta habilidad para mirar, ver y reconocer mi entorno. Entonces, llegué a Israel y pasé por todas las etapas de socialización de un israelí, fuí a una escuela israelí, instituto, serví en el ejército, la universidad en Israel, amigos israelíes, ser judío, todo.

G.Y: Ser un judío nacido fuera de Israel que ha hecho aliyah, puedo decir por mi propia experiencia, te sitúa en más de una ocasión ante la expectativa de terceros de ser representante de la voz de Israel, de las decisiones de su gobierno, de las acciones de su ejército. ¿Cómo te has sentido al respecto?

E.F: Yo tengo mis películas entre mi persona y la audiencia. Cuando voy a un festival internacional o a publicitar mis películas en sus estrenos en distintos países, estoy físicamente ahí, pero aun así tengo la película que me permite decir “oh, está en la película…” porque ésta no deja de ser otra forma de expresión mía. Creo que casi todas las películas de directores de cine serios, no me refiero a los blockbusters americanos, las películas personales, artísticas, siempre tratan sobre aquello que el director o el guionista tienen que decir. Es muy difícil esconderse detrás de la película de forma que, sí, cuando estoy fuera de Israel soy un representante del país y estoy contento de serlo porque hay muchos malentendidos y desconocimiento acerca de lo que es Israel. Israel no es Bibi (Netanyahu), no es su gobierno necesariamente y lo que es aún más importante, el Israel en el que yo crecí, transmitía un sentimiento de que hay un solo Israel, así es como crecí. Era “nosotros”, no “yo” o diferentes “nosotros”. Era un “nosotros” y todos pensábamos igual, vestíamos igual, oíamos la misma música, teníamos la misma ideología pero con el paso de los años te das cuenta de que eso era completamente falso.  Era una mentira, hay muchos Israel, muchas aproximaciones distintas, muchas ideologías, diferentes pensamientos políticos y yo represento a mi mundo, a mi comunidad, a mis compañeros y amigos con afinidades políticas, a mis colegas artistas.

Estudié en la Universidad de Tel Aviv con mucha gente que hace películas a día de hoy en Israel, como Ari Folman, escritor de Vals con Bashir. Ori Sivan, quién hizo la serie “iejafim”, una serie de ficción sobre la historia de los kibutz. Una familia que llega a Israel en el año 1949 y acerca de cómo transcurren los años en esa comunidad. También está Hagai Levi quien comenzó la serie “Be’tipul” que posteriormente, comprada por HBO, se convirtió en “In treatment”. Una serie que trata los diálogos entre un psicólogo y su paciente que fue un gran éxito a nivel mundial. Con ellos y otros colegas nos encontramos muchas veces alrededor del mundo representando nuestra comunidad y nuestro Israel y estoy contento por ello.

Recuerdo la primera proyección que se hizo de “Walk on water” en París. Estaba yo con el actor Leo Ashkenazi cuando nos encontramos con unos estudiantes de la Sorbona, muy de izquierdas, podías cortar el aire con un cuchillo. Dijimos “hola…” y nos fuimos. Después, vieron la película y cuando les volvimos a encontrar me doy cuenta de que la atmósfera ha cambiado, es más relajada. Hablamos y al final del diálogo ese estudiante de 18 años vino y me dijo: “Yo siempre he odiado Israel pero viendo esta película me he dado cuenta de que el mundo es un lugar mucho más complejo y de que en Israel hay gente buena. Te agradezco la experiencia”. Ese es un ejemplo de como yo represento Israel cuando estoy fuera.

G.Y: ¿Fue tu primer objetivo como director de cine tratar temáticas relacionadas con la comunidad gay israelí o fue algo que surgió con el paso del tiempo?

E.F: La idea siempre fue y aún no es comenzar desde dentro, desde mí. Insisto, existe este “nosotros” que es tan pesado cuando uno crece en Israel. Todos vamos al ejército a la edad de 18 años y “vamos a ir a las mejores unidades porque somos de buenas familias”, “vamos a ser paracaidistas o pilotos” y una de las cosas que me dije sería que comenzaría desde “yo”, una persona. Por inducción iré desde “yo” hacia las cosas que suceden a mi alrededor. De este modo todo comenzó conmigo, las cosas en las que creo, mi familia, mis padres, mis amigos, mi gente querida, Jerusalén, donde crecí, que tiene un rol en casi todas mis películas. Por ejemplo, Florentin (nombre de un barrio de Tel Aviv) fue una serie de televisión que se podía ver en horario de máxima audiencia que trataba de re-definir el Israel joven de los años 90′. Se trataba de definir ese nuevo Israel y debido a que amo y me preocupo por Israel, comenzar por “yo”, mi, es una forma de redefinirlo. De hecho, no puedo ignorar el hecho de que estoy describiendo la comunidad gay de Israel porque soy un miembro prominente de esta comunidad.

G.Y: Por otra parte, leyendo la entrevista que hiciste para Indiwire.com es posible comprender que no esperas que tu cine sea etiquetado como “cine gay”. Entiendo que tus trabajos tratan un amplio abanico de realidades sociopolíticas y, obviamente, el género es una importante. ¿Puedes explicar esa perspectiva desde la que enfocas tus películas?

E.F: Cuando entras a una tienda de DVD’s encuentras drama, comedia, cine internacional o extranjero, japonés…y gay. Eso me parece bien. No tengo el problema de estar en un gueto nada por el estilo. Mi esperanza es hacer películas muy buenas como director gay para que la gente quiera venir a verlas sin ser, necesariamente, gay. Yo fui afortunado con mis películas ya que, sobre todo en Israel, gente fuera de la comunidad gay, fue a ver mis películas. En América y Europa tengo otro público predispuesto, los judíos. Gays y judíos van a ir a ver mis películas. En Israel, una película como Yossi y Jagger consiguió atraer gente de todas las procedencias sociales, no tuvo nada que ver con ser gay.

El gran complemento que recibía de los soldados que venían a ver la película era “al final de la película me había olvidado de que eran gays”, eso era un halago. Lo era por el hecho de que el amor es amor, la amistad es amistad, el sexo es sexo y no importa demasiado quien esté ahí, es la misma idea. Los mismos principios.

Estoy atento al hecho de que alguien que hace cine ha de ser muy responsable de lo que dice porque está educando a las personas. La historia más impresionante que me ha ocurrido en mi carrera profesional, quizás, fue cuando recibí en facebook una carta de una mujer iraní que decía “crecí en un mundo en el que el sionismo era satán y en que mi objetivo era destruir a satán y de algún modo, a través de internet, un amigo me dijo “mira esta película”” y ella vio “The bubble” y me escribió “Te agradezo muchísimo por esta película porque ha cambiado mi concepción de la vida, porque ahora se que la realidad es complicada. En Israel hay mucha gente buena, como tu y tus amigos, y no puedo tratar el mundo en términos de blanco y negro”. Juro que comencé a llorar, alguien de Irán…así es como una película puede educar y tienes esa responsabilidad no solo al elegir un tema sino al escoger la forma de tratarlo.

G.Y: Tus películas chocan con los discursos más fuertes ya que tratan de mostrar posibles reconciliaciones entre personajes que ocupan posiciones en la sociedad que les hacen sentirse “fuera de lugar”. Podemos ver este tipo de relación entre Yossi y Jagger o entre Noam y Ashraf (The bubble). ¿Puedes comentar esta idea del “estar fuera de lugar” y de “la burbuja” que permite sentirse en “un lugar propio”?

Un fotograma de la película Yossi & Jegger (Eytan Fox, 2002)

Un fotograma de la película Yossi & Jagger (Eytan Fox, 2002)

E.F: En la nueva película, Yossi, también se encuentra en un lugar donde no es muy aceptado, en el hospital donde trabaja. Incluso en “Song of the siren”, mi primera comedia romántica (1994), había aquélla mujer que, por aquél entonces no actuaba como era de esperar. Ella se acercaría a un hombre y le diría “Quieres sexo?”, cuando se podría esperar que una mujer sea tímida y espere a que el hombre se acerque para pedirle el teléfono o algo parecido. Ella era una mujer en un mundo de hombre que decía estas cosas, de forma que creo que tienes razón. Lo que hago es tomar un personaje y meterle en un mundo en el que podría no encajar, ese es el drama. Si agarras a un chico gay y le pones en la calle Shenkin no hay asunto pero si agarras a ese chico y le pones en el ejército israelí en la década de los noventa en una unidad de combate o, inclusive, teniendo una cita con un palestino en Shenkin, ahí hay algo de drama. Ahí es cuando la realidad choca con el individuo y ¡pum!

Son estructuras dramáticas. En “The bubble”, las temáticas Israel-Palestina y la realidad gay, quizás fueron demasiado. Yossi y Jagger, dos chicos judíos,….ok, son gays pero…un árabe palestino, que podría ser un suicida, y un judío, eso fue demasiado para los israelíes. Por eso no tuvo tanto éxito en Israel. No tanto éxito como “Walk on water” o “Yossi & Jagger”. Fuera de Israel la película encantó.

G.Y: Es correcto decir que no haces “cine fácil”, te acercas a cuestiones como la guerra, el ejército, el Holocausto y, la mayor parte de las veces, a través de los ojos de personajes homosexuales. Cada temática que tratas es una realidad complicada. Tratarás el género, el conflicto israelí-palestino, el ejército Israelí. ¿Cómo ha sido recibido por los israelíes el trato de todas estas cuestiones a través de estos lentes?

E.F: Yo enseño en un lugar llamado NYU Tel Aviv. La famosa Universidad de Nueva York ha comenzado a dar la posibilidad a sus estudiantes de ir a otros campus durante períodos de medio año, un semestre, en Abu Dhabi, Shangái, Italia y ahora en Tel Aviv. Mis alumnos me decían que siempre mostramos una imagen de izquierda y crítica en el cine. Buscaban algo más sionista, más pro-Israel y creo que les entiendo. Yo amo y me preocupo por Israel, tuve ofertas para ir a trabajar en L.A y dije “No, yo quiero hacer películas israelíes, este es mi mundo, este es mi lenguaje, este es mi país, esta es mi gente”.

Diría que la gente que acostumbra a ver películas israelíes son, generalmente, intelectuales o gente de izquierdas con quienes todo está bien. A veces recibimos comentarios acerca de que las películas sean aceptadas en festivales como Berlín, Venecia o Canes. Claro, son películas “anti-israelíes”, a la gente que no es judía le encantará verlas. Pero las reacciones en general son buenas y, como los críticos suelen ser e izquierdas, también comprenden la carga política. He tenido debates con gente acerca de cómo mis historias y mis personajes manifiestan cargas políticas. Como la conexión entre alemanes y judíos e israelíes y palestinos. Esto es muy delicado en Israel. Cuando alguien trata de comparar el comportamiento de Israel en Cisjordania con el Holocausto, incluso la gente de izquierdas dirá “¿Cómo puedes hacer esa comparación?”, el Holocausto es sagrado pero yo creo que es importante hacer esto inclusive si no es una buena comparación. Es importante para recordarnos a nosotros mismos como sufrimos a lo largo de la historia y, por tanto, que no debemos infligir dolor a otra gente. Nosotros, el mundo judío, no puede permitirse infligir sufrimiento a otras personas y pueblos. Eso es todo lo que pretendo decir. Y la gente, aunque a veces cuesta, creo, me entiende.

G.Y: ¿Puedes comentar alguna otra anécdota que te haya ocurrido durante tus años de carrera profesional como cineasta?

E.F: Estaba grabando “Walk on water” en Berlín, en TempleHoff, el cual fue el aeropuerto nazi. Era la pausa del almuerzo. Llamo a mi madre, ella estaba enferma, tenía cáncer y me dijo “Hola Eytan, ¿dónde estás?”. Le dije “Estoy en Berlín” y ella me dijo “¿Por qué estás en Berlín?” le respondí “Estoy grabando una película, volveré en unos pocos días, no te preocupes” y ella me dijo “Berlín es el enemigo”.

Mi madre, después de hacerse a la idea de vivir en Israel se hizo más israelí que los judíos israelíes, ella luchaba por la causa palestina. Fue planificadora urbana del ayuntamiento de Jerusalén y se encargaba de Jerusalén Este, de todos los barrios palestinos. Se amigó con los árabes palestinos, invitaba a amigos a la cena religiosa de los viernes (shabat), hacía el kidush. Y me dice “Berlín es el enemigo”, ella jamás diría una cosa así, nadie era enemigo para ella, todo el mundo era alguien con quien poder reconciliarse y hacer la paz. Al principio me pregunté a mi mismo que quiso decir entonces me dije…ok, la niña de tres años que vivía en Chicago en los años treinta y leía acerca del Holocausto, acerca de Auschwitch, que se sentía como puede sentirse una niña de 3 años que cree que los alemanes van a conquistar el mundo y se la llevarán a un campo de concentración como a las demás niñas judías. Ese miedo…ella va a morir y de repente ese miedo aparece de su interior y me dice esa frase tan loca. Y me doy cuenta como las cosas que ocurren en la infancia permanecen e incluso si vamos a ir en una dirección totalmente en la vida, estarán en el interior. Después de esa llamada seguimos trabajando y pocas horas después recibí una llamada y me dijeron que mi madre había muerto.

Después de esto le dediqué la película a ella que luchó por la paz y los derechos humanos.

G.Y: ¿Has pensado en hacer alguna película sobre judíos ortodoxos?

E.F: Hay una historia muy loca sobre el mayor rabino del movimiento sionista, llamado Mordechai Elon. Amigos míos que trabajan con Joseph Cedar, el director de la reciente película “Footnote”, me dijeron que cuando supo que el rabino Elon fue arrestado se pasó el día llorando. No podía comprender como un hombre tan importante para el sionismo, bien educado, “ha’gadol va’torah” tal y como decimos aquí pudo ser acusado de abusos sexuales a sus alumnos. Siempre decimos… “solo alguien que no sea judío haría esto. ¿Un judío?¡No!” e irá a juicio. Los políticos tratan de evitarlo pero probablemente vaya a juicio. Esa es una historia que podría hacer. Procedo de una familia religiosa, mi padre fue rabino y es un mundo interesante. Si consigo poner a un chico gay en ese mundo podría ser una cosa interesante, así que es una posibilidad.

G.Y: ¿Qué hay acerca de tus proyectos de futuro?

E.F: Mi nueva película es una comedia romántica llena de mujeres aunque normalmente trabajo con más hombres que con mujeres. Se trata de un grupo de chicas que irán a representar a Israel en Eurovisión. Es una historia divertida acerca de un grupo de chicas que no tienen nada que ver con el mundo de la música ni del espectáculo ni nada similar. Viven en el mismo edificio y son amigas.

La gente me dirá “pero a día de hoy nadie es amigo de sus vecinos, nadie les conoce” y yo respondo que “ese es el Israel en el que yo crecí en los años 70′s en el que todo el mundo conocía a sus vecinos”. Una es propietaria de un bar, otra es profesora, la tercera es política y un día se encuentran con el fin de alegrar un poco a su vecina que ha sido abandonada por su marido. Una de las chicas sabe tocar dos acordes con la guitarra y empiezan a hacer una canción. Uno de sus vecinos, el vecino gay, lo documentará y lo mandará al jurado que ha de decidir que canción representará a Israel en Eurovisión. Obviamente, ellas serán elegidas. Ellas no quieren ir, no saben cantar, no saben bailar pero deciden ir. Toda la película trata acerca de como cambian sus vidas. Estoy desarrollando una película acerca de Mike Brant, una superestrella que comenzó en Israel y posteriormente se trasladó a Francia. Tengo muchos proyectos en fase de desarrollo, es un buen período, estoy trabajando duro.

G.Y: ¿Puedes definir Israel con unos pocos adjetivos?

E.F: Complicado, complejo, terrible, trágico, maravilloso, asombroso y querido.

Finalmente me gustaría compartir una respuesta que diste a la revista IndyWire.com en una entrevista:

I.W: ¿Cuál es tu definición de “película independiente”?

E.F: Creo que he de decir que una película independiente es aquélla que fue filmada por las razones adecuadas. Porque alguien debió hacerlo. Porque una historia se debía contar.

Esta entrevista fue publicada por primera vez en el blog “Un català a Israel” en el Diari Ara el día 4 de Noviembre de 2012 y es la entrevista que abre el nuevo blog No Rhetorike, donde periódicamente podréis encontrar otras entrevistas y artículos interesantes.

2 pensamientos en “Voces: Un encuentro con Eytan Fox

  1. 26 mayo, 2013 a las 14:16

    Gracias por compartir y enhorabuena por la nueva web, estáis invitadísimos!

  2. Antony R
    24 enero, 2014 a las 4:57

    Les agradesco la entreviste, no es muy facil encontrar informacion sobre este espectacular director pero gracias a ustedes he podido saber un poco mas de la perpectiva y el objetivo con el cual desarrola las peliculas, y la pregunta final les quedo excelente, gracias!.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *