Una mujer fuera de serie: Regina Jonas


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Seguramente lo más difícil al escribir este artículo fue la elección de una mujer especial, una mujer judía que representa de alguna manera a todas las demás, pero que a la vez destaca no sólo por haber sido la primera mujer rabina, sino sobre todo porque demostró su valor, su compasión con los demás y su firmeza en una terrible época.

Hasta bien el comienzo de los 1990 existían pocos documentos sobre Regina Jonas, ni en Berlín su ciudad natal ni en Terezín (Theresienstadt) había mención de ella. Justo después de la caída del muro, cuando se podía acceder a los archivos en Alemania Oriental, se encontró el legado de Regina Jonas en el Gesamtarchiv der deutschen Juden (Archivo central de los judíos).

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Si confieso las razones que me han motivado a ser rabina, dos cosas me vienen a la mente. Mi fe en la llamada de Dios y mi amor por las personas. Dios plantó en nuestro corazón ciertas habilidades y una vocación sin preguntar por el género, por eso tanto hombres como mujeres debemos trabajar y crear según las talentos otorgados por Dios.

Regina Jonas, C. V. Zeitung, 23 de junio 1938

¿Pero quién era Regina Jonas? ¿Cuál es su historia?

 Regina nació el 3 de agosto de 1902 en Berlín, como hija de Wolf y Sara Jonas, y creció en Scheunenviertel, un barrio humilde, mayormente judío. Cuando sólo tenía once años, su padre, un comerciante, murió de tuberculosis.

Desde muy joven mostró gran interés para la historia judía, la lengua hebrea y la Biblia, y uno de sus primeros profesores fue Max Weyl, un rabino ortodoxo que oficiaba en la sinagoga de la Rykestrasse, donde Sara y sus hijos Abraham y Regina atendían regularmente los servicios religiosos.

En 1923 Regina Jonas pasó su examen de madurez en le Oberlyzeum Weissensee. Tras estudiar durante un año en un seminario para profesores, se matriculó en 1924 en la Hochschule für die Wissenschaft des Judentum (Academia para la Ciencia del Judaísmo), una institución liberal, que admitía a mujeres como estudiantes. Sin embargo entre todas sus compañeras (que estudiaban para profesora) Regina Jonas era la única que aspiraba ser rabina.

En 1930 Regina concluyó sus estudios con su tesis sobre el tema ¿Puede una mujer ser rabina  de acuerdo con la Halaja? Este documento  (existe una copia del original en el Centrum Judaicum en Berlín), es el primer intento de justificar la ordenación de una mujer según las bases halajicas. En efecto Regina Jonas combinaba la línea halajica con una actitud moderna y, quería demostrar que la igualdad de los géneros se basaba en las fuentes legales judías y; que por lo tanto el rabinato femenino debería ser entendido como una continuación de la tradición.

Su tesis fue supervisada y aprobada por Eduard Baneth (profesor de Halaja en la Hochsschule), pero después de su muerte su sucesor, Hanokh Albeck, se oponía a la ordenación de una mujer, por lo que Regina Jonas sólo se graduó como profesora de religión. Y durante los siguientes años ejerció esta profesión en varias escuelas para niñas en Berlín. Pero nunca olvidó su principal objetivo, y finalmente en el año 1935 Rabbi Max Dienermann, director ejecutivo de Liberaler Rabbinerverband (Congreso of Liberal Rabbis), aceptó a ordenarla (opiniendose a los deseos del Verband).

Regina Jonas empezó a predicar en algunas pequeñas congregaciones. De hecho comenzó su labor en la comunidad judía de Berlín, que le empleaba como consultora rabínica pastoral en sus instituciones de beneficencia y, también ofició los servicios religiosos en el Hospital Judío. Cuando a causa de la creciente persecución nazi muchos rabinos fueron arrestados o emigraron, Regina también oficiaba los servicios en otras sinagogas liberales de Berlín, además daba clases en la Wizo y diversas organizaciones judías. Después de la Noche de los cristales rotos (9 al 10 de noviembre del 1938) se ocupó especialmente de las personas más necesitadas, los enfermos y ancianos que estaban en una situación desesperada. En el invierno del 1940 – 1941 visitó las comunidades judías en Braunschweig, Göttingen, Frankfurt am Oder y Bremen, que se habían quedado sin rabino. En estos difíciles años realizó un importante trabajo pastoral, ofreciendo apoyo a muchas personas.

El 6 de noviembre de 1942 Regina Jonas y su madre fueron deportados a Terezín, donde continuó su trabajo como rabina y donde colaboró con Víctor Frankl ofreciendo consuelo especialmente a los recién llegados. El doce octubre de 1944, ella y su madre fueron deportadas a Auschwitz, donde fueron ejecutados el día siguiente.

Regina Jonas no es sólo un ejemplo de humanismo y humildad, ella es sobre toda una pionera en la lucha por la igualdad de las mujeres. Profundamente convencida de su llamada, buscaba un lugar a lado de sus colegas rabinos, defendiendo sin embargo la idea de que hombres y mujeres deberían ocuparse de diferentes asuntos.

Como demuestran las muchas cartas personales de agradecimiento posteriormente encontradas Regina Jonas llegaba a los corazones de la gente; en un tiempo terrible ofrecía consuelo, despertaba, enseñaba y devolvía un poco de sentido de vida judía. En una época en la que muchos judíos alemanes se concientizaban del fracaso de su intento de emancipación y de la pérdida de sus raíces religiosas y culturales, Regina Jonas mostraba a su desesperado pueblo un camino de retorno a sus  valores.

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