Un Oasis de Paz judío y árabe


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Neve Shalom/Wahat al-Salam es un pequeño pueblo encima de una colina entre Tel Aviv y Jerusalén. Lo que lo hace especial es que es el único pueblo en Israel en que árabes y judíos deciden vivir juntos para construir una comunidad igualitaria y desafiar la realidad social israelí. De hecho, en el contexto israelí, el pueblo representa una excepción. Aunque existan otros pueblos mixtos judeo-árabes en Israel, en estos la mayoría de sus habitantes árabes nativos fueron matados o expulsados en 1984 y los judíos recién llegados fueron impuestos sobre los árabes que consiguieron quedarse.

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Invitación al silencio en un espacio de meditación

Bruno Hussar (1911-1996), un judío egipcio que se convirtió al cristianismo y más tarde se hizo sacerdote dominicano, fundó el pueblo en 1970 con la intención de crear un lugar donde las personas pudieran vivir juntas a pesar de las diferencias nacionales y religiosas, y en el que llevaría a cabo trabajo educacional para la paz. Al pueblo le puso el nombre de Neve Shalom/Wahat al-Salam, que significa “Oasis de paz” en hebreo y en árabe.

Cuando las primeras parejas casadas se unieron a él y empezaron a construir sus casas encima de la colina, el Padre Bruno creyó que el sueño por fin se había manifestado. En 1980 los residentes crearon el primer jardín de infancia y la primera escuela primaria bilingüe y binacional, en la que los niños árabes y judíos aprenden a hablar el idioma del otro y toman conciencia de la religión y de la cultura del otro.

“Cuando mi marido y yo vinimos a Neve Shalom/Wahat al-Salam por  primera vez, nos tocó el corazón ver a los niños jugar juntos. Queríamos que nuestro hijo creciera en este entorno, asi que nos mudamos al pueblo”, dice Dafna Karta-Schwartz, residente judía desde 1987 y gerente actual del Pluralistic Spiritual Center, una institución del pueblo que organiza actividades de encuentro, estudio y reflexión espiritual, basadas en valores de igualdad, justicia y reconciliación.

 “El mayor logro del pueblo es que sigue existiendo, que se desarrolla, y que muchas personas quieren vivir aquí. Pero la voluntad no es suficiente. Mudarse a Wahat al-Salam/Neve Shalom es el comienzo de un viaje en que uno tiene que tratar con sus emociones, con un sufrimiento profundo e inconsciente relacionado con su identidad como árabe o judío, y que representa el obstáculo más grande para la coexistencia”

Michal Zak, también judía y residente en el pueblo desde hace muchos años, va más allá:

“No es coexistencia sino resolución del conflicto. La idea es encontrar una manera de aprender sobre el conflicto, sobre nuestro papel en él, las razones por las que hacemos lo que hacemos y creemos en lo que creemos a través del diálogo. En la sociedad el relato convencional es que ‘nosotros’ judíos tenemos razón y que ‘ellos’, los árabes, están equivocados. Esto es simplista y no deja espacio a la posibilidad de cambiar las relaciones de poder. El pueblo es un trabajo en progreso y lo será siempre, en tanto que el conflicto continúe. El concepto igualitario que desarrollamos en el pueblo al principio era esquemático e ingenuo. Igualdad correspondía a igualdad numérica. Creíamos que dividiendo las funciones y las varias posiciones representativas igualmente entre judíos y árabes, íbamos a obtener igualdad. Pero si hay desigualdad en la sociedad, esto se reflejará en el pueblo, no es posible vivir aislados. El desafío que yo veo es sobre todo para nosotros judíos: tenemos que darnos cuenta de nuestro privilegio, tomar responsabilidad por ello y ser solidarios con los oprimidos”.

Zak tiene una experiencia de 23 años como facilitadora en la School for Peace, otra institución educativa que fue fundada en Neve Shalom/Wahat al-Salam como parte del esfuerzo del pueblo de crear una relación mas justa e igualitaria entre árabes y judíos en Israel a través de talleres de encuentro y programas de formación. Mientras que el Pluralistic Spiritual Center busca el avance de la paz enfocándose en la reconciliación a través de la espiritualidad y el dialogo interreligioso, la School for Peace prefiere mirar a la identidad de los participantes, formando su conciencia del conflicto y de su papel en él.

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El Pluralistic Spiritual Center en Neve Shalom/Wahat al-Salam

Zak cree que la religión tendría que estar incluida en la discusión, “porque incluso las personas seculares que piensan que los religiosos son extremistas descubren que le dan mucha importancia a cosas religiosas, como la ciudad de Jerusalén. La clave está en integrar los problemas, no en aislarlos”. Aun así ella enfatiza que la religión es solo una parte del problema:

“Cuando trabajaba con los líderes religiosos me di cuenta de que ellos entablaban discusiones teológicas porque en ellas se sentían mas cómodos, sin embargo, aunque fueran líderes religiosos, había otras partes de su identidad (nacionalidad, clase social, género) que nunca estaban incluidas en la discusión, porque se trataba de un encuentro interreligioso”.

Ella se muestra escéptica respecto a la posibilidad de lograr la unidad a través del diálogo interreligioso. Hace cuatro años empezó a trabajar en defensa de las comunidades beduinas en el sur de Israel, que están privadas de derechos básicos, como el derecho a la vivienda y al territorio, agua, electricidad y del derecho de organizarse en comunidades:

“Uso la experiencia de mi trabajo en la School for Peace en mi trabajo con los pueblos no reconocidos porque creo que la lucha para la justicia y la igualdad es algo básico en nuestras vidas. Creo que no podemos hablar de reconciliación antes de terminar con la ocupación y la discriminación. Es una manera de huir de los problemas e intentar sentirnos mejor juntos. No creo en un salto así. Aún estamos luchando contra la ocupación agresiva. La reconciliación, por lo menos en otras sociedades, viene después”:

El trabajo de Karta-Schwartz en el Pluralistic Spiritual Center se basa en la convicción opuesta, en la confianza que la religión y la fe juegan un papel fundamental en el diálogo entre árabes y judíos. Desde que empezó su trabajo de gerente, en agosto 2012, ha sido responsable de muchos proyectos; en estos días está organizando el próximo encuentro del Sulha Peace Project, un grupo de israelíes y palestinos que quieren demonstrar que los hijos de Abraham/Ibrahim comparten un destino común.

“Nos unimos para llegar mas allá que los argumentos y la postura política, hasta la humanidad esencial que desea ser escuchada. Nuestro objetivo es superar el nivel de la supervivencia y aprender a ver al otro desde la compasión. La clave está en viajar atrás, a las raíces de nuestras tradiciones y encontrar el núcleo común de nuestras creencias que nos ayudan a unirnos y nos ofrece la oportunidad de construir algo juntos”.

En Wahat al-Salam/Neve Shalom, identidades opuestas luchan para afirmarse a si mismas y al mismo tiempo para construir un relato común. Lo que puede parecer una contradicción, un trabajo de Sísifo, es la dialéctica de la paz que los residentes del pueblo escogieron como una forma de vida. Ellos no ven la paz sólo como un objetivo que se cumplirá en el futuro, sino sobre todo como algo que tiene que ser practicado en el presente, en la vida cotidiana, en su diálogo de identidades y trabajando juntos por una sociedad más igualitaria. Sus vidas, y la existencia del pueblo, son su mensaje para la la sociedad y el estado israelí, y para todo el mundo.

Neve Shalom/Wahat al-Salam: http://www.nswas.com/

Sulha Peace Project: http://www.sulha.com/what_is_sulha

School for peace: http://www.sfpeace.org/

Un pensamiento en “Un Oasis de Paz judío y árabe

  1. Carme Cat
    13 junio, 2014 a las 1:00

    Quan les persones son capaces de pensar per si mateixes, de reaccionar davant els fets, pel que son, aleshores el dialeg es possible, sempre i quan hi hagi tambe una voluntad d’escoltar i respecte mutu. Amb el dialeg es poden identificar les necessitats reals i quina es la millor manera de solucionar-los. Pero el problema de fons no es, ni de bon tros, tan facil de resoldre perque afecta a l’ambit del pensament, al funcionament normal de la ment, que pot arribar a estar total o parcialment incapacitada per entendre per ella mateixa, si ha estat fanatitzada. Aixo l’impediria pensar lliurement, quedant reduida a la repeticio irracional d’una serie de consignes interioritzades d’antuvi, sovint de manera interessada, premeditada. Quan aixo passa ni el dialeg ni els acords son possibles. Caldria una “reprogramacio” es a dir, fer el cami invers per recuperar l’ equilibri imprescindible. Posar al descobert la perversitat de la fanaritzacio provocada per conveniencies politiques tambe seria un bon sistema. Quan mes antidemocratics son els sistemes politics, mes risc de fanatitzacio corren les seves poblacions, de la mateixa manera que passa amb la relacio masclisme/fanatisme, que es directament proporcional.

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