Stirring Jews


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Seguro que muchos han oído acerca de “Las Aventuras de Tom Sawyer” y las de “Huckleberry Finn”, dos libros cuyo autor se escondía tras el seudónimo de Mark Twain, y consiguió ser el escritor más emblemático de EE.UU., por la frescura y espontaneidad de su obra. Conocido por dar voz a las clases marginadas, logró obtener cierta presencia entre las opiniones más consideradas de mediados y finales del siglo XIX. Harper’s Magazine (revista que todavía aun sigue en activo desde 1850) contó con la colaboración del escritor, no sin traer la controversia y aportar uno de los momentos más interesantes de ese periodo.

El punto de partida de la polémica fue un viaje que Twain realizó por Europa Central. A raíz de ahí, resultó “Stirring Times in Austria” (“Tiempos conmovedores en Austria”), un relato de 27 páginas publicado en 1898. Para contextualizar brevemente el texto, se puede decir que cuenta cómo el gobierno austríaco y la casa imperial de Habsburgo fraguaron una ola de anti-semitismo como maniobra de distracción política. El objetivo era mantener unido el imperio austro-húngaro mediante la implantación del idioma checo como lengua oficial de Bohemia, en lugar del alemán. Para evitar que el conflicto llegara a más, se planeó promover animadversión hacia los judíos, culpándolos de… todo. Eran un blanco fácil, que generaba otro tipo de convulsión social y distraía a la masa de lo que realmente podía ser importante de cara al futuro político del país.

“Stirring Times in Austria” tuvo repercusión en EE.UU. porque ahí también los judíos estaban pasando tiempos difíciles en todos los aspectos: no eran contratados, y la convivencia resultaba incluso peligrosa para ellos en relación a sus vecinos cristianos, eran agredidos e incluso no eran aceptados en según qué universidades.  Por lo tanto el relato de Twain recibió muchas cartas, pero una conmovió en especial. Un ciudadano judío le escribió preguntándole qué es lo que debían hacer para ser aceptados y respetados como iguales. En definitiva, ¿qué es lo que Twain creía que sucedía y cómo podían resolverlo? Esto motivó una respuesta por parte del escritor: “Concerning The Jews,” (“En relación a los Judíos”), también publicada en Harper’s Magazine en 1899.

La siguiente carta esta incompleta respecto a su primera publicación puesto que Twain dio como posible respuesta la escasa participación de los judíos en el ejército de EE.UU., dato totalmente erróneo, que posteriormente tuvo que rectificar pues su implicación en la Guerra de Secesión era tan alta como la de cualquier otro colectivo, así que sorprendentemente parece que contestó de forma arbitraria sin contrastar una información que podía haber contribuido a ratificar cualquier apoyo de antisemitismo, en un país con su máximo apogeo patriótico. Salvando esta fe de errata, el resto de la carta demuestra un gran sentido de objetividad, y una gran capacidad para admirar y formarse una opinión libre, limpia y propia.

250px-1934titletwainTodo es mortal excepto el Judío

Si las estadísticas son correctas, los Judíos constituyen sólo un uno por ciento de la raza humana. Este dato sugiere una ligera mota de una tenue nebulosa perdida en el resplandor de la Vía Láctea. Ciertamente, apenas se debería oír hablar sobre el Judío, pero siempre se lo ha nombrado. Es tan importante en el planeta como cualquier otro pueblo, y su relevancia comercial es excesivamente desproporcionada en relación a la pequeñez de su número.

Su contribución a la lista mundial de grandes nombres en literatura, ciencia, arte, música, finanzas, medicina, y conocimiento abstracto están de la misma forma fuera de proporción por la baja densidad de su población. Ha realizado una maravillosa lucha en este mundo, en todas las épocas; y lo ha hecho con sus manos atadas a la espalda.

Podría vanagloriarse, y ser justificado por ello. Los Egipcios, los Babilonios, y el auge Persa, llenaron el mundo de ruido y esplendor, luego desaparecieron como en un sueño y pasaron de largo; los Griegos y los Romanos los siguieron; e hicieron una gran estruendo, y marcharon; aparecieron otros pueblos y sujetaron victoriosa su antorcha durante un tiempo pero se apagó, y ahora están sentados en el crepúsculo o se esfumaron. 

El Judío los vio a todos, los venció y ahora es lo que siempre ha sido, sin exhibir ningún tipo de decadencia, sin debilidad por los años, ni de ninguna de sus partes, sin flojear en sus energías, sin apagar su alerta y agilidad mental.

Todo es mortal excepto el Judío; el resto de potencias pasan, pero él permanece. ¿Cuál es el secreto de su inmortalidad?

Mark Twain
(“Concerning the Jews” Harper’s Magazine, 1899)
Traducción: Cristina Garcia

Supongo que viajar expande la mente y nos hace ser personas más evolucionadas, quizás por ello Twain en Europa, disolvió sus propios prejuicios, ya que él también en su juventud participó de ataques a judíos siguiendo el clamor social.

Parece que, aquí también rauda el secreto de la inmortalidad de los judíos: el don de estar en el mundo, estar en cualquier rincón del planeta sin agredirlo, integrarse donde quiera que vayan, aprender, evolucionar, crear y pensar e incluso la importante capacidad de aceptar la diferencia.

“Concerning The Jews” me conmovió. Pocas veces he estado tan de acuerdo en algo. La carta de respuesta de Twain es un homenaje, sentido, escrito con escasas líneas, incluso con cierto tono poético… llama la atención como explica el bajo porcentaje de la población judía con respecto a la mundial, comparándola con el universo, situándola dentro de la Vía Láctea, en una nebulosa galáctica… ¿hay algo más eterno que el universo? Si… ¡¿no?!

También hace reflexionar sobre la divulgación de grandes civilizaciones, haciendo hincapié en su ocaso, y remarcando quién es realmente el que ha perdurado hasta nuestros días. Cierto es que no se deja de hablar de Grecia clásica, del imperio Romano, los antiguos Egipcios, etc., se venden fascículos de forma periódica, infinitud de reportajes en televisión, se enseña en la escuela básica quiénes fueron, y sus logros… y yo me pregunto por qué hay este hecho diferencial con respecto a los judíos, por ejemplo, yo, como catalana, no estudié en el colegio a grandes personajes como Nahmanides, Salomó ben Adret, Astruc Ravaya y así una larga lista de nombres, que representan una parte más que relevante de la historia de Catalunya, en una época de gran hegemonía política de mi país, y que contribuyeron de forma directa a enriquecerlo en todos los aspectos. Su contribución impregnó el reino catalano-aragonés de un carácter inquieto y un espíritu comercial que aún perdura en nuestros días, y estoy convencida que Catalunya no sería como es si no hubiera sido por su paso en estas tierras. Los judíos que trabajaron al servicio de la corona, no sólo eran cabalistas, sino médicos, filósofos, científicos, figuras de igual relevancia que cualquier otro personaje histórico que haya podido estudiar.

“Concerning the Jews” ha sido difundida en numerosas plataformas judías, se puede encontrar fácilmente en estos espacios, más allá de estos limites apenas se hace  mención a este importante periodo histórico. Me pregunto si la actitud de Twain hubiera sido critica, destructiva y hubiera respaldado las voces más poderosas del momento, ¿sería más divulgado este articulo de Harper’s Magazine?

Fuente Consultada: America Jewish Historical Society (www.ajhs.org)

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