SAY IT IN YIDDISH – Una historia


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-“Sholom Aleichem”- dijo la niña cuando se cruzó con un transeúnte por una calle de Varsovia. El transeúnte giró la cara para el otro lado y agilizó el paso. La madre, que llevaba a la niña cogida de la mano, le dió un tirón mientras le lanzaba una reprimenda por lo que había dicho. La niña tenía cuatro años y se llamaba Hinda. No sabía que en breve se marcharían a Argentina. Corría el año 1939, pocos meses antes del asedio de Varsovia.

Es el año 1941 y Iser Waiselfisz decide inscribir a su hija Hinda en el Idisher Folks Theater (IFT) en Buenos Aires. La relación de la familia con el teatro yiddish viajó con ellos  desde Varsovia, la madre y la tía de Hinda eran voluntarias en la companía de Ida Kaminska en la época del VYKT, Varshever Yidisher Kunst-teater (Warsaw Yiddish Art Theater). Ambas trabajaban como costureras en el departamento de vestuario y solían ir a todas las funciones. En el IFT Hinda podía hablar sin tapujos en yiddish y es allí donde se inicia su pasión por el mundo del espectáculo y el yiddish.

Hinda de pequeña con su hermano y una prima.

Desde sus inicios en el siglo XIX, el teatro yiddish profesional se llenaba de familias enteras. Así era en Varsovia, Nueva York, Vilnius o Buenos aires, entre muchas otras ciudades. Las obras que se representaban entonces tenían como objetivo entretener e instruir. Tocaban temas sociales desde la inmigración a la asimilación, desde los derechos de las mujeres a los conflictos entre padres e hijos. Con canciones que llegaban al corazón y mensajes que hacían referencia al día a día del espectador. Millones de personas llegaron a pasar por el teatro del lower east side de Nueva York. Obras en yiddish que contaban con un amplio repertorio de canciones, baile e historias basadas en novelas de escritores reconocidos como I.L Peretz o adaptaciones de Shakespeare. El teatro yiddish contó con grandes estrellas, uno de los más conocidos fue Boris Tomashevsky, que poseía una voz famosa por enamorar a todas la mujeres. La fama de los actores era tal que los teatros recibían sus nombres, como fue el caso de Esther-Rokhl Kamisnka, que contó con dos teatros homónimos en Łódź y Wrocław.

El teatro moderno en esta lengua lo inauguró Abraham Goldfaden, conocido como el “padre del teatro yiddish”. Su legado provocó una larga tradición teatral en yiddish y el apetito del público por ver más obras, lo cual llevó a la creación de nuevas compañías. Entre ellas estuvo la compañía Vilner Trupe, que en 1917 se estableció en Varsovia. Allí, el 9 de diciembre de 1920, estrenaron una obra que cambiaría el curso de la historia del teatro yiddish: S.An-ski’s Tsvishn tsvey veltn: Der dibek (Entre dos mundos: El Dybbuk). Aclamada como una obra de misterio, con un discurso lento, solemne y ritualizado con el nigunim -tomado de las tradiciones jasídicas- el Dybbuk inspiró un tipo de frenesí teatral sin precedentes.

En 1922, Ida Kaminska y su marido forman otra compañía en Varsovia denominada VYKT Varshever Yidisher Kunst-teater (Warsaw Yiddish Art Theater), compañía donde trabajaron la madre y la tía de Hinda. Ida Kaminska venía de una familia de teatro donde ambos padres habían sido actores y directores. Su madre Ester-Rokhl Kaminska conocida como la “madre del teatro yiddish”, y su padre Avrom-Yitskhok Kaminska, eran conocidos por haber traído en 1905 a Varsovia un nuevo tipo de repertorio: las obras del dramaturgo Jacob Gordin, donde sus representaciones habían sido una sensación en los teatros de Nueva York.

El año 1939, el mismo año que Hinda y su familia deciden marchar a Buenos Aires, Ida Kaminska, con su segundo marido y su hija, emigran a Rusia. En 1946 regresa a Polonia y restablece el teatro yiddish en las ciudades de Łódź y Wrocław. En 1950 estos teatros se nacionalizan con el nombre de Ester-Rokhl State Yiddish Theater, y con Ida Kaminska como directora.

Hinda Waiselfisz

Hinda también regresaría años más tarde a Polonia, por los años 60, para estudiar con Jerzy Grotowski en su Teatro Laboratorio. Vinculada siempre de alguna manera al mundo del teatro, la danza y el cine, durante los años 80, fue escenógrafa, actriz, y directora. Estudiante de Bellas Artes, ecléctica e inquieta intelectualmente, viajaba por trabajo a París, Amsterdam, Alemania e incluso Barcelona. En la mayoría de los ensayos solía acompañarle su hija Daniela. La magia de esa experiencia llevaría a Daniela también a dedicarse a las Bellas Artes especializándose en fotografía y cine. Durante esos años, a raíz de la muerte de su padre y por la atracción que Hinda sentía por la capital catalana, decide establecerse definitivamente en Barcelona con su hija Daniela.

Clase en la Facultad de Bellas Artes. Hinda es la segunda de la izquierda.

En la década de los años 90, Hinda decide organizar en colaboración con Sharon Pucker, un ciclo de películas en yiddish en la Filmoteca de Catalunya. Entre los asistentes, sorpresa y curiosidad: se escuchaban expresiones que iban desde un “¿Qué es el yiddish?” hasta exclamaciones como “Oy! dos iz mamesh a nes!” (“¡Oh, esto es verdaderamente un milagro!”).

Gracias a esta y otras iniciativas, otro evento, el Festival de Cine Judío de Barcelona, ha sabido siempre incorporar la cultura yiddish en su propuesta. Ha contado con proyecciones relacionadas con el tema (en películas o documentales) e, incluso, con el ciclo de conferencias que organizaron en el 2008 en la librería La Central, donde se dedicó una mesa redonda a la lengua y cultura yiddish. La primera edición del Festival de Cine Judío de Barcelona fue en 1999 y empezó con un grupo de jóvenes de la CIB (Comunidad Israelita de Barcelona). Hinda por aquellos tiempos estaba más vinculada sobre todo como público. Su hija Daniela empezó a colaborar en 2003 y a partir del 2007 Daniela e Hinda asumieron la responsabilidad de la dirección del festival.

 

Hinda con Xavier Antich – Intituto Francés de Barcelona.

 

El próximo mes de noviembre, en la Filmoteca de Catalunya, se ofrecerá dentro del marco del Festival de Cine Judío de 2017, una sesión de películas en yiddish en homenaje a Hinda Waiselfisz, fallecida el pasado 8 de enero de 2017.

Desde esta sección, dedicada a la divulgación de la cultura y lengua yiddish, cabe rendir un homenaje a la memoria de esta defensora e impulsora del yiddish, su mameloshn.

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