Mozaika abre sus puertas a los vecinos del barrio


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El día de ayer, 25 de julio de 2018, abrimos las puertas de Casa Adret a los vecinos del barrio del Call. Una semana antes, varios delegados y delegadas de Mozaika fueron puerta por puerta, repartiendo invitaciones para venir a conocernos, tomar un café, explicarles nuestro proyecto, haciendoles partícipes del mismo.
Esta actividad fue muy importante para nosotros ya que supone poner en práctica una de nuestras misiones, que es integrar el proyecto en el tejido social de nuestra ciudad, sin dar la espalda a los vecinos. Nosotros existimos para visibilizar y compartir el patrimonio judío.
El resultado fue muy revelador, una bonita experiencia para todos nosotros. A las diez de la mañana estabamos en la oficina esperando a que sonara el tiembre. Teníamos nuestras dudas sobre el efecto que podría haber causado la invitación. Al cabo de poco tiempo, tuvimos la grata sorpresa de recibir a nuestros primeros vecinos. Dos representantes de Plataforma per la LLengua, que tiene sus oficina en la calle Sant Honorat. Desde ese momento, comenzó a llegar a gente. Entre ellos, la Sra. Dolors. Una hotoria increible. Nacida en el Call a principios del siglo XX. Nos encantó escuchar que ella se refería al barrio como “el seu poble”. Con 11 años fue testigo directo de los bombardeos que sufrió el barrio durante la Guerra Civil. La placa conmemorativa que hoy encontramos en la Plaza Manuel Ribé fue fruto de su perseverancia. También estuvo el Sr. Miquel, agente inmobiliario retirado, que lleva toda su vida viviendo en la calle Sant Domenech. Su proximidad a la PLaza Sant Jaume le ha perjmitido ser testigo de todos los cambios políticos de la ciudad en los últimos setenta años. El Sr. Joan, también vecino, nos explicaba las historias del Burdel que existió durante años en donde hoy se encuentra la Casa Adret. Historias que compartiremos con todos vosotros en un futuro. Así, continuamos todo el día, recibiendo a vecinos, escuchando, explicando, buscando formas de colaborar en conjunto. Sus preocupaciones, las hacemos nuestras. La gentrificación, el turismo masivo y la pérdida de identidad del barrio ponen en peligro la autenticidad y el carácter particular que aún siguen sosteniendo los vecinos. Esta realiadad se conecta con una de nuestras principales misiones, recuperar el Call para los barceloneses. Queremos que los vecinos de l’Eixample, de Sants, de Sant Antoni vuelvan a pasear por el Call, como solían hacerlo. Así como, a la comunidad judía.
El resultado fue extremadamente positivo y alentador. Nos sentimos acogidos por los vecinos, que ven con esperanza y optimismo nuestro joven proyecto. Queda mucho trabajo por hacer, no desistiremos.

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