La biblioteca de yidishland


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Para esta semana les propongo una lectura fascinante con la que se deleitarán especialmente los bibliófilos y los amantes de la literatura yidish. Se trata del libro “De un país sin amor”, del autor Gilles Rozier.

2014-06-05 portada

Aunque en forma de novela, el libro es en realidad un documentado estudio sobre la literatura producida por los judíos de la Europa oriental y la vida de quienes fueron sus protagonistas, indisoluble de los trágicos acontecimientos políticos y sociales que se desarrollaron entre las dos guerras mundiales y que culminaron con su destrucción, primero y principalmente a manos del nazismo, y poco después a manos del estalinismo.

De todo ello fueron víctimas millones de judíos, pero algunos de ellos, escritores sobre todo, dejaron una huella de lo que fue aquel mundo violentamente aniquilado en sus poemas, libros y otros documentos, que son hoy testimonios preciosos y casi únicos de lo se denomina yidishland, un vasto territorio que abarcaba diversos países de la Europa oriental y que compartían una lengua, el yidish, en torno a la cual giraba un pueblo, una forma de vida y una inmensa cultura.

El novelista recupera esta memoria a través de los recuerdos de Sulamita Kacyzne, una anciana que en la vida real fue hija del escritor yidish Alter Kacyzne (Vilna 1885 – Ternopol 1941), y que en su infancia tuvo el privilegio de conocer a algunos de esos escritores. Desde su sillón rojo procedente del desaparecido Café de la Unión de Escritores y Periodistas Yidish de Varsovia, Sulamita pretende preservar la memoria guardando celosamente una inmensa biblioteca yidish que contiene valiosos libros y documentos que ella misma ha ido reuniendo a lo largo de su vida. Allí, en esos libros, siguen viviendo sus queridos poetas, sus judíos, su Varshe natal. Pero, ¿quién es capaz hoy en día de leer una novela o un poema en yidish?

El relato se centra principalmente en la vida de tres poetas, Peretz Markish (1895, asesinado por orden de Stalin en 1952), Melej Rawicz (1893-1976) y Uri Zvi Grinberg (1896-1981). Los tres pertenecieron a la Unión de Escritores y Periodistas Yidish de Varsovia y mantuvieron una íntima relación de amistad de la que se sirve el autor para construir su novela. Además de poetas y escritores, fueron editores de diversas revistas culturales yidish.

Les copio aquí un fragmento durísimo, que a mi personalmente me duele y me conmueve hasta estremecerme, de una carta que Uri Zvi Grinberg dirigió a Melej Rawicz desde Berlín el 6 de octubre de 1923. Parece una premonición de la tragedia que iba a suceder años más tarde:

“Ha llegado el momento de darnos a conocer, de salir de nuestros círculos judíos, pues somos cosmopolitas, nuestra poesía trata del mundo entero. Sin embargo, Europa nos detesta con odio mortal, no nos quiere conocer”. (pág. 228)

El libro fue publicado en febrero de 2014 por la editorial Alianza. El autor, Gilles Rozier, nacido en Grenoble en 1963, es traductor del yidish y del hebreo al francés y director de la Casa de la Cultura Yidish-Biblioteca Medem de París (http://yiddishweb.com/).

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