El uso de la palabra excepcional nunca debe ser gratuito: Entrevista a Sharon Fridman


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© Ph.Dalia Sciama / Sharon Fridman 2014

© Ph.Dalia Sciama / Sharon Fridman 2014

Bailar no es algo tan sencillo. Bailar al son y ritmo de nuestro propio cuerpo y el de otros puede ser aún más complicado si no se tiene suficiente sensibilidad para los sonidos cotidianos. Sí…, es fácil bailar en una discoteca, pero ¿moverse con tu compañera/o? y ¿con alguien que pasa por tu vida?

Hace un par de meses la fotógrafa que ilustra este artículo, Dalia Sciama, me propuso acompañarla al Mercat de les Flors de Barcelona para ver la obra “Caída libre” dirigida por el bailarín y coreógrafo Sharon Fridman. Desde entonces, enamorado, me he hecho adicto a su sensibilidad, tanto de Dalia, de quien ya era un fan, como de Sharon; una adicción duradera que intento transmitir a quien le hablo de este artista excepcional.

Usamos con demasiada frecuencia el superlativo “excepcional”, pero aquí es justificado. La obra “Caída libre”, que está en plena gira internacional, te deja mudo, con la respiración contenida desde el primer segundo en el que aparentemente no ves nada en la total oscuridad de la escena, pero en la que sientes el palpitar de tu corazón, la respiración de los espectadores, la circulación de la sangre por cada arteria de los bailarines, la sincronía de los cuerpos invisibles, la caída libre a un mar de sensaciones sin retorno a la normalidad.

Y como no quise volver a la normalidad, solicité de improviso esta entrevista a Sharon Fridman, que no tiene desperdicio alguno. ¡Hela aquí! La sensibilidad para saber bailar.

MOZAIKA: ¿Cuantas veces a lo largo de tu vida te has caído y te has vuelto a levantar con mucha más fuerza?

SHARON FRIDMAN: Cada día. Cada día hay algo para atravesar, quizás es mi vida la que está llena de barreras o es como la siento, una barrera que hay que atravesar. Primero hay que saber escuchar y estar atento a la información que aparece, estar muy abierto a lo que ocurre alrededor de ti, porque eso ya es una lucha, y hacer algo con ello. Sí que es verdad que se puede hablar de momentos significativos en los que ocurrió algo en tu vida que nos marca, pero me parece que eso es más normal y habitual, nos pasa a todos en la vida. Para mi cada día uno cae y se levanta con algo nuevo.

M: Por tu trayectoria y mi impresión personal a partir de la obra “Caída Libre”, como un buen artista tu obra nace a partir de tus sentimientos. Algunos artistas trabajan más a partir de una historia externa, como una cuestión más estética y formal, y otros artistas más sobre los sentimientos ¿Hasta qué punto tus obras son autobiográficas como dicen algunos?

SF: ¡Todo! 100%; en la obra cada escena, cada instante es mi manera de visualizar una sensación o emoción que ocurre en la trayectoria de mi vida. Es así como lo visualizo. Los esfuerzos que tiene que hacer uno para conseguir…. No está recogido de ninguna referencia exterior. Pero me encanta escuchar cuando me viene mucha gente y me dice que ve referencias de muchos cuadros famosos, como la “La balsa de la Medusa”, etc. porque eso significa que esa lucha personal, esos sentimientos, esas imágenes que se generan y salen de mis emociones, forman parte de la sociedad y del ser humano. No es sólo mi historia personal, sino que esos sentimientos ya salieron hace mucho tiempo, porque forma de parte de todos, y es eso mismo lo que los hacen importantes, no que sean sentimientos de Sharon, sino que son sentimientos compartidos.

M: Precisamente era una de mis preguntas, porque he visto en tu “Caída Libre” estampas de Eugene Delacroix, como “la Libertad guiando al pueblo” o esa “balsa de la medusa” de Théodore Géricault. Tu obra es muy cinematográfica y trasladable a espacios distintos en los que siempre mantiene una identidad renovada, según veo en tu web (http://www.sharon-fridman.com). Toda la construcción de tu obra es muy visual, no es sólo la danza, es un todo: la música, la luz, la escenografía, el vestuario, ¿Tienes algún referente del cine, o de fotógrafos?

SF: La verdad es que NO. Yo estoy bailando desde los ocho años, y toda mi vida ha estado dedicada a eso. Desde el colegio iba a bailar, y cuando acabé la escuela, fue bailar, bailar y bailar; nunca estudié nada distinto, no me interesó ningún título universitario o académico, solamente quería bailar. Lo que sí es verdad es que siento desde muy joven que hay algo muy grande para explorar dentro de nosotros mismos, y para mi esa es la responsabilidad que tenemos cada uno de explorar eso que tenemos dentro. Esa exploración la puedes hacer desde la Universidad o desde las propias experiencias de tu vida, completamente imaginando o inventando. No tengo muchas referencias ni de libros ni del cine, si que conozco las obras, he estado en museos, pero en mi creación no pensé en inspirarme en algunas de estas, sino que mi obra sale de mi estómago, lo construimos, lo visualizamos, dialogamos sobre lo hecho y vemos qué está generando y decidimos: Es esto!! Hasta encontrar su color y la textura, la luz, el vestuario, es una lucha, pasas por muchos errores, ves la imagen, pero a veces no es la imagen de la emoción que yo tengo, y hasta encontrar la imagen de ese gris que yo tengo pasamos por colores de tierra que no son, y cuando acaba todo el proceso creativo te dice alguien: “ah! me recuerda a…” de acuerdo, quizás el resultado, pero quiero decir con eso que por mucho que se pueda comparar con un referente estético, ésa no ha sido mi vía de creación, no está relacionado con la decisión de hacerlo.

Sharon Fridman 04Cuando algo esta hecho y te recuerda otras cosas, para mi no es porque hay un parecido sino que hay cierta coherencia en el desarrollo de la obra que te permite a ti “relajarte” y encontrar referentes. Digo “relajar” en el sentido que el público “confía” en el desarrollo de la obra, deja de cuestionar y pensar, y de repente empieza a recibir, y cuando recibes es cuando se empiezan a hacer conexiones de tu memoria, necesidades personales y es allí donde se crean las referencias.

M: Y en este trabajo de emociones ¿Consideras que tus obras trabajan el plano romántico? Y me refiero al significado académico y no vulgar del romanticismo: el superhombre desbocado en sus sentimientos, la combinación del sexo y la muerte, el fatalismo y la libertad, la expresividad de todo lo que está comprimido por la sociedad, la explosión de esos sentimientos en los grandes movimientos, lo barroco de la simplicidad, en definitiva, el romanticismo del ser y del pensamiento.

SF: Como lo dices…. Si

M: ¿Y en el plano personal?

SF: Si en el sentido que tenemos que exprimir y poner al límite todos nuestros sentimientos y sensibilidades antes de sacarlo fuera; yo soy muy así. Creo que es una muy buena definición. También es cruzar el límite y descubrir un nuevo territorio antes de tocarlo, ¿Hasta cuando se puede seguir así? explorar territorios en ti, que van más allá, más allá, y más allá. Ayer hablamos con los voluntarios (bailarines oriundos de cada ciudad donde se hacen las representación) sobre el desarrollo de la sensibilidad cuando te mueves; igual me estoy moviendo en un espacio vacío, pero en cada instante y en cualquier lugar de mi cuerpo puede aparecer algún contacto, algún roce, de cómo puedo generar el máximo de sensibilidad en todas mis direcciones posibles, y de cómo controlar todo el espacio a la vez. También es la forma en que cada uno puede proyectar y sentir incluso lejanía, cosas que ya no están en tu cuerpo. Pero también, por un sexto sentido, es el querer atravesar los límites y tocar más allá otras cosas.

M: Sin haberlas visto, cogiendo de referencia algunas grabaciones y textos de tu obra, me da la sensación que desde el intimismo de “Carlos and Me” hasta el espectáculo del que en cierta manera te ha dejado una pequeña herida con el público: “Q Project”; “Caída libre” va más allá que tu otra obra “Dos caras”, porque es la culminación de esa experiencia vital e individual proyectada en una vivencia común, un sentido de cómo funcionamos en sociedad, la individualidad como elemento de la colectividad. Una vez dijiste: “A veces, con algunas obras, he sentido que el público podía quedarse lejos, simplemente asomado a mi universo. Ahora he necesitado romper ese abismo y crear un mundo donde realmente podamos involucrarnos todos” ¿Es “Caída libre” una sola cara, aunque ésta sea poliédrica? Quiero decir con ello que ¿buscas que el público conecte, vea o se identifique con tu visión y sentimientos de supervivencia a través de las relaciones humanas?

SF: Con “Caída libre” vuelvo a mi obsesión de “Q Project”, que era una pieza que salió antes de su tiempo, era demasiado para que un espectador en España pudiera asumir este riesgo y este extremo de emociones, pero había algo tan potente que me recuerda algo paralelo a “Caída libre” pero más nítido, más definido, más completo en cierta manera, pero NO parte de los mismo materiales ni búsquedas a nivel físico. Son dos significaciones distintas del movimiento. En “Q Project” hay algo de este romanticismo que hablaste, exprimir las posibilidades pero a nivel más individual, menos sociedad. Todas las obras hablan de alguna manera de la sociedad, pero desde otros puntos de vista y de otras experiencias y herramientas, en todas se cuestionan los puntos de vista, siempre hay dos caras, y algo más allá del punto de vista personal de cada uno. “Caída libre” también tiene esas dos caras, relaciona de alguna forma la sociedad del pasado y una propuesta de la sociedad del presente y del futuro, como podría ser el estudio de nuestra verticalidad en otra forma distinta.

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© Ph.Dalia Sciama / Sharon Fridman 2014

M: ¿Cuántas veces has necesitado de la fuerza de alguien para tirar hacia delante?

SF: (Silencio) Buena pregunta….. Te voy a responder como un judío israelí: Nunca,… me apetece decir. Siempre lo que consigues tener es producto de un proceso de mucha soledad, pero por otro lado esta soledad no podría venir sin la ayuda del otro. Porque la gente alrededor de ti te propone exactamente el proceso que tu individualidad necesita, si es rechazo o cualquier otra cosa, ésta formará parte de tu necesidad. Todos somos un uno, nos necesitamos, el individuo sin los otros no existe, necesitamos estas referencias para avanzar, para podernos ver reflejados, para poder actuar, necesitamos la comunicación con el otro sea como sea. Por un lado no precisaba de nadie concreto para ayudarme a pasar una experiencia, porque las experiencias fuertes tenían que ser en soledad… es justo lo que hablábamos antes… atravesar la posibilidad, coger todo el mundo en mi dirección para abrir una posible armonía…. Ufff!!!

M: Mantener la individualidad tuya con la energía de todo lo que ocurre alrededor y utilizar la individualidad de los demás para realizar la tuya…

SF: Si.. si, eso es.

M: También esta pregunta venía en paralelo a algo que ya habíamos comentado, sobre que tu obra “Caída libre” es un todo, es un trabajo en equipo. En cada segundo de tu obra se aprecia un estudio milimétrico, no sólo del movimiento del cuerpo de bailarines, la escenografía, la música, la iluminación, sino del sonido, la respiración, el latir de los corazones de los bailarines y incluso te diría del público; a veces me pareció ver como si tu coreografía fuesen visiones microscópicas del palpitar y la circulación de las venas, de conexiones neuronales del cerebro…

SF: Si… mmn.. si.

M: Estoy convencido que ya tienes en mente otros proyectos… ¿hacia dónde quieres ir, o mejor dicho hacia donde nos quieres llevar?

SF: Estoy en una época que me apetece mucho encontrar más tiempo para seguir la investigación y desarrollo del lenguaje técnico de mi trabajo. Me parece lo más importante antes que hablar de una nueva creación o otra cosa para decir. Esta dicho. Ahora necesito seguir trabajando en el “contact” y crear un laboratorio y encontrar las personas adecuadas para mantener eso, porque son días de trabajo muy intensos, que hoy en España no es nada, nada fácil; hay un trabajo alrededor brutal por realizar y ese es mi enfoque y objetivo.

M: Y también trabajar mucho el plano personal de los bailarines.

SF: Mucha filosofía, con muy poco tiempo y mucha gente, (sonríe). Y tengo un equipo pequeño. Pero es también verdad que la mente sigue imaginando y ya veo otras nuevas direcciones. Ahora mismo empiezo una nueva creación para una compañía de Israel que se llama “Vértigo” en el que hablo sobre esta energía de los caballos cuando corren, que corren juntos, al unísono, aunque cada uno tiene su ritmo, esa sensación de movimiento veloz y potente de las piernas; estoy trabajando a la vez con la composición, coreografía y 30 minutos de “contact” buscando esa sensación de tener que atravesar y de tener que llegar a lo imposible, algo que ya esta tratado de alguna forma en “Caída libre”, pero quiero ir más allá.

M: y para acabar…. ¿A qué tienes miedo?

SF: ufff……. (Silencio).

M: Si quieres lo dejamos así, como un suspiro.

SF: No… estoy pensando…… (Largo silencio) no sé si es miedo… Si todo esto tiene sentido, si esta inversión de vida tiene sentido… para mi eso es el miedo y de repente descubrirte abandonado sin sentido, (sonríe) pero no se si es miedo, es lo que tenemos todos, parte de la existencia del ser humano.

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