Salomon Goldstein y la Barcelona Nazi (Parte I).


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Hace más de seis años comencé a tirar del hilo de una historia que narra los avatares de un grupo de refugiados judíos que durante los años 30 lucharon por establecerse en Barcelona. Recuerdo, un tanto obsesivamente, la primera pista que, sin quererlo, me llevó a perseguir los pasos de una, hasta entonces desconocida, doctora berlinesa. Su nombre era Charlotte Margolin y había llegado a Barcelona huyendo del nazismo.

Por aquel entonces, verano del 2011, acudía a menudo a la calle Santísima Trinitat del Mont, donde se ubicada la sede de la Comunidad Judía Atid de Cataluña. Durante aquel sofocante verano Charlotte Margolin era tan sólo un nombre exótico, uno de tantos entre las interminables listas de extranjeros que habían participado como voluntarios en la Guerra Civil Española. El punto de partida de la búsqueda o lo que hizo que trascendiera la mera curiosidad inicial que su figura despertaba en mí, fue descubrir su nombre asociado a lo que un día había sido el Sanatorio Maurín, ubicado en el número 9 de la calle Martorell y Peña, lugar que me veía obligado a rebasar cada vez que acudía al recinto comunitario. La obsesión se fue alimentando con el tiempo por la aparición reiterada de nuevos refugiados. Entre ellos se encontraba un judío polaco con nacionalidad uruguaya que había llegado a Barcelona a principios de los años 30 y que respondía al nombre de Salomon Goldstein.

Fue su nieto, Ariel Goldstein, de visita en Barcelona, el que me habló por primera vez de la historia de su abuelo. Ariel. uruguayo de nacimiento pero residente en California, había acudido a Atid como guía de un grupo de judíos americanos. En la distendida charla que mantuvimos me explicó que tanto su padre Reginaldo, como su tía Carmen, habían nacido en Barcelona. Y fue allí, en el pequeño patio de la sede comunitaria, donde, sin tener a mano más indicios que los que él mismo me iba dando, decidí enfrentar el reto que suponía resolver su enigma.
Salomon Goldstein Fhurmann había nacido en Brody – por entonces territorio del Imperio Austro-Húngaro – en 1904. En los años 20, como muchos otros, emprende su aventura americana. Tras pasar por Brasil, residirá una temporada en Montevideo donde conseguirá casi de inmediato su carta de ciudadanía – la obtiene el 28 de abril de 1927. Poco después regresará a Alemania donde conocerá a su futura esposa, Leni Friedmann Raab. En 1932 contraerán matrimonio en la ciudad de Leipzig y ese mismo año se trasladarán a Barcelona. Es entonces cuando da comienzo su aventura catalana.

Tras aquella primera charla fascinante, Ariel y yo mantuvimos el contacto. Poco después me ofreció la posibilidad de entrevistarme con su padre vía skype. Y así fue. Reginaldo me habló de su apego al barrio del Poble Sec, de los bombardeos cobardes que lo asolaron, del zumbido de las bocinas antiaéreas que lo atemorizaban, de sus compañeros de escuela, de su padre, militante socialista, etc. Días después de aquella conversación me envió un escrito que relataba con entusiasmo lo vivido:

“BARCELONA 1936. Europa es un hervidero. Hitler consolida el poder en Alemania, Mussolini en Italia, Stalin es el amo absoluto en la Union Sovietica y las llamadas potencias democráticas, Francia e Inglaterra, tratan de apaciguar las secuelas de la Gran Depresión.

En estas circunstancias llegué al mundo en Barcelona. A los tres meses parte del ejército español se subleva contra el gobierno republicano y estalla la Guerra Civil Española. Paso mis primeros años de vida en un contexto de grandes privaciones. ¿Pero qué hacían unos judíos centroeuropeos, como mis padres, en Barcelona, por qué habían llegado hasta allí?

Vayamos un poco para atrás. Mi padre Salomon había nacido en un pequeño pueblo de Galitzia en una época de profundo antisemitismo. Entonces era muy difícil prosperar para los judíos. Una de las peores cosas que te podía pasar era ingresar en el ejercito, donde tanto los oficiales como el batallón en pleno descargaban sus frustraciones contra ti por el simple hecho de ser judío.

De ahí que mi padre, como otros tantos jóvenes, huyó del país tratando de evitar el servicio militar. Se instaló en Alemania, a la sazón, el país mas prometedor de Europa. Pero no se conformó con la aventura germánica, pues, dotado de un gran espíritu inconformista, salió de Alemania destino a Sudamérica, primero a Brasil y luego a Uruguay, donde se estableció.

Allí, un pequeño país que trataba de alcanzar la mayoría de edad, los inmigrantes jóvenes eran bien acogidos. Hasta tal punto que apenas bajado del barco ya le otorgaron la Carta de Ciudadanía. Lo que le daba un derecho pleno a desplazarse por todo el territorio y a trabajar en cualquier puesto.

Tampoco permaneció demasiado tiempo por tierras americanas, ya que regresó a Alemania, a la ciudad de Leipzig, donde conoció a la que sería su esposa, mi madre Leni.

Al haber surcado los mares y haber vivido en Sudamérica, logró ganar mucha experiencia y mucho olfato. Tal es así que cuando vio venirse lo que se vino, persuadió a su esposa, alemana de nacimiento, de emigrar a España, un país republicano y sin totalitarismo.

En lo primero se equivocó, como demostraron los hechos, y en lo segundo, digamos que en España no había antisemitismo por el simple hecho de que no había judíos. Aunque si bien es cierto que no los había, también es cierto que había una fuerte influencia de la iglesia católica entre la población. Los cuales habían sido adoctrinados desde la Edad Media en la idea de que la culpa de todos los males que aquejaban a España era de los judíos. Prueba de ello la tuve en mis manos, en forma de textos escolares, donde se demonizaba al judío de una forma que hoy nos resultaría inconcebible.

Al finalizar de la guerra mi padre, derrotado, logra cruzar los Pirineos con varios compañeros republicanos. Cuando llega a suelo francés el gobierno decide internarlos en un campo a la espera de alguna resolución que habría de ser tomada ulteriormente. Tras varios meses de internamiento toma la decisión de fugarse.

Y es aquí donde retomo lo que escribí líneas arriba, mencionando la ciudadanía de mi padre obtenida en su juventud, otorgada por el gobierno uruguayo.

Una vez en libertad, mi padre logra, a través de organizaciones de exiliados, de derechos, etc, volver a Uruguay. Mientras el resto de su familia, o sea, mi madre, mi hermana y yo, quedamos en España a la espera de resoluciones. En ese periodo, mi madre es detenida y llevada a la cárcel, donde tuve oportunidad de visitarla.

Mi padre comienza a moverse en Uruguay, y llega hasta las altas esferas. Hace valer su condición de ciudadano uruguayo para solicitar al gobierno español la libertad de su esposa y el posterior traslado de toda su familia a Uruguay. Cosa que se logra en 1942. Por lo que llego a Montevideo con los seis años cumplidos.”

No sólo he venido a hablarles de Salomon Goldstein, también he venido a hablarles de Ludovico Stautz y el periódico quincenal El Antifascista, cuyo lema era “en pro de la verdad y el progreso”. Voy a contarles cómo durante días, semanas y meses imaginé la vida de Salomon Goldstein por las calles de Barcelona. Sitúense en 1933, en la mañana del 1 de junio, cuando El Antifascista, en edición bilingüe, español y alemán, salé por primera vez a la luz pública. Comienza a leerse tímidamente entre la colonia alemana contraria al régimen nazi, refugiados judíos en su mayoría, y pronto se irá extendiendo entre los militantes locales, dejando una estela de perplejidad y entusiasmo entre sus lectores. ¿Qué era aquello? ¿Quién era el responsable de aquel grito desesperado contra el avance del nazismo entre la colonia alemana de Barcelona? El alemán Ludovico Stautz era su fundador y su objetivo no era otro que desenmascarar al nazismo ante los ojos ingenuos de sus compatriotas. Dos meses antes de la aparición de El Antifascista, el 5 de marzo de 1933, y quizás como causante de su alumbramiento, una estrecha mayoría de la colonia alemana había votado en masa al Partido Nazi durante la celebración de las elecciones parlamentarias de la República de Weimar. Ludovico, aterrorizado, se lanza en barrena en una carrera contrarreloj que advierta los peligros del fascismo y señale a sus dirigentes. Escribe en prensa, ofrece conferencias, reparte octavillas, se enfrenta a enemigos poderosos que lo injurian y persiguen.

Ludovico Stautz, director de El Antifascista, Barcelona, 1933.

El 22 de julio el periodista de L’Opinió Rafael Font i Ferran escribe una nota sobre la figura de Ludovico Stautz. Dice así:

“INTERESSANTISSIMES DECLARACIONS D’UN ALEMANY ANTIFEIXISTA
L. STAUTZ, DIRECTOR DE LA PUBLICACIO HISPANO-ALEMANYA <<DER ANTIFASCHIST>>, QUE ES PUBLICA A BARCELONA, ENS PARLA DEL FEIXISME ALEMANY I DE LES SEVES IRRADIACIONS A CASA NOSTRA

Exiliats…

En els vint-i-un anys que m’arrossego per aquest món, m’ha escaigut de tractar, diverses vegades, uns hornes als quals la violència política havia foragitat de la seva terra. Víctimes de les repressions, de totes les persecucions, de tots els poders facciossos i dictatorials … De les terres càlides de Veneçuela, de les viles i ciutats d’Hongria, dels pobles assolellats de la península italiana, de la dolça terra veina de Portugal… De tots aquests, i d’altres punts, encara, el reporter ha pogut
parlar amb la figura efusiva de l’exiliat. Ara, de fa uns mesos, un nou gran poble s’ha d’afegir a la llista: Alemanya.
Un nou exiliat: la víctima de la fúria medieval de les camises nazis.
Amb aquest nou exiliat alemany, el reporter ha volgut parlar-hi. Ha aconsegui de parlar-hi. Heus-vos-el-ací…

El meu amic L. Stautz és un ciutadà alemany d’ideolagia amplament liberal, d’aspiracions ardidament avançades. Ell, a ben segur, ha d’estimar en gran manera la seva terra, com jo me l’estimo, com us l’estimeu tots vosaltres.
Amb un amor serè i efusiu, sense la més petitaespurna d’orgull, sense la més petita ombra d’agressivitat envers ningú, amb un ample gest cordial per als altres homes i les altres
pátries. Avui, Alemanya, sembla apartar-se del camí de serenitat que aquests homes li assenyalen. Avui, a Alemanya., el patriotisme s’ha vestit d’uniforme. Va pels carrers i les places marcant el pas de parada. Empra la violència contra els que no volen doblegar-se a la seva empremta dement. El temps ha fet un salt enrera (…)

El feixisme alemany

El feixisme alemany, em diu el meu amic L. Stautz, director de la publicació hispano-alemanya “Der Antifaschist”, que veu la llum a Barcelona, ha anat molt més ràpidament a Alemanya que no pas a Itàlia. La torrentada nazi ha assaltat el Poder amb la seva força desfermada. Una a a una, totes les fortaleses polítiques i socials han estat anorreades. La República de Weimar és ja un somni.
Com ha pogut ésser això, la gravetat i la profunditat del qual molta gent no arriba a comprendre . .. ? Aneu-ho a saber. Els uns us diran això, els altres us diran això altre. Però els fets els tenim davant dels ulls. I el cert és que davant la torrentada nazi, ni els partits polftlcs, ni les organitzacions obreres, no han sabut trobar la cohesió que hauria calgut esperar, que haurien d’haver imposat les circumstàncies.
El feixisme alemany, que ja és al Poder, es troba, ara, que del Poder no sap què fer-ne. ¿Què pot fer-ne un partit i uns homes que han fet una carrera política especulant miserablement amb la desesperació econòmica del poble alemany, però sense tenir idees clares de res, i havent de jugar,
alhora amb dues cartes, amb un ull posat a les caixes dels grans capitalistes i un altre als punys febrosos dels obrers en atur forçós…? Hitler, tothom ho sap, ha estat subvencionat, amplament subvencionat, pels grans noms de la gran indústria i la finança alemanya. Hitler ha estat la gran palanca de la reacció capitalista per foragitar els partits d’esquerra i les organitzacions obreres de les seves posicions. Tan sols un enfolliment momentani pot fer-nos comprendre que determinats sectors de la petita burgesia hagin pogut posar els seus ulls en els homes del nacionalsocialisme (…)
El feixisme alemany a Barcelona

D’ençà que el Nacional-Socialisme escalà el Poder, cada ambaixada i consolat alemany s’ha convertit en un centre de propaganda i d’espionatge. Hom tramet, a Berlin, els noms dels alemanys residents a l’estranger que no siguin simpatitzants amb la política nazi. I, aleshores, tots els esforços són orientats a fer la vida impossible a aquell rebel. Si, per exemple, és representant d’alguna casa de comerç d’Alemanya, hom obliga aquesta casa, coaccionant-la de totes maneres, a acomiadar el seu represetant, a prescindir dels seus serveis. D’altra banda, els serveis d’espionatge funcionen amb una gran organització. Heus aci, per exemple, els noms d’alguns espies alemanys amb domicili a Barcelona: Hans Jurgen Maraun, que viu al carrer de les Corts Catalanes, 592; Otto Fuchs, encarregat de dirigir el moviment hitlerià a Espanya, disfressat de representant comercial i el senyor Sack, enginyer de la Societat Metropolitana de Construccions, Plaça de Catalunya, 22.
Aquests tres senyors, ajudats pel Vice- cònsol alemany, senyor Delters, no actuen, naturalment, d’una manera directa, sinó que actuen per mitjà dels seus satèlits, entre els quals podem esmentar els següents noms: Fritz Weise, espia professional; Horts Frische, tipògraf; A. Baumelster i J. W. P rangler.

Jo mateix també he hagut de sofrir l’empremta d’aquesta mena de subjectes. Una. tarda, en sortir de la impremta on es tirava l”‘Antifaschfst”, m’envestiren uns individus en actitud provocativa, la qual cosa m’obligà a sortir acompanyat d’alguns obrers que treballaven en l’establiment.

Cabecera de El Antifascista.

«Der Antifaschist»

Estic altament satisfet de l’acollida que el públic ha dispensat a la meva revista. El tiratge augmenta a cada número. Ara enviaré, també, exemplars a l’Amèrica llatina, i a tot Espanya, a on el periòdic ha estat, també, molt ben rebut pels sectors d’ideologia avançada. No podia esperar-se menys d’aquest vostre pais, que és, potser, la fortalesa més imbatible contra el feixisme internacional. I amb aquestes paraules hem clos l’interviu amb el meu amic, i vostre,
L. Stautz, que, amb la seva publicació i la seva obra, ens ve a de mostrar que a Alemanya també hi ha alguna cosa més que l’emborratxament patrioter, que l’antisemitisme medieval i que la violència descordada…”

Un mes y medio más tarde, el sábado 16 de septiembre de 1933, desde la tribuna de El Antifascista, Ludovico alertaba a la opinión pública sobre la nazificación que había sufrido y seguía sufriendo la colonia alemana de Barcelona:

“Considerando los fines de la política internacional, se explican los extraordinarios esfuerzos hechos por el régimen hitleriano paras nazificar las capas alemanas residentes en España, estos esfuerzos los hemos observado especialmente en Barcelona bajo la dirección del vice-consul, el señor Deiters, en los señores O. Fuchs y H. J. Maraun, llamados precipitadamente a Alemania”.

Continuaba:

“El Sr. H. J. Maraun, hábil espía del gobierno nazi, residente en Barcelona desde antes de la llegada de Hitler al poder, suele mantener el anonimato disfrazado de tabernero trabajando en la fonda alemana agregada a la asociación G.D.A. (exsindicato de Empleados, una vez social-demócratas), ubicada en el número 952 de la Gran Vía de Les Corts Catalanes (…)”.

Hans Jurgen Maraun había nacido en Metz – por entonces territorio alemán – el 22 de junio de 1910. Años más tarde, tras la firma del Tratado de Versalles, la capital de la Lorena pasaría a manos francesas. La familia Maraun, como tantas otras, vivirá con aversión el afrancesamiento de las costumbres alsacianas. Durante aquella corta etapa de dominio francés, Metz pasa a ser conocida como la “Pequeña París del Este”, con más de 300 cafés y otros tantos cabarets. Hans es todavía un niño pero sentirá como propia la afección que sufrirán las costumbres alsacianas a manos de los maestros republicanos franceses. En el recreo los niños ya no jugarán a pilla-pilla diciendo “Frei!” emplearán la lengua del vencedor, del ocupante, prevalecerá el “Pouce!” francés.

Hans Jurgen Maraun.

Chaves Nogales, corresponsal en Alemania del diario madrileño Ahora, describiría años más tarde los frutos del plan de afrancesamiento de Metz (Ahora, mayo de 1933):

“En Metz no había nadie que supiera por dónde se va a Alemania; en las librerías no se venden mapas alemanes ni en los cruces de las carreteras hay mapas indicadores…”

Lo primero que llamaba la atención de Hans era su descomunal corpulencia, más bien parecía una bestia, un alsaciano de mirada altiva y nariz prominente que rebosaba orgullo por los cuatro costados. Un tipo con una acentuada fascinación por si mismo, a menudo afable pero también cruel, de una severidad gélida, arrogante. Hans fue periodista, guardaespaldas y tabernero hasta que el ascenso del nazismo le convirtió en espía. Había llegado a Barcelona a principios de 1932, por aquel entonces era un joven de veintidós años que hablaba con soltura alemán, francés y español. Durante sus primeros meses en la capital catalana conocerá a Lore Fischer, una bella y vivaz alemana de veintiséis años con la que se casará ese mismo año.

Lore Fischer.

Ludovico Stautz Weber había llegada a Barcelona a principios de 1930 procedente de Milán, ciudad de la que había sido expulsado por su militancia política. Tenemos constancia que al menos desde 1922 había ejercido de presidente de la Cámara de Comercio Alemana de la capital lombarda. Algo que no encaja demasiado con su militancia política. Sin embargo se dedica con esmero a la venta al por mayor. Vemos como en el número 10 de la Via Felice Casati de Milán ubica su negocio, el “L. Stautz & Co”. En 1923, según datos del Ministerio de Exteriores Italiano, le incautan parte del mobiliario. En palabras del propio Ludovico:

“ En la política exterior el fascismo alemán ha intentado, naturalmente, apuntalarse en el fascismo italiano. Sobre este asunto os puedo comentar alguna cosa, ya que he vivido, últimamente, una temporada en Italia. Tan sólo necesitaron que me significara como antifascista alemán para que la policía política italiana no me quitara el ojo de encima (…) Finalmente fui detenido. Una vez recobré la libertad no tuve más remedio que salir huyendo de Italia. Ahora, últimamente, ya residiendo en Barcelona, he recibido una suculenta propuesta comercial que exigía mi presencia en Italia. Obviamente no la he aceptado ya que esta proposición no era más que una trampa tramada en común acuerdo entre las autoridades de mi país y las italianas para detenerme”.

Volvamos ahora a la fecha fatídica del 5 de marzo de 1933, la fecha de las elecciones parlamentarias alemanas. Hasta ese día los enfrentamientos entre fascistas y antifascistas alemanes residentes en la ciudad condal habían sido esporádicos y testimoniales. Sin embargo la jornada electoral del 5 de marzo supuso un cambio de tendencia.

Un día antes, Luis de Zulueta, ministro de Estado, había dado la autorización para que los ciudadanos alemanes residentes en Barcelona tomaran parte en las últimas elecciones generales al Parlamento de la República Weimar:

“(…) los alemanes residentes en Barcelona tomarán parte en las elecciones generales de su país emitiendo sus votos a bordo del buque de carga alemán Halle, que se encuentra circunstancialmente en el puerto de Barcelona. Se trata de un buque a bordo del cual sólo pueden coincidir 300 personas, de modo que, dado del número de alemanes que forman la colonia en Barcelona, el barco deberá hacer varios viajes para situarse fuera de las agua jurisdiccionales y en cada uno de ellos votarán cuando el buque esté en el mar libre (…). El primer viaje se realizará a las siete de la mañana. Las impresiones que tenemos son de que un 80 por ciento de la colonia votarán en favor de la candidatura de Hitler” (ABC, 5 de marzo de 1933).

Votantes alemanes en el puerto de Barcelona antes de embarcar en el S.S Halle, 5 de marzo de 1933.

Votantes alemanes haciendo el saludo fascista a bordo del S.S Halle, Barcelona 5 de marzo de 1933.

Al día siguiente, 6 de marzo, el periódico madrileño La Luz publicaba el resultado de las elecciones:

EL VOTO DE LOS ALEMANES RESIDENTES EN BARCELONA. INCIDENTES ANTE EL CONSULADO ALEMÁN BARCELONA.— El resultado de la votación efectuada ayer por una parte de la colonia alemana de Barcelona, con motivo de las elecciones generales a diputados del Reichstág, a bordo del buque “Halle”, fondeado a siete millas de la costa, o sea fuera del límite jurisdiccional, ha dado al partido nacionalsocialista 508 votos de un total de 777. Teniendo en cuenta que, según nuestras noticias, el número de alemanes con voto residentes en nuestra ciudad es aproximadamente de unos 3.000, el número de votantes resultó exiguo. Debido al carácter político, manifiestamente nacionalsocialista, del Comité organizador de la votación, claramente patentizado en algunas escenas desarrolladas a bordo, donde la única propaganda que se hizo correspondía al partido hitleriano, a primera hora de la mañana, a la salida del vapor, se produjo un vivo incidente entre un súbdito alemán, de filiación comunista, que intentó embarcar para depositar su voto, y los elementos del Comité organizador. A pesar de mostrar sus papeles completamente en regla, el comunista no fue admitido a bordo, a pretexto de que no había adquirido previamente el necesario volante en las oficinas del Comité. Al regresar el “Halle”, un grupo de comunistas del partido español y otros grupos pertenecientes al Bloque Obrero y Campesino y a Estat Catalá promovieron nuevos incidentes, entonando “La Internacional”. Algunas fotografías de Hitler fueron quemadas por los que se manifestaban en los muelles. La llegada de una camioneta de guardias de asalto cortó los incidentes y disolvió los grupos de manifestantes, realizándose el desembarque de los pasajeros y el embarque de los que hacían el segundo viaje con entera normalidad. Por la tarde, un grupo poco numeroso, y al parecer el mismo que por la mañana dio gritos contra el régimen alemán a la llegada del vapor “Halle”, se situó ante el Consulado de dicho país, sito en el número 132 del paseo de Gracia, y después de proferir gritos contra la dictadura de Hitler y contra el fascismo, arrojó algunas piedras que rompieron los cristales del Consulado.”

La Libertad, a 7 de marzo, añadía más información a la jornada electoral:

“Las elecciones en España.
El resultado de la votación en Barcelona
Barcelona, 6.—El resultado de la votación ha sido el siguiente: Partido nacionalsocialista, 506 votos; nacionalistas, 137; centro, 87; populistas, 31; «socialdemócrata», 28; comunistas, 19; otros partidos, 13; votos anulados, cuatro. Total de votos, 777. La cabina electoral fue instalada en la cámara del comandante del buque. Presidian la Mesa el capitán, el primer oficial, dos marineros de la tripulación y algunos individuos del Comité organizador. El «Halle» salió del puerto de Barcelona, muelle de San Beltrán, a las siete y cuarto de la mañana, con 300 pasajeiros y algunos periodistas. Regresó a las doce y media, y a la una y media se hizo nuevamente a la mar con el segundo viaje, regresando al puerto a últimas horas de la tarde”

Como mencionamos anteriormente es muy posible que uno de los motivos que empujaron a Ludovico a fundar el “Der Antifaschist” fuera el resultado de las elecciones del 5 de marzo. El triunfo electoral del NSPD en Barcelona había sido debida en gran parte a la agresiva campaña propagandística de los elementos nazis de la ciudad. Y no fueron el odio y el miedo, sino la esperanza y el optimismo, a los que los nazis apelaron de manera original y eficaz, los que aglutinaron el voto patriótico, voto, por otra parte, se había mantenido oculto desde el fin del Imperio.

Con aquel resultado podemos afirmar que los alemanes que pudieron votar durante aquella jornada electoral, un total de 777, contribuyeron al ascenso de Hitler a la cancillería. No sería justo sin embargo hablar del conjunto de la colonia alemana, que ascendía a más de 3000, ya que muchos de ellos tuvieron problemas para conseguir la cédula requerida para ejercer el voto, expedida por el Consulado, desde enero bajo control nazi.

Siete meses después de la celebración de las elecciones, en plena vorágine de hostigamiento nazi, Ludovico denuncia ante los juzgados supuestas agresiones. La Vanguardia, a 16 de septiembre de 1933:

“Denuncia de un alemán.
Anoche compareció ante el juez de guardia Ludovico Stautz Weber, de nacionalidad alemana y domiciliado en Barcelona, acompañado del abogado José M. Imbert, denunciando que él y algunos otros compatriotas suyos también residentes en nuestra ciudad, vienen siendo objetos de amenazas y coacciones por parte de los componentes de una agrupación fascista o nacional- socialista germánica que se ha constituido en Barcelona. El denunciante en el extenso escrito presentado al juez hace una detallada relación de las coacciones y intentos de agresión de que ha sido víctima por parte de algunos individuos y en otras ocasiones por grupos que le han esperado en las inmediaciones de su domicilio. Aparte de los hechos explícitamente detallados, el denunciante acusa a determinados individuos, cuyos nombres facilita, de injuria y calumnia. El juez después de recibir la correspondiente ratificación del compareciente aceptó la denuncia, ordenando que se instruya sumario en virtud de la misma.”

El 21 de septiembre Ludovico, a través de la tribuna de El Antifascista, ejerce presión sobre dirigentes nazis de la ciudad. La lucha no se detiene:

El 10 octubre del 1933 La Vanguardia se hace eco del juicio contra los elementos nazis de la ciudad. La estrategia de Stautz comenzaba a dar sus frutos:

“DE UNAS SUPUESTAS AGRESIONES Citados por el Juzgado que entiende en el sumario por las denuncias formuladas por Ludovico Stautz, acusando a unos elementos de una organización hitleriana en Barcelona de intentar agredirle, ayer prestaron declaración Willy Thein y Funck Mayer. Dichos testigos habían sido reclamados por la parte denunciante como individuos que conocían los propósitos y la organización de los que en diferentes ocasiones han intentado atentar contra Stautz como represalias de la campaña antifascista que desde el periódico que dirige en nuestra ciudad está llevando a cabo. Aunque no concretaron las señas de los que persiguen a Stautz, parece ser que los declarantes aportaron al juez algunos detalles de interés.”

Una semana después, el 18 de octubre, las vidas de Salomon Goldstein y Ludovico Stautz se cruzan por primera vez. En un artículo aparecido en La Vanguardia, que llevaba por título “Diligencias judiciales por la actuación de una organización alemana en nuestra ciudad”, se puede leer:

“Además de Ludovico Stautz, quien ha presentado la correspondiente denuncia por amenazas y agresión, han comparecido ante el juzgado instructor otros testigos. Entre ellos Salomon Goldstein, a quien unos individuos pertenecientes a la organización política denunciada agredieron en la Estación de Francia. De esta agresión se presentó a su debido tiempo la correspondiente denuncia.
Según parece el señor Goldstein ha declarado en repetidas ocasiones ha sido objeto de amenazas por individuos de la misma agrupación, añadiendo otros detalles de carácter general respecto al funcionamiento de la organización nazi en Barcelona, facilitando las señas de algunos de los más activos afiliados”

Una semana después La Vanguardia anunciaba la sentencia del juez:

“AUTO DE PROCESAMIENTO CONTRA UNOS NAZIS. Por el Juzgado número diez ha sido decretado auto de procesamiento contra los alemanes Rudolf Wunderer, Fritz Weiser, Hors Frischer y Otto Fuchs, acusados de coacciones y amenazas a unos alemanes residentes en esta capital, por no acceder a las presiones de las organizaciones «nazis» de las que los procesados forman parte. Rudolf Wunderer ha sido procesado pero dejándosele en libertad provisional. Por lo que se refiere a los otros tres se han dado las oportunas órdenes de detención. La determinación judicial ha sido promovida por la denuncia presentada por el letrado don José M. Imbert, en representación de Ludovic Stautz.”

Sin embargo, y a pesar de la acción judicial, la actividad nazi no cesa. El 2 de noviembre Ludovico denuncia el robo de centenares de ejemplares de El Antifascista que iban a ser distribuidos. El diario L’Opinió se hace eco de la noticia:

“Los Nazis en Barcelona
UNA DENUNCIA DE LOS CONFECCIONADORS DEL DIARIO EL ANTIFASCISTA.
Ha sido presentada una denuncia en el juzgado de guardia número 12 por el señor Bosch Tortajada, amo de la imprenta “Ibérica de Industrias Gráficas”, calle Rosselló 194, y por el señor Ludovico Stautz, director del diario quincenal El Antifascista, que se imprime en taller mencionado, denuncia según la cual la noche del 31 de octubre, dos cualificados nacionalsocialistas, los señores Emil Munich y Funck se introdujeron a dicha imprenta y se llevaron todos los ejemplares de mencionada publicación.
El dicho Munich, llamado por el Juzgado que instruye el sumario, ha confesado que había sido autor del robo y ha sido obligado a devolver los ejemplares hurtados.”

La prensa internacional, a través de un cable de United Press, cubre la notcia:

The Pittsburgh Press, 3 de noviembre de 1933.

***

2 pensamientos en “Salomon Goldstein y la Barcelona Nazi (Parte I).

  1. Eduardo Goldstein
    11 septiembre, 2017 a las 15:19

    Hola. Soy Eduardo Goldstein, nieto de Salomón y hermano de Ariel. quiero agregar un par de datos.
    Mi abuelo fue polaco 20 años. Como bien dice la nota nació en el Imperio Austro Húngaro y hoy sería Ucraniano.
    Cuando yo le preguntaba “Opa ¿ dónde naciste?. Él me respondía, depende el día.En su forma de ser era un alemán, pero no típico, más bien tirando a un yankee (el actor Edward G. Robinsosn, rumano de origen y cuyo nombre real era Emmanuel Rosenberg me ahce acordar mucho a mi abuelo con su gabardina, sombrero y habano)
    El otro dato es que estuvo internado en el campo de concentración de Gurs en Francia

    1. Sylvia Grossi
      13 septiembre, 2017 a las 16:51

      Tan interesante como conmovedor es todo lo que se relata en el artículo sobre tu abuelo, Salomón Goldstein, así como los datos que añades.
      El internamiento de tu abuelo en el Campo de Gurs, Francia, coincide con el de mi abuelo y sus dos hijos (mis tíos maternos) voluntarios italianos, socialistas libertarios, en la Revolución y en la Guerra de España, con residencia también en Barcelona (1936/1939). Eran Carmine Cesare Grossi, Renato y Aurelio Grossi, respectivamente. Tienes algún dato o información de que tu abuelo y el mío o/y mis tíos llegaran a conocerse?
      Hazme saber algo, si puedes, por favor. Me gustaría mucho que así hubiera sido.
      Un abrazo,
      Salud

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