Regina Kalach Atri, poeta submarina.


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Coincidiendo con la celebración de la primera edición de la Feria Internacional del Libro Judío, que tendrá lugar del 10 al 20 de agosto en el Centro Cultural Bella Época de la Ciudad de México, aprovechamos para presentar una poeta mexicana que merece ser leída. Se trata de Regina Kalach Atri, la poeta submarina. “Espejo de mareas“, su último libro de poesía, estará presente en la feria. Os dejamos aquí el estimulante encuetro que tuvimos con ella.


Regina Kalach Atri (Ciudad de México, 1953) ama la poesía. Tal vez por ello sea tan excitante salir a pasear con ella, en realidad, pensándolo bien, con Regina no paseas, es decir, no te embarcas en un paseo convencional que pudiera tener como objetivo el simple esparcimiento, nada de eso, se trata de una batida, me refiero a una batida de caza, sí, eso mismo, con Regina sales a cazar la vida y los cuerpos, y lo haces a un ritmo hipnótico que enaltece la sorpresa y el asombro, y donde no hay lugar para la tregua.

La habitación de trabajo de Regina se asoma al valle herido del Estado de México y contiene, además de una mesa, una butaca y muchos libros, una foto que llama especialmente mi atención, una foto familiar en blanco y negro tomada en la playa de la Condesa, en Acapulco, en los años 60. Se trata de una foto grupal en la que una joven Regina, la mayor entre los que aparecen, ocupa el centro, sonriendo y feliz. Todos posan en traje de baño. A sus espaldas, se intuye la presencia cautivadora del océano Pacífico. Observándola se me hace difícil no pensar en Espejo de mareas, el libro de poesías que me ha hecho llegar hasta aquí: “Sopla el viento sobre el pinar / la memoria aspira ecos de risas / sabe a musgo el agua de la fuente / la luz de la tarde ondula en una piedra / Solos sobre el corazón de la tierra / desnudos, a cielo abierto / hendidos por el último rayo de un sol / que nos salva de orfandades.”

Regina, tercera por la izquierda, junto a sus primos y hermanos, Acapulco, años 60.

M.V.: Cuéntanos la historia de tu familia, y la tuya propia.

R.K: Mi padre salió de Damasco a los 14 años, su primer destino fue el puerto de Marsella, donde permaneció una temporada, el tiempo necesario para recaudar el dinero que le exigían en la naviera para embarcarse a América. Y así fue, tras pasar primero por La Habana, donde estuvo una temporada trabajando por su cuenta, llegó finalmente al puerto de Veracruz, a mediados de 1930. En México le esperaban sus hermanos José y Salomón. Por otro lado, mi madre nació en México, pero sus raíces, como las de mi padre, estaban asentadas en el Sham (Damasco).

En cuanto a mi historia lectora es linda pero nada especial. Un día, no sé cómo ni cuándo, me sorprendí leyendo a Mark Twain, Julio Verne, cuentos de los hermanos Grimm, de Andersen y Edmundo de Amici, cuentos de hadas, cuentos orientales, también leía cómics, tiras cómicas de Archie, la Pequeña Lulú, etc. Fue entonces cuando nació mi pasión por la lectura. Era tan cursi que tenía mis libretas donde copiaba poemas de Amado Nervo, José Asunción Silva, Gabriela Mistral, Manuel Acuña, que puedo considerar como mis primeros referentes literarios…Ah, también me aprendía de memoria los poemas que mi mamá me enseñaba, recuerdo a “En paz” de Amado Nervo: “Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo vida, porque nunca me diste ni esperanza fallida, ni trabajos injustos…”. Ah!…También recuerdo “Fusiles y muñecas” de Juan de Dios Peza: “Juan y Margot dos ángeles hermanos que embellecen mi hogar con sus cariños, se entretienen con juegos tan humanos que parecen personas desde niños…”. Aquella fascinación no la olvido, cómo olvidarla. Luego estaba lo que leíamos en la escuela, en el libro de texto gratuito había lecturas fascinantes. Mis favoritas eran las poesías. Nos las aprendíamos de memoria. Fui a una escuela bilingüe, por lo que leía también mucho en inglés, sobre todo poesías. Recuerdo “Under the greenwood tree” de Shakespeare: “Under the greenwood tree, who loves to lie with me…”. Mi madre me guiaba en las lecturas, una buenísima lectora ha sido. Mi padre no tuvo una educación formal pero leía el periódico de la primera a la última plana todos los días. Primos ávidos de leer, también. En definitiva, la lectura fue entonces una forma de evasión, un puente que se oponía a mis precipicios, leer era como robarle tiempo a la vida. Lo mejor es que nunca fue un acto inculcado a base de sermones, siempre fue un acto libre, alejado de la norma. Nunca escuché en boca de mis padres que tuviera que leer, como si fuera una obligación. Mi amor por la lectura nació por contagio, podemos decir que fui contagiada por un virus sin antídoto que reparó y sigue reparando vidas…

M.V.: ¿En qué momento decidiste ser poeta ?

R.K: La verdad, no lo sé. Empecé a escribir poesía y prosa poética en la primaria. Algún que otro cuento también. Me encantaba copiar poemas de otros. Tenía libretas especiales para ello. Eran los típicos poemas del libro de El Declamador sin maestro. Muy bellos algunos. Creo que aquello me mostró que la poesía debía formar parte de mi vida.

M.V.: A Robert Walser le encantaba adentrarse en los bosques, para él era un espacio terapéutico, reparador, donde se reconciliaba consigo mismo y el resto del mundo, decía: “No llegues a la oscura conclusión de que todo cuanto hay en el mundo es duro, falso y malvado. Ven a vernos a menudo; al bosque le gustas. En su compañía encontrarás salud y buenos ánimos de nuevo, y abrigarás más elevados y preciosos pensamientos». Esta emoción que sentía Walser al deambular por el bosque se asemeja mucho al acto, casi heroico, de sentarse a leer poesía. Regina, ¿hasta que punto es necesaria la poesía?

R.K: No tengo dudas de que la poesía sea necesaria. No dudo de su poder inagotable, es más, soy una firme partidaria de esa idea que la presenta como un ente reparador, humanizador. Porque la poesía, la poesía honesta – y si es honesta es buena – nos agita, remueve y emociona, y si nos emociona nos humaniza, y si nos humaniza nos salva. Como dijo Salvatore Quasimodo: “la poesía es la revelación de un sentimiento que el poeta cree que es interior y personal y el lector reconoce como suyo y propio”.

M.V.: Está claro que estamos viviendo un época de profunda incertidumbre, en el plano económico, social y moral, prueba de ello es el peso de la poesía en las librerías, en las editoriales, prueba de ello es la propia poesía, escrita por y para poetas. La poesía ha de ser comprensible para cualquier lector y debe estar fundada en la emoción para engancharlo nuevamente. Si la poesía quiere sobrevivir deberá romper el silencio que se ha impuesto en los últimos años, quizás décadas, de lo contrario no será. Deberá estrechar lazos con sus lectores, y que sean todos – no sobra ninguno -, deberá dejar de ser ese espacio estanco, reservado para unos pocos. Cuando eso suceda, la poesía volverá a repara las almas y los poetas serán nuevamente perseguidos.

Hace unos años hablando sobre “Espejo de mareas”, señalabas esa misión urgente del poeta, decías : “He querido expresar por medio de la palabra mis fascinaciones, abismos, asombros y obsesiones. Asomarse a ese ‘espejo de mareas’ es adentrarse en el mundo íntimo de un ser humano que ha querido abrir una ventana al lector”. ¿Qué lugar debe ocupar la poesía, debe estar en la calle o en la reflexiva intimidad de la casa?

R.K: Debe estar en todas partes y no arrumbada. Sólo nos hace falta El Poema y El Lector, cuando se produzca ese encuentro, y sólo entonces, habrá poesía. Pero, ¿por dónde entrar, cómo acercar a los miedosos, a los dubitativos, a los incrédulos? Aceptémoslo, es difícil. ¿Cómo cautivarlos entonces? Pienso ahora en una poesía de Gabriela Mistral, cómo era…déjame un segundo…:”¿En dónde tejemos la ronda? / ¿La haremos a orillas del mar? / El mar danzará con mil olas / haciendo una trenza de azaha r”. Esta poesía, negro sobre blanco, se interpuso a la vida, a lo real, se posó en la playa de Acapulco, donde, como en la poesía, jugaba con mil olas. Fue entonces cuando me apoderé de ella y la hice mía. Pero también, y tal vez por encima de este apoderamiento, se encuentre el ritmo, esa cadencia que nos seduce y nos alienta a continuar. Cuando eres niña eso es importante, es el plato fuerte de la seducción. Entonces  el ritmo de Gabriela me sedujo, como también lo hizo José Sebastián Tallón con su divertido El Sapito Glo-glo-glo: “Nadie sabe donde vive / nadie en la casa lo vió. / Pero todos escuchamos / al sapito glo…glo…glo… / ¿Vivirá en la chimenea? / ¿Dónde diablos se escondió? / ¿Dónde canta cuando llueve? / El sapito glo…glo…glo…”

M.V: En tu poesía “Entrar en el poema” escribes: “Merodear por sus orillas, rozar el centro (…) danzarlo y darle vueltas, usarlo de corpiño, ponérselo al revés (…) Entrar al poema como al sueño: rendidos, dispuestos, capaces de caer.” Esta es una invitación irrechazable, y sí, creo estar dispuesto a caer. ¿Pero cómo hacerlo, cómo caer sin excusas, cómo abandonar nuestro acomodado aislamiento?

R.K: No lo sé, tengo que aceptar que esta es una respuesta difícil, me gustaría pensar que existe la manera, que aunque forma parte de nuestra condición, existen espacios en los que ese cerco se difumina. La poesía, quiero pensar, es uno de esos espacios que incitan al encuentro. Sin duda esta es una batalla compleja y a menudo injusta, casi siempre perdida, pero no por ello no debemos afrontarla. Uno tiene que estar dispuesto a perder, a salir a combatir aún sabiendo que perdiste de antemano. Leer poesía exige valor y compromiso, es un atrevimiento, no es fácil, nunca nadie nos dijo que lo fuera, pero no hay alternativa, leer poesía o enajenarnos. Veamos por ejemplo El romance de la pena negra de Lorca: “Las piquetas de los gallos / cavan buscando la aurora, / cuando por el monte oscuro / baja Soledad Montoya. / Cobre amarillo, su carne, / huele a caballo y a sombra. / Yunques ahumados sus pechos, / gimen canciones redondas. / Soledad, ¿por quién preguntas / sin compañía y a estas horas? / Pregunte por quien pregunte, / dime: ¿a ti qué sé te importa?”

Reto a cualquiera que lea esta poesía y no se sienta interpelado, lo reto porque no le creeré. Si me dice que no sintió nada no le creeré, puede que no entienda el significado, no pasa nada, pero no hay duda- y esto es inevitable – que querrá saber qué lo ocurre a Soledad Montoya. Ya vemos, de nuevo sentido, ritmo e imágenes como puñales helados.

M.V: ¿Cuáles son tus referentes literarios?

Me gustaría hablar en este sentido de la desaparecida revista Vuelta, de mi admirado Octavio Paz. De la que fui ferviente subscriptora. La nómina de Vuelta fue amplísima. Entre muertos y vivos, Vuelta publicó a los nombres más diversos y prácticamente a todas las corrientes del país y del extranjero, particularmente del ámbito hispanoamericano. Así, en sus páginas podían convivir: Sanchez Robaina, Coral Bracho, Roberto Juarroz, Czeslaw Milosz, Eduardo Mitre, como tambiéb se podían encontrar colaboraciones de Borges, Cornelius Castoriadis, Juan Gelman, George Steiner… la lista es interminable. También me gustaría nombrar a Yehuda Mijai, un poeta israelí al que admiro profundamente. Para quién no lo conozca, les dejo aquí un retazo: “El hombre segrega en su vida, sangre, sudor, desperdicios, poesías y cartas”

M.V: Miro por la ventana y veo cómo se derrite la ciudad, lentamente, igual que el sol de la infancia, pasados unos segundos certeros, alzo la vista y “caigo en el abismo”, al otro lado me espera Regina, lleva un vestido de flores y el pelo suelto, lacio y rubio, recuerdo un pasaje de “Espejo de marea“: “(…) le gusta columpiar sus piernas, nunca alcanza el piso”. ¿Debemos o no alcanzar el piso? – le pregunto aturdido.

R.K: A veces debemos pisar fuerte y recio, pero eso sí, sin olvidar el sueño, sin olvidar la otra orilla, donde podemos ser a través de las palabras. Ellas cumplen nuestros sueños.

M.V: No pasé del primer verso, me enzarcé en él como en tela de araña, trampa perfecta, caída libre: “Rechinan los columpios oxidados”, decías. La metáfora es uno de los dispositivos esenciales de la poesía. En tus poemas nos hablas constantemente de dioses ¿Que opinión te merecen?

R.K: Los dioses están siempre presentes, todo el tiempo. Son compañeros de viaje.

M.V: Regina, como tampoco lo fue Federico – me refiero a Federico García Lorca – , no es partidaria de las rectas sino de las “rosas de cien hojas”, frente a lo predecible y mesurable opone la sensibilidad y la pasión, frente al triunfo avasallador de los trajes a medida opone un cuerpo desnudo erizado por un “rayo de sol que nos salva de orfandades”, como Federico en Nueva York, Regina deja crecer su cabellos y juega, juega sin importarle “si la noche nos cae dentro”. Regina, ¿la vida tiene atajos? ¿y si los tuviera, deberíamos tomarlos?

R.K: La vida debe tomarse de frente y vivirla con valentía. Los atajos son importantísimos también, no están peleados con la vida, ni siquiera con el día a día, nos ofrecen la posibilidad de mirar distinto y eso es suficiente para que sean valiosos.

M.V: Como Carson McCullers, Regina parece perseguir incesantemente «la lluvia, los gritos y el frenesí», ese amor incondicional hacia la vida, ese valor honesto y crudo, que asombra y sorprende, lo encontramos, como un regalo, en cada verso de “Espejo de mareas”. Lo hallamos también representado en sus símbolos: la sangre, los cuerpos, los latidos, las mareas, etc., de los que emerge una voracidad tierna y lejana, hija de un mundo perdido: “No puede más, la han saqueado, completamente, sin venas casi, el cerebro sin ella, se la comen los gusanos, las pulgas, los perros, sobre el catre(…), como morirse ahí, vacía”. Regina, háblame de “Espejo de mareas”, ¿qué supuso para ti? ¿de dónde surge?

R.K: El libro se comenzó a gestar hace quince años, más o menos, durante una época en la que solía escribir diariamente. Había tanto qué decir. Fue una época difícil, muchos cambios y muchas pérdidas. Empecé en un taller donde todas las mujeres que asistían escribían novela o cuento. Mi poesía fue bien recibida. Después encontré un taller de poesía. De ahí salió un libro escrito por varias mujeres, un poemario, “Voces en el alba”,se llamaba. Comprendí entonces que tenía que organizar mi poesía. Ordené mis escritos, los revisé, los puse por categorías…revisé, corregí, volví a corregir. Mi esposo, buen lector, leyó también. Entonces llegó el momento en el que me sentí lista para publicar. Y lo hice. Cuando mi amigo, escritor y comunicador José Gordon, leyó el libro y aceptó escribir la segunda de forros, mi dicha fue inmensa. Pepe se adentró en mis palabras y escribió algo bellísimo que el libro merecía.

M.V: Háblanos de esa búsqueda incesante que recorre “Espejo de mareas”.

R. K: La búsqueda se desarrolla desde mí hacia mí. Desde los peldaños de la infancia hasta la mujer de rojos latidos; desde la niña que se contempla en el espejo hasta la mujer que se da cuenta de sus mareas y decide escribirlas. Desmadeja su hilo y va tras él perdiéndose en un laberinto que le regresará a su propia imagen. Una imagen que la asombra, la desconcierta, la desespera y que termina amando.

Pareciera como si “Espejo de mareas” viniera a nuestro encuentro, susurrándonos, hablándonos de tú a tú, quebrando el falso muro entre la vida y el poema, entre los poetas y sus lectores, arrancándonos el miedo a sentir, abrasándonos los ojos, “Que reviente mi canto de mar en tu mirada”, dice Regina con abrumadora generosidad. Este encuentro entre lector y poeta se desarrolla en “Espejo de Mareas” en seis mundos: extranjero, dioses, cuerpos, luz, latidos y trazos, mundos que nos sacuden con el silencio y nos aplacan con las palabras, tal vez para celebrar la vida, o mejor aún, para reconquistarla.


Contacto de Regina Kalach Atri: reginakalachatri@gmail.com

20 pensamientos en “Regina Kalach Atri, poeta submarina.

  1. Esther Cohen Halpern
    10 Agosto, 2017 a las 18:22

    Muchas felicidades, me parece un merecido reconocimiento para una gran escritora, maravillosa maestra y excelente persona.

  2. Yanina Larsen
    10 Agosto, 2017 a las 18:43

    Bella entrevista. Sentida y conectada entre la poeta y entrevistador. Tengo la suerte de ser alumna de Regina, los miércoles por la mañana. Ser humano noble, fuerte, sensible y apasionada. Poeta incurable.
    Felicidades por esta entrevista

  3. Laila Alter
    10 Agosto, 2017 a las 19:02

    Me llena de orgullo que está gran escritora y mujer sea mi maestra pero sobre todo mi amiga.
    Como siempre un deleite escuchar a Regina Kalach…
    Muchas felicidades!!

    1. Regina Attar de Ambe
      11 Agosto, 2017 a las 0:47

      Regina Attar de Ambe
      10-Agosto-2017-17:45
      Mil felicidades a Regina Kalach la mujer,
      la amiga, por la
      entrevista tan espléndida, amena, interesante
      y con tanto sentido…
      Es un orgullo para todos los escritores y
      poetas que formes parte de ellos…
      Un fuerte abrazó…

  4. Alicia
    10 Agosto, 2017 a las 20:53

    Es un honor haber sido compañera de escuela de Regina: la rebelde, la entusiasta, la amiga de muchos y la adolescente con deseos de protagonismo y trascendencia. En la madurez pienso que ha logrado sus propósitos y tal vez hasta la trascendencia que los seres humanos buscamos en forma consciente o inconsciente. La entrevista es muy humana y toca temas muy sensibles. Felicidades!

  5. Cecilia Buzali
    10 Agosto, 2017 a las 21:32

    Gracias a Manu, gracias a Regina! Gracias por crear un puente hacia el mundo de la poesía y el mundo de Regina, mi madre. Siempre hay facetas más desconocidas que otras y justo esta, la de poeta, me representa un constante descubrir en ella.
    Hermosa presentación!

  6. Priscilla Velasco
    11 Agosto, 2017 a las 2:29

    Jenny nació poeta. Me sorprende que, además, aunque sea una creatura del aire, entienda tan bien la voz de la tierra. Felicidades maestra y amiga.

  7. RENEE HARARI MASRI
    11 Agosto, 2017 a las 2:50

    ..ME LLENA DE EMOCIÓN VER EL DIÁLOGO ENTRE AMBOS, CONSOLIDANDO UNA GRAN TRAYECTORIA. MUCHAS FELICIDADES!

  8. Graciela Miramontes
    11 Agosto, 2017 a las 4:33

    Regina siempre leerte me conmueve. Admiro tu obra profundamente. Haces saltar y despertar corazones y emociones. En esta develadora entrevista descubro que a distancia hemos estado cercanas. En la infancia a traves de lecturas que mencionas en esta develadora entrevista Amado Nervo, que disfruté leer a los 8 años y el sapito glo, glo, glo, que memoricé antes de conocerte. En la adolescencia te recuerdo disfrutar a un lado de mi banca las clases de literatura Inglesa de Mrs. Westerink. Coincidimos en conocer y apreciar a Pepe Gordon. Actualmente en nuestros desayunos de compañeras en los que me encantaría poder escuchar tu “ser poeta” y que sólo el cariño entre las ahí reunidas compensa la imposibilidad . Te felicito y te admiro!!! Disfruto tus logros y tus éxitos!!! Gracias.

  9. Maria De Colombres
    11 Agosto, 2017 a las 18:02

    La entrevista me parece extraordinaria!
    Me encanta como Regina saca las palabras del alma y hace que le lleguen a uno también al alma, la admiro mucho como persona, estar con ella es un gozo, cada palabra y cada movimiento q hace transmite emoción y pasion por la vida, y seguramente así lo hace su libro también
    Muchísimas felicidades por el logro de este libro tan emocional como es ella
    Soy muy afortunada de ser su alumna

  10. Reneé Lan
    11 Agosto, 2017 a las 19:06

    Regina Kalach.
    Mujer intrépida y valiente, que derrumba muros y construye puentes.
    Conocerla y compartir con ella hace de la vida una poesía.
    Su mirada, su sonrisa y su palabra brindan una nueva tonalidad a la paleta del pintor.
    Esta entrevista le hace justicia.

  11. Lina Landau
    12 Agosto, 2017 a las 8:47

    Miregi, muy buena entrevista. Te vi y te escuche sin verte.

  12. Esther fasja
    12 Agosto, 2017 a las 14:17

    Maravillosa mujer, llena de sueños e ilusiones, que hacen de tu poesía que las palabras susurren más fuerte al oído. Jeniffer eres genial y especial… bien merecida y hermosa entrevista.

  13. Maru Ramirez España
    12 Agosto, 2017 a las 18:24

    Manu Valentin me parece una excelente entrvistadora que Jennie merece.
    Esto requiere de produndidad, sensibilidad e inteligencia, una delicia para el lector. Jennie te convence de leer poesia, su libro me parece maravilloso, ha sido un verdadero gozo tenerla como maestra pues su sencillez y humiladad merecen todo mi respeto

  14. José Kalach
    12 Agosto, 2017 a las 19:40

    Me encanto la entrevista, excelente diálogo entre entrevistada y entrevistador. Para entrar en el mundo de la poesía al menos como lector se require de estar en contacto con ella. Las entregas diarias de Regina eran un buen medio para conseguir este fin. Felicitaciones a ambos.

  15. Pola Z
    14 Agosto, 2017 a las 15:01

    Gran entrevista y personas. Gracias

  16. 14 Agosto, 2017 a las 22:47

    Te admiro y celebro querida Regi. Eres una natural, que cultiva el ADN poético con el que nació. Felicidades.

  17. Patricia Leon
    16 Agosto, 2017 a las 1:23

    Fabulosa y emocionante entrevista que nos llega al corazón!!! Jeny una mujer inteligente, sensible y queridisima!!! Merecido reconocimiento. Todo con Jenny es poesia.
    Felicidades Manu excelente trabajo

  18. Roxana Radosh
    17 Agosto, 2017 a las 15:35

    Excelente entrevista en la que se muestra a Jennie como una mujer apasionada, dispuesta a enfrentar lo que se le presente. Jennie, te admiro mucho y me encanta leerte.

  19. Erma Cárdenas
    22 Agosto, 2017 a las 21:37

    Estupenda entrevista porque me hace vislumbrarte como mujer-poeta.
    A pesar de nuestra amistad, descubro en tus palabras espacios nunca
    comentados de tu niñez y tus amores. De la cultura con que nos deslumbras,
    ni hablemos; conformémonos, humildemente, con admirarte,

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