La incautación de la documentación del centro israelita “Agudad Ahim” de Barcelona.


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El 8 de febrero de 1939, la Brigada Político-Social de la Policía de Barcelona, dependiente de la Jefatura del Servicio Nacional de Seguridad del Ministerio de la Gobernación, requisó toda la documentación del Centro Israelita Agudad Ahim de la ciudad condal.

Inmediatamente, enterado de este acontecimiento, Marcelino de Ulibarri y Eguílaz, primer director del actual Archivo de la Guerra Civil de Salamanca, solicitó, al jefe de la Brigada Político-Social de Barcelona, la entrega de la totalidad de la documentación incautada al Centro Israelita de Barcelona.

El 11 de febrero, Ernesto Álvarez, delegado de Seguridad de Barcelona contestaba que los documentos que la policía recogía eran un instrumento de trabajo para la misma, de los que no podía prescindir y que tenían que quedarse en sus archivos. Sin embargo, el delegado de Seguridad de Barcelona prometía a Ulibarri que aquellos otros, que no tuvieran interés para la Policía, le serían remitidos. El delegado de Seguridad de Barcelona concluía que la documentación del Centro Israelita Agudad Ahim podría quedarse en los archivos de la Delegación de Seguridad en Barcelona, o ser enviados al Archivo de Salamanca o, en último caso, ser devueltos a los particulares a los que había sido incautada, es decir, a los miembros de la comunidad judía pertenecientes al Centro Agudad Ahim.

El 13 de febrero de 1939, nuevamente, Marcelino de Ulibarri contestaba, por carta, en los siguientes términos, al delegado de Seguridad de Barcelona: primero, le solicitaba que le remitiera un inventario de toda la documentación encontrada en el Centro Israelita, para evitar, así, su pérdida o extravío; segundo, le proponía que un equipo de recuperación de documentos del Archivo, que presuponía con mucha más competencia que la propia policía, se hiciese cargo de la clasificación de la documentación, con la finalidad de redactar informes político-sociales y elaborar fichas de la comunidad judía; y, finalmente, le recordaba que, el Archivo de Salamanca era el organismo donde se tenía que centralizar, en virtud del Decreto de abril de 1938, del Ministerio del Interior, todo la documentación original incautada durante la Guerra Civil.

Finalmente, se impuso la tesis del director del Archivo de Salamanca, Marcelino de Ulibarri, y, el 13 de febrero de 1939, los documentos del Centro Israelita Agudad Ahim fueron enviados a Salamanca, donde, en la actualidad, en el Archivo de la Guerra Civil, se conservan.

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