Judíos en la Guerra Civil Española: Los chicos de Stepney (parte II)


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Durante los años veinte y parte de los treinta, miles de jóvenes judíos residentes en el Reino Unido se inscribieron en clubes juveniles como el Jewish Lads’ Club de Stepney. Allí tuvieron la oportunidad de disfrutar del deporte, el teatro y la naturaleza mientras se integraban en la cultura británica, fortalecían su lazos con la tradición judía y tomaban conciencia de su pertenencia de clase. Los chicos de Stepney, Nat, Sam y Álex, participaron activamente en estas sociedades que en la mayoría de las ocasiones tuvieron vínculos con el movimiento obrero y los partidos de izquierda.

El The Brady Boys’ Club fue el primero de todos ellos, fundado en 1896 por Lady Charlotte Rothschild, tenía su sede en Whitechapel. La foto corresponde a la  equipo de fútbol de 1930.

Desde que Nat volviera de Argentina en 1932, había formado parte de esta estructura comunitaria que preparaba a los jóvenes judíos en la instrucción militar y la autodefensa. Nat se convierte entonces en un puntal de este proceso emancipador.

En ‘The Hefty Hebrew’: Boxing and British-Jewish Identity, 1890-1960’, de D.G. Dee, leemos:

By the 1900s, a widely held view of Jews hailing from the Russian Empire was that they were ‘dirty, poverty-stricken and degraded alike in morals and physique by the oppressive conditions of… Ghetto life’. Sport would therefore help to erase some of the least desirable characteristics of the ‘alien’ children and help create identities and traits more closely resembling the British population.In these processes, boxing played a key role. In one sense, it was obvious that Jewish philanthropists wanting to find ways to improve Jews’ physiques would turn to boxing – a sport which, at that time, was being highlighted as a useful way of improving ‘adolescent’ well-being. Jewish youth organisations were also drawn to the sport because of its character building properties. As Russell and Rigby noted in their instructive 1908 volume, simply entitled Working Lads’ Clubs, ‘a lad who can box has obtained mastery over himself, has learned to check his temper…[and] bear a hard knock’.During the 1890s and 1900s all Jewish youth clubs and organisations took up the sport with enthusiasm, with a considerable amount of time, and share of the financial donations of wealthy ‘Native’ Jewish benefactors, spent on boxing equipment, sessions and instruction.”

Mientras los jóvenes judíos intentaban encontrar su espacio en la sociedad británica, los partidos nacionalistas iban sembrado la semilla del antisemitismo por doquier. Organizaciones como la British Brothers League (BBL) celebraban mítines en barrios obreros como el East End, exigiendo un mayor control de la inmigración, en clara alusión a sus vecinos judíos. En 1905, tras una exhaustiva presión de la prensa conservadora, se instaura la Aliens Act, que ponía freno a la inmigración indiscriminada. Desde entonces la tensión hacia la colonia judía irá en aumento y las calles Stepney serán el reflejo de esa confrontación.

Aliens Act en la prensa judía, 1905.

En el capítulo V de Our flag stays red, Phil Piratin nos relata el papel de Stepney en esta lucha encarnizada:

STEPNEY IN the years before the war, and later too, was a political arena. Not only in the fight against the fascists and the landlords, but in the wider struggle for peace, in the exposure of the National Government, in the solidarity with the working class abroad, Stepney played its full part. In the factories, warehouses, and docks trade unionism was growing, and in all cases the Communists were playing a leading role. The Transport Workers’ Union (Docks and Motor Transport) was steadily recruiting, the Stevedores’ Union was expanding, the Tailors’ Union was being built up into a solid national organisation (…) In Stepney and in the City of London nearby there are many warehouses where anything from ten to a thousand are employed. It was here that the organisation was taking place. Trade unionism gained better conditions for many of these workers. The Communist Party was campaigning on every issue. Individual Communists were working actively, and often in responsible positions, in all kinds of organisations. During these years international events began to take precedence. The greatest impact on the minds of Stepney people was caused by the events from 1936 onwards. Stepney is proud to record that the first three Britons to fight with the Spanish people against the fascists were Stepney boys who in July 1936, were on holiday in Barcelona, and immediately the fascist revolt began offered their services to the hurriedly formed militia of the Republic.”

Cuando en julio de 1936 Nat Cohen se presenta en el Hotel Colón para alistarse en las milicias del PSUC, lo hace mostrando el carnet del Partido Comunista de Gran Bretaña (Communist Party of Great Britain). Al serle requerida su profesión había contestado “instructor deportivo”, lo que demuestra su vocación emancipadora por encima incluso de su trabajo habitual de sastre. Nat había compartido su larga experiencia de lucha callejera con centenares de jóvenes de Stepney que, pocos meses después, protagonizarían la gran batalla de Cable Street.

Batalla de Cable Street, octubre de 1936.

Meses atrás, en la primavera de 1936, con las Olimpíadas de Berlín a la vuelta de la esquina, se había iniciado una campaña internacional para boicotear los JJ.OO. Nat y sus amigos Alex Sheller y Sam Masters, militantes del Sindicato de Trabajadores del Téxtil, se involucrarán fervorosamente en el boicot. En el mes de julio, y como parte esencial la campaña, deciden acudir a Barcelona para participar en la Olimpiada Popular. Sin recursos deciden emprenderán el viaje en bicicleta.

Invitación del Comité Organizador de la Olimpiada Popular a Walter Citrine, secretario del Trade Union Congress General Council, a 12 de junio de 1936.

El 18 de julio, mientras Nat, Sam y Alex siguen pedaleando por las maltrechas carreteras del Pirineo, un grupo de militares golpistas se alza en armas contra el gobierno republicano. Días después llegarán a una Barcelona tomada por la clase trabajadora. Sin dudarlo, y contagiados por el espíritu revolucionario, acuden excitados a las improvisadas oficinas de reclutamiento. Poco después serán trasladados a las Casernas “Carlos Marx”, donde iniciarán una apresurada instrucción militar.

Casernas Carlos Marx, a 24 de julio de 1936. En formación para partir hacia el frente.

En el libro homenaje British Battalion XV International Brigades, publicado en Madon en 1939, leemos:

In a Barcelona Barracks the two men met Felicia Browne, a London artist (…) Cohen and Masters found the Goverment forces badly in need of officers. Masters was send to Aragon front. Nat Cohen, who spoke Spanish, was put in charge of a company which was to help the occupation of the island of Majorca”

A finales de Julio, estando Sam y Nat en el cuartel, comienza a circular el rumor de una posible expedición militar para recuperar la isla de Mallorca, desde el día 19 en posesión de los golpistas. Rápidamente, el capitán del ejército Alberto Bayo, se erige como ejecutor de la propuesta, de hecho, será el mismo quien haga circular la idea, que finalmente será aceptada a regañadientes por el Comité de Milicias Antifascistas.

El 5 de agosto a las 19:30 de la tarde parten del puerto de Barcelona el destructor “Almirante Miranda” y el mercante “Marques de Comillas”, a bordo viaja un cuerpo expedicionario compuesto por ochocientos milicianos de diversas filiaciones políticas: ERC, PSUC, CNT, Estat Català, etc. Entre ellos hay una centuria extranjera integrada por británicos, alemanes, italianos, polacos y franceses. Nat Cohen y otros tres británicos, que como él habían sido instruidos en las casernas “Carlos Marx”, Tony Willis, Paul Boyle y el eastender judío Richard Kisch, formarán parte de esa unidad extranjera.

Por otro parte, Sam Masters se integrará días después en el recién creado Grupo Thälmann. El grupo había sido el fruto de la obstinación de un grupo de refugiados alemanes y polacos, en su mayoría judíos, residentes en la ciudad desde hacía años. Este grupo armado tuvo su origen en una asociación fundada a principios de 1936 por un puñado de refugiados judíos antifascistas, la Asociación Cultural Judía (AJC). Max Friedemann, uno de sus miembros, participará activamente en las jornadas del 19 y 20 julio, siendo protagonista en el asalto al cuartel de Atarazanas. Será el 22 de julio, cuando Max, tras la ocupación del Hotel Colón, y mediante una consulta con el representante del KPD en Barcelona, impulse la creación del grupo.

Hotel Colón, Agosto de 1936 (Brangulí).

El propio Max Friedemann relatará años más tarde en Kämpfe in Barcelona la creación del mismo:

A partir del 16 de julio de 1936 nos comenzaron a llegar rumores de un posible golpe de Estado, por lo que comenzamos a formar grupos armados que patrullaban de día y noche la ciudad, recorriendo el puerto, los cuarteles, las comisarias…Fueron días agotadores para nosotros. La mayoría trabajaba durante el día en las fábricas y en las tardes colaboraba con el Comité Organizador de la Olimpiada Popular. El 18 de julio, a altas horas de la madrugada, nuestro jefe nos envió a mi esposa Golda y a mí de vuelta a casa, no habíamos dormido en dos noches. Muertos de cansancio tomamos el tren hacia Sarriá, donde vivíamos. De madrugada un camarada nos despertó: “¡En la ciudad se oyen disparos!”. Inmediatamente nos pusimos en camino. El tren estaba fuera de servicio por lo que tuvimos que caminar. Llegamos sin dificultad a la Diagonal, y allí nos separamos. Mi esposa tuvo que ir a la Plaza de España, donde se alojaban los atletas extranjeros que iban a participar en la Olimpiada Popular, ella era responsable de su cuidado (…) Desde los tejados y balcones algún que otro fascista disparaba contra los trabajadores que habían salidos a las calles para enfrentarse a los golpistas.

Pero, ¿qué había sucedido? A las 4:00 de la mañana, soldados del cuartel militar de Pedralbes habían marchado por la Diagonal en dirección al centro para deponer el orden democrático. Más tarde oiríamos que aquellos mismos soldados habían sido engañados por sus propios oficiales en el cometido de la marcha, su propósito original no sería contener posibles disturbios en la inauguración de la Olimpiada Popular sino apoderarse de los lugares estratégicos de la ciudad . Lo mismo le había ocurrido a soldados de otros cuarteles que también habían salido a las calles. Los fascistas, sin embargo, no había contado con la gente (…) Sólo un grupo de artillería logró penetrar en el centro de la ciudad, ocupando en la Plaza de Cataluña el edificio de la compañía de teléfonos, el Banco Alemán Transatlántico y el Hotel Colón. Los edificios, sin embargo, fueron poco a poco recuperados por los trabajadores (…) Finalmente llegué a la sede del Comité Central: “¡Dame una pistola!”, le dije a un compañero. “No tenemos armas”, me respondió. “Al menos muéstrame cómo manejar un arma”, contesté. Allí, de aquella forma tan improvisada, comenzó mi primera instrucción militar. Me dijeron que debía dirigirme a la toma de la Capitanía General, en las Atarazanas. (…) Los militares estaban atrincherados, las ventanas aparecían protegidas con sacos de arena, entre los cuales se podían destinguir los fusiles apuntando hacia nosotros. Nuestro fuego no fue efectivo hasta que irrumpió un grupo de artillería de la Guardia de Asalto. Al día siguiente ya habíamos tomado la Capitanía, los fascistas se había rendido. Muchos combatientes extranjeros participaron en las jornadas de lucha del 19 y 20 julio, algunos de ellos deportistas que iban a participar en la Olimpiada Popular, incluyendo mi compañero Franz Loewenstein, que se mantuvo firme ante los insurgentes fascistas. Seis después, y con el apoyo del recién fundado PSUC, formamos un grupo de voluntarios extranjeros con el honorífico nombre de “Thalmann”. (…) Entre los atletas que habían venido a participar en la Olimpiada Popular varios quisieron integrarse en el grupo: Gert Wohlrath, Käte Hempel y los polacos Emanuel Mink y Abrasha.”

Dos días más tarde, tras una breve instrucción militar, el Grupo Thälmann parte hacia el frente integrado en la columna del PSUC, cuyo mando estaba en manos de José del Barrio y Antonio Trueba. Según el Neue Prese, por entonces, los integrantes se referían así mismos como “el Grupo Judío Thälmann”.

El polaco Emanuel Mink, residente en Bélgica, recordaría en una entrevista años más tarde la espontánea formación del grupo:

En Barcelona nos encontramos con deportistas obreros de muchos países, entre ellos a muchos judíos, también de Palestina. Poco antes de la inauguración de la Olimpiada nos sorprendió el golpe militar de Franco. Por las grandes avenidas de Barcelona, por las Ramblas, vimos carteles gigantescos en los que se llamaba a los obreros a las armas. Junto con un amigo húngaro nos presentamos el 21 de julio en una oficina de reclutamiento. Explicamos a los funcionarios que nosotros, en tanto que deportistas obreros judíos, queríamos combatir a los fascistas y recibimos un carnet que nos acreditaba como soldados de la milicia obrera […] Me hicieron miembro del Grupo Internacional que se formó al día siguiente, el grupo se dio el nombre de Thälmann […] estaba integrado casi exclusivamente por judíos polacos y judíos alemanes que ya vivían en España antes del golpe. Nos contaron que ya el día 17 de julio se habían aprovisionado de armas, pues en aquel entonces era un secreto a voces que los militares se sublevarían.Un grupo compuesto por seis personas se dedicó a ir por las tiendas de artículos de caza y compró algunas escopetas y un revólver. A ese grupo pertenecían Schaja Kindermann y Jacques Penczyna, ambos obreros judíos de Bélgica que habían encontrado trabajo dos años antes en Barcelona […] Nos formamos el 23 de julio de 1936 en la plaza Cataluña y marchamos hacia la estación. Miles de personas nos saludaban con entusiasmo por las calles. Entonamos canciones revolucionarias, como Avanti popolo, Junge Garde o Rote Fahne […] En mi compañía había cinco parejas, de las cuales tres estaban en nuestro grupo, Max y Golda Friedemann, Franz Loewenstein y su esposa, y Erwin Wohlrath y Käthe Hempel, ambos de suiza.”

A parte de los citados, formaban parte del Grupo Thälmann: Chaim Besser, Werner Hermelin, Gustav (Scholem) Schnitzer, Egon Infeldt, Hessenthaler, Scholek (Salomon Weinrot), Martin Führer, Eisik Hoffmann, Edwald Maus, Abrascha Krasnowiecki, Walter Boch y la holandesa Fanny Schönheit.

Partieron hacia el frente la noche del 24 de julio, instalándose en Torralba de Aragón. Del 18 al 31 agosto, el Grupo Thalmann lidera una acción importante en el frente de Tardienta, se trata del intento de toma de la ermita de Santa Quiteria. Ya en ese momento integran el grupo cerca de un centenar de milicianos.

Para ilustrar la vida en el frente de Huesca hemos escogido un video del British Pathé que incomprensiblemente está mal etiquetado. Se presenta como Spanish Civil War – Franco’s Forces Tardienta (1938), pero no es en absoluto así. En las imágenes vemos a milicianos con el puño en alto luciendo ropa siglas anarquistas, así como un coche aparcado del Comissariat de Propaganda, órgano de la Generalitat de Cataluña que se dedicaba a la labor propagandística del bando republicano, pruebas suficientes para afirmar que se trata de milicianos antifascistas. La fecha también es incorrecta, la filmación pudiera haberse llevado a cabo entre el verano de 1936 y la primavera de 1937, cuando Tardienta aún tenía protagonismo en el devenir de la guerra.

 

El 17 de agosto, Sam Masters, Herrmann Toenns y Karl Jung, que habían iniciado su instrucción militar con Hans Beimler en el cuartel “Carlos Marx”, piden al partido ser trasladados al Grupo Thälmann. Los tres participarán en las acciones bélicas que darán comienzo el 18 de agosto.

Milicianos del Grupo Thälmann, Agosto de 1936 (Autor: Hans Guttman)

 

Diez días antes, el comunista alemán Franz Raab, exiliado en Paris desde comienzos de 1936, llega a Barcelona con la intención de alistarse en las milicias antifascistas. De inmediato se incorpora al Grupo Thälmann. Sus credenciales de veterano de la Primera Guerra Mundial e instructor en el Rotfrontkämpferbund le libran del entrenamiento militar. El partido le adjudica un coche blindado con el que marchará hacia el frente. Franz será testigo del asalto a la ermita de Santa Quiteria:

El domingo 30 de Agosto, en el periódico republicano Frente Popular, aparece publicada una entrevista a la holandesa Fanny Schönheit, miembro del Gupo Thälmann. Tras participar con distinción en el asalto a Santa Quiteria recibe permiso para volver a Barcelona:

“FIGURAS DE LA GUERRA: Fanny, la guerrillera holandesa

EN EL HOSPITAL DE SANGRE DE MONTJUICH. Hemos tenido noticia de que se hallaba hospitalizada en Montjuich la valiente guerrillera “Fanny”, llegada del frente aragonés. ¿Herida? No. Cansada de las demás campañas; necesitada de una cura de reposo de siete u ocho días para vencer su alteración nerviosa. ¿Herida ella? ¡Ca! ¡Si, según dice, los fascistas no tienen puntería! Con un camarada que habla la lengua holandesa, hemos ido a ver a Fanny. La hemos encontrado rodeada de flores, ramilletes de flores que le envían como homenaje a su heroísmo. Es bonita, la piel bruñida, los ojos azules y el cabello rubio. Tiene 23 años. Fuma unos cigarrillos elegantes. Aquello no parece un hospital de sangre; semeja, más bien, el camerino de una “vedette”. El compañero le habla en su lengua y nos presenta. Pero ella protesta y dice que ya entiende el catalán. ¿QUIEN ES FANNY? Hemos dicho que Fanny es una muchacha rubia, de facciones bonitas, de unos ojos de “vedette”, con la piel bruñida, unos brazos torneados y unas espaldas robustas, de línea deportiva. Que tiene veintitrés años. Y que allí, rodeada de flores, tiene un gesto elegante que no recuerda la ametralladora. Es holandesa, de Rotterdam. Se llama Fernanda Schoonheit. Está reñida con la familia a causa de sus ideas comunistas.

-Holanda –nos dice- es el país más burgués del mundo. El diario en que yo colaboraba se dice liberal, pero no publica ninguna idea de izquierda; por eso yo nunca he podido escribir de política; únicamente trataba de arte y de música. Por eso mismo, también, no puedo envirles crónicas de la revolución catalana.

-Es usted valiente – le decimos. Explíquenos sus gestas. -No soy valiente… –nos replica. No soy valiente como dicen… ¡Si hasta me atribuyen cosas que no he hecho! Cuando estalló la revuelta, Fanny se alistó en el Partido Socialista Unificado. Sabía manejar la ametralladora y por eso fué destinada a la sección de ametralladoras del P. S. N. C. Salió con la columna mandada por Del Barrio y Estivill

-El primer choque me impresionó mucho. Mejor dicho, nos impresionó a todos. Para muchos fué una sorpresa; por lo visto pensaban que íbamos de excursión… Algunas mujeres se retiraron a la retaguardia.

-¿No tuvo usted ganas de hacer lo mismo?

-Eso no Si nosotros fallábamos, ¿qué harían los compañeros? Las ametralladoras han de protejer a la columna. Pero me iba a impresionar mucho, mucho… Fué en Granyen. Nos atacaron tres aviones. Yo no había visto nunca un bombardeo aéreo… El último vagón de la columna estaba cargado de dinamita y fué aquel el que bombardearon.

-¿Y lo hicieron volar?

Fanny ríe.

-No… Tienen muy mala puntería…

Nos enseña un trozo de metal que guarda en el cajón de la mesilla de noche. Es un pedazo de una bomba fascista que le cayó muy cerca. Recuerdo de aquel primer encuentro. Lo muestra emocionada.

EL COMBATE DE TARDIENTA

La primera acción en la cual tomó parte Fanny, fué el ataque fracasado de los fascistas en Tardienta.

-Yo tenía plantada mi máquina junto a un pequeño lago. Nos ordenaron que tratáramos de colocarnos en lo alto de un montecillo. Había que caminar cerca de dos kilómetros. Dos kilómetros, cargados con las máquinas, los trípodes, las cajas de municiones… Mientras íbamos por el llano, las balas caían sobre nosotros. Pero había que avanzar, nos lo habían ordenado. Pasamos por la orilla del lago, escondidos entre la maleza. Por fin llegamos al sitio designado. ¡Allí sí que iba a haber buena faena! Los fascistas llevaban granadas de mano y marchaban por un terreno llano; el blanco era magnífico. Además, ¡mire si son tontos! caminaban en fila india, a medio metro de distancia uno del otro. Naturalmente, caían como espigas. No costaba nada. ¡Son muy tontos! Después huían, huían, abandonándolo todo. Tienen mucho miedo. Nosotros somos más valientes.

Para demostrarnos el miedo que tienen los fascistas, nos explica que dos días después del combate de Tardienta se presentó en nuestras filas un artillero que se había escapado de Almudévar aprovechando el pánico que les había producido un intenso bombardeo de nuestra aviación. Este artillero estaba vigilado, porque sospechaban que se podía escapar, pero la desbandada fué tan grande que se olvidaron de él. Diga que todos los ataques aéreos producen entre los fascistas el mismo pánico extraordinario.

-El fugitivo se dirigió a mí –dice Fanny- porque yo estaba delante de todos. Yo le conduje al campamento.”

Fanny Schönheit nace en 1912 en la ciudad holandesa de Rotterdam. Hija única de familia acomodada, comenzará muy pronto a interesarse por los libros y la lectura. En el instituto coincidirá con Neeltje Bakker, hijo de Jacobus Bakker, líder del sindicato de oficinistas, con el que entablará una profunda amistad y del cual irá tomando, poco a poco, conciencia militante. Es también durante aquella época cuando empieza a interesarse por el periodismo. Por aquel entonces conoce al poeta Victor van Vriesland, que la introducirá en el departamento de redacción del periódico Nieuwe Rotterdamsche Courant, donde luchará con uñas y dientes para ganarse un puesto. En 1930, a los dieciocho años, publica su primer libro bajo el pseudónimo de Hans G. Rink. No lo hace sola, le acompaña el ilustrador y amigo, Pieter den Besten; lo titulan La Argentina. Durante estos años ampliará su red de contactos, pasando a trabajar también para otro periódico, el De Groene Amsterdammer. En la primavera de 1934, enviada por esta publicación, se marcha a la Unión Soviética.

Artículo firmado Fanny desde la URSS publicado el 16 de junio de 1934 en el De Groene Amsterdammer.

A finales de ese mismo año, y tras un paso fugaz por Argel, Fanny llega a Barcelona con la intención de quedarse. Lo hace como corresponsal del Nieuwe Rotterdamsche Courant. No tarda mucho en hacer amigos, entre ellos, Lou Lichtveld, alias Albert Helman, y el poeta Jan Jacob Slauerhoff, con el que mantuvo una breve relación durante su periplo norteafricano.

Fanny a principios de los años 30.

La historiadora Yvonne Scholten, autora de “Fanny Schoonheyt. Een Nederlands meisje strijdt in de Spaanse Burgeroorlog“, nos acerca a la Fanny anterior a la guerra:

Fanny solía describir en su correspondencia el día a día en Barcelona, que hacía, dónde iba, con quién había estado, a quién había conocido. En aquellas detalladas descripciones no hallamos ni una sola mención sobre el estado de agitación constante que vive la ciudad, ni una señal si quiera sobre su compromiso político, nada que haga presagiar lo que vendrá. En una de ellas incluso pide a su amigo Neelje – Neeltje Bakker – que la acompañe a Ibiza, ‘el lugar más barato sobre la Tierra’, para pasar un verano plácido y divertido […] No obstante esta imagen de una Fanny típicamente burguesa es finalmente desechada por la opinión de una amiga común de la época. Se trata de Marina Ginesta, una famosa militante comunista, que recuerda el primero encuentro con Fanny a finales de 1935, en una de las primeras reuniones de las juventudes comunistas: “¡Cómo olvidarla! Fanny era alta, rubia y fumaba…¡Fumaba! Ninguna mujer en aquella época fumaba en público, ella lo hacía. Los hombres la respetaban, eso lo recuerdo bien. A nosotras, las mujeres militantes, no nos hacía mucho caso.”

La mañana del 19 de julio de 1936 mientras Fanny salía de su domicilio  (número 4 de la calle Escudellers) con la intención de acudir a su puesto de trabajo en las oficinas del Comité Organizador de la Olimpiada Popular, en la Rambla Santa Mónica, gran parte del regimiento militar de Barcelona salía en tromba de los cuarteles dispuestos a instaurar un régimen fascista. Militante del PSUC desde el inicio, Fanny toma parte activa en la defensa de la ciudad. Semanas después, en una carta dirigida a su amigo Neeltje, describe cómo ella y sus compañeros entran en un cuartel militar desde la azotea y cogiendo desprevenidos a los soldados les confiscan las armas:

“Yo llevaba una camiseta amarilla, era muy llamativa. ¡Fue un milagro que no me disparan! Tal vez no les dio tiempo a reaccionar”

Al día siguiente Fanny se uniría a las milicias antifascistas. La noche del 24 de julio partirá con el Grupo Thälmann hacia el frente de Huesca.

Hans Guttman, fotógrafo judío alemán. cubrió la presencia del Grupo Thälmann en el frente de Huesca. Nacido en Colonia en 1911, trabajó para varias agencias europeas hasta establecerse definitivamente en Paris. Simpatizante del Partido Comunista Francés, llegó a Barcelona a mediados de 1936 para cubrir la Olimpiada Popular. Probablemente había llegado en alguna fecha indeterminada del mes de abril, ya que su archivo fotográfico contiene imágenes de las festividades de Semana Santa y de las conmemoraciones del quinto aniversario de la proclamación de la República, 14 de abril. El 19 de julio Gutmann vivió en primera persona los combates en las calles de Barcelona. A partir del 20 de julio, una vez establecido el Comité Central de Milicias Antifascistas, Hans participará activamente en la organización de las columnas que, a partir del día 22, saldrían desde Barcelona hacia el frente de Huesca. Gracias a la datación de su archivo fotográfico sabemos que Gutmann seguía en Barcelona, al menos, hasta el 28 de julio. El 1 de Agosto ya aparecen fotografías tomadas en Tardienta, sus protagonistas son unos milicianos de la Columna del Barrio-Trueba posando con el puño en alto.

También el 1 de agosto -la fecha puede no sea exacta, hablamos, eso sí, de principios de mes- Hans tomará varias fotos a Fanny, vieja conocida del Comité Organizador de la Olimpiada Popular, al dorso de la imagen dejará escrito: “La voluntaria antifascista holandesa Fanny Schoonheyt, instructora de ametralladoras de la Columna del PSUC Del Barrio-Trueba, fuma un cigarrillo mientras colabora en la vigilancia de las faenas agrícolas en el pueblo oscense de Tardienta.

Durante aquellos días en Tardienta tomará muchas más fotografías, una de ellas generará una gran polémica décadas más tarde. Se trata de la imagen de un miliciano del Grupo Thälmann – aún por identificar – que Gutmann, debido a una grave confusión, anotó como: “Sacerdote capturado por las fuerzas republicanas, instantes antes de ser fusilado”. Este dato confundió a varios historiadores que identificaron al hombre como el sacerdote Martín Martínez Pascual, fusilado en Valdealgorfa, Teruel, el 18 de agosto de 1936.

Foto de Hans Guttman del miliciano antifascista desconocido que la Iglesia beatificó por error (Agosto-Septiembre 1936)

No obstante la polémica llegó a su fin cuando salieron a la luz las fotografías que tomó durante la guerra el voluntario inglés Alec Wainman.

Wainman había fotografiado a esa misma persona en el frente de Huesca, puede que fuera también Tardienta, en un sector ocupado por milicianos de la UGT y el PSUC, entre ellos la Centuria Thälmann. Por lo que la pregunta sigue estando en el aire: ¿Quién es ese hombre?

Foto de Alec Wainman del miliciano desconocido que beatificaron por error (Agosto/Septiembre 1936).

El 31 de agosto de 1936, el Grupo Thälmann recibió la orden de asaltar las posiciones de los nacionalistas en Pompenilllo, cerca de Huesca. Tras alcanzar el objetivo el frente se estabilizó en esa posición.

El periodista del Daily Worker, Tom Wintringham, visitará al Grupo Thälmann a mediados de septiembre:

In mid september 1936, on the day when the war was two months old, I went from Barcelona towards the front to see the Grupo Thälmann. Ten hours driving took me to the British Hospital established at Grañen a few days before (…)At Pompenillo was the advanced dressing-station. A cheerful doctor told us there were no cases needing attention or transport, and also there was no dinner, it was too late. ‘But the Germans will feed you’. So we went to Abrasha, the First Centooria Cook. His soup was generous and pungent (…) Nor was only spaniards and germans (and Jews such as Abrasha) who were welded closed together here (…) Sam Masters, an Eastender, who was the only Englishman among these Germans, gave me a huge bunch of small blue grapes, crushed ans sticky (…) We discussed the work of the Thälmann Group. It had consisted entirely of German emigree -with Sam, who was on a cycling holiday- who had been in Barcelona when the fighting started.”

Abrascha Krasnowiecki, mejor conocido como Krasny, había nacido en el seno de una humilde familia judía de Bialystok, Polonia. Desde muy joven frecuenta los círculos bundistas. Tras muchas detenciones y ante el acoso de la policía decide emigrar. Se asienta en Amberes donde se relacionará con los asociaciones obreras judías. Será expulsado en repetidas veces del país. Abrascha era un futbolista de grandes dotes y jugaba en el equipo del YASK. El 17 de julio de 1936, partirá, junto a Emmanuel Mink, con la delegación del club hacia Barcelona para participar en las Olimpiadas. Tras el estallido de la guerra se unirá como voluntario en el grupo Thälmann. Krasny morirá en acción de guerra el 14 de abril de 1937, su cuerpo descansa en un lugar indeterminado del Frente de Aragón.

A finales de agosto Werner Hermelin viaja a Barcelona con la intención de atenuar la confusión que había suscitado la coexitencia en el mismo frente del Grupo y la Centuria Thälmann, pretendiendo aclarar cuál de las dos unidades tenía el derecho exclusivo de usar el nombre, el primero, la más antingua, o el segundo, la más numerosa. Hans Beimler y Albert Schreiner, líderes de la Centuria, proponen con el respaldo del partido, aglutir ambas formaciones en una sola. Esa decisión provocará un gran descontento entre los miembros del Grupo, muchos de ellos se integrarán en otras formaciones, es el caso, por ejemplo, de Egon Infeldt y Emil Hessenthaler, que se integrarán en el Grupo DAS (Deutsche Anarchosyndicalisten), vinculado a la CNT. Este hecho demuestra que, al menos al principio, convivieron en el Grupo tendencias antifascistas diversas, algo que fue desapareciendo con el paulatino proceso de estalinización.

En la tarde del 8 de noviembre de 1936, los milicianos Thalmann, ya bajo mando de Hans Beimler, recibe la orden de marchar hacia Madrid. Allí se pondrán a las órdenes del general Kléber, comandante de la XI Brigada Internacional, para atacar las posiciones de los nacionalistas en la Casa de Campo. Cuando la lucha amainó, las tropas franquistas se vieron obligados a abandonar sus posiciones, la conquista fugaz de Madrid había fracasado La XI Brigada Internacional había perdido un tercio de sus soldados.

Vincent Sheean reportero del New York Herald Tribune, que cubrió la ofensiva fascista sobre Madrid, coincidió con Nat Cohen en el frente:

“Despite all the arguments about “Reds” and Communists controlling the Spanish Government it could hardly be denied that on one side was the great mass of the Spanish people and on the other a small group of selfish landlords who, with the help of the officers of an army and a priesthood that had become political, had kept the peasants in an ignorance and a poverty that were a disgrace to Western Europe…Or so I felt until I met the nucleus of the International Brigade and a magnificent fellow called Nat Cohen who had left a tailor`s shop in Whitechapel, had taken his bicycle to Calais, and had peddled to Barcelona to become one of the important military leaders in the Catalan fighting…”

(…)

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