El exilio judeoasquenazí en Barcelona (1933-1945): Un rompecabezas que pide ser resuelto. Parte IV.


Por

“Fue en España donde mi generación aprendió que uno
puede tener razón y ser derrotado, que la fuerza puede
destruir el alma, y que a veces el coraje no obtiene
recompensa.”
Albert Camus sobre la Guerra Civil Española.

PARTE IV

Cuando Moshe agarró su fusil

El estallido de la Guerra Civil, en julio de 1936, había motivado un flujo migratorio de componente judío a un lado y al otro de los Pirineos. Por una parte, constatamos una salida de refugiados hacia el extranjero, se trata en este caso de personas que se habían establecido con éxito en la ciudad de Barcelona – muy bien posicionados – que huirán por el temor a los efectos del fervor revolucionario. Por otra parte, encontramos un oleada inversa, la llegada de una gran cantidad de voluntarios judíos antifascistas que se unirán a la causa republicana, muchos de los cuales acabarán formando parte a finales de 1937 de una unidad propia bajo el nombre de Naftalí Botwin[1].

El último comandante de la compañía Naftalí Botwin había sido Emmanuel Mink, alias Mundek. En 1934, Mink había emigrado de su Tomaszów natal a Amberes, Bélgica. Allí se había afiliado al Club Deportivo Juvenil Judío, el YASK, que existía también en Francia, Alemanía y otros países europeos. El YASK, como otras entidades recreativas judías, apoyados por la Cruz Roja Internacional, decidieron enviar una delegación a la Olimpiada Popular[2] que debía celebrarse en Barcelona durante el mes de julio del 36. Mink[3] fue uno de los participantes:

“En Barcelona nos encontramos con deportistas obreros de muchos países, entre ellos a muchos judíos, también de Palestina. Poco antes de la inauguración de la Olimpiada nos sorprendió el golpe militar de Franco. Por las grandes avenidas de Barcelona, por las Ramblas, vimos carteles gigantescos en los que se llamaba a los obreros a las armas. Junto con un amigo húngaro nos presentamos el 21 de julio en una oficina de reclutamiento. Explicamos a los funcionarios que nosotros, en tanto que deportistas obreros judíos, queríamos combatir a los fascistas y recibimos un carnet que nos acreditaba como soldados de la milicia obrera […] Me hicieron miembro del Grupo Internacional que se formó al día siguiente, el grupo se dio el nombre de Thälmann […] estaba integrado casi exclusivamente por judíos polacos y judíos alemanes que ya vivían en España antes del golpe. Nos contaron que ya el día 17 de julio se habían aprovisionado de armas, pues en aquel entonces era un secreto a voces que los militares se sublevarían. Un grupo compuesto por seis personas se dedicó a ir por las tiendas de artículos de caza y compró algunas escopetas y un revólver. A ese grupo pertenecían Schaja Kindermann, Henri Szulewic y Jacques Penczyna, los tres obreros judíos de Bélgica que habían encontrado trabajo dos años antes en Barcelona […]Nos reunimos el 23 de julio de 1936 en la plaza Cataluña y marchamos hacia la estación. Miles de personas nos saludaban con entusiasmo por las calles. Entonamos canciones revolucionarias, como Avanti popolo, Junge Garde o Rote Fahne […] En mi compañía había cinco parejas, de las cuales tres estaban en nuestro grupo, Max y Golda Friedemann, Franz Loewenstein y su esposa, y Erwin Wohlrath y Käthe Hempel, ambos de suiza.”

Doble página de la revista madrileña Mundo Gráfico sobre la Olimpiada Popular de Barcelona, a 15 de julio de 1936.

Doble página de la revista madrileña Mundo Gráfico sobre la Olimpiada Popular de Barcelona, a 15 de julio de 1936.

Kurt Kauf recuerda los efectos del golpe militar sobre parte la comunidad judía:

Había, se puede decir, un éxodo generalizado de judíos. O sea, los judíos que habían estado aquí antes de la guerra, o sea antes del 36, de ésos se habían marchado bastantes. Por ejemplo, Singer, que era un conocido mío, se marchó, y los Behr también se marcharon…”[5].

Sophie Cohn-Vossen opina lo mismo:“Todos se marcharon. Unos a América, otros fueron a Inglaterra, unos a Israel y otros a Francia”[6].

Sin embargo no todos los judíos que optaron por emigrar nuevamente pudieron hacerlo. Las trabas administrativas impuestas por los países de acogida dificultaron muchísimo la salida. En un contexto de crisis mundial los países decretaban políticas muy conservadoras respecto a la inmigración. Rosalie Grün, esposa de Natalio, recuerda las trabas a las que se enfrentaban los que pretendían irse: “En los años 30 los países pedían garantía, como había la gran crisis, digamos, económica. En los Estados Unidos, de por sí, había la cuota.[7]”

El hueco dejado por los que se iban lo ocupaban los judíos antifascistas que se iban incorporando a las filas republicanas. Kurt Kauf lo recuerda: “Sí, sí, sí…venían, no en plan de refugiados, sino para participar. Venían de todas partes, mira: del este de Polonia, Checoslovaquía, Hungría, Rumania, de todos los países…”[8]. Kurt entabló amistad con uno de ellos: “conocí a uno que era capitán, luego se fue a México”[9].

Francisco Ferry Linder nace el 22 de mayo de 1899 en Stein, Austria. Su familia era originaria de Hungría. De ascendencia sefardí, su padre era hijo de rabino y su madre procedía de una familia askenazí asimilada. Llega a México por Veracruz el 13 de abril de 1938. Lo recibe Lou Litchveld[10], el cual había conocido en Barcelona durante la guerra civil española. Habla francés, catalán, castellano, italiano y alemán. El 23 de septiembre de 1936 tomará matrimonio en el Hotel Colón ante el Comité de Milicias Antifascistas con la judeoalemana Ruth Goldstein Wolframann, nacida en Berlín en 1907. Ruth recuerda cómo llegó a Barcelona: “Vivíamos en Paris miserablemente –se refiere a su exmarido– , nunca pudimos trabajar como médicos. En Barcelona Ferry nos consiguió enseguida un permiso de trabajo. Llegando trabajamos como médicos en varios hospitales (…) El 6 octubre del 36 – ya en el transcurso de la guerra – murió mi hijo Ilya de escarlatina – Ferry se encontraba en el frente –. No teníamos medicamentos y yo trabajaba como una loca (…) Cuando ocurrió eso yo no tenía ganas de vivir, era mi único hijo…cuando sonaban las sirenas que anunciaban los bombardeos deseaba que cayera una sobre mí, si no fuera por Ferry me hubiera suicidado.[11]”

Ferry y su mujer residen durante la guerra en el número 77 de la calle Tres Torres. Se habían conocido años atrás en la Universidad Politécinca de Berlín, donde Francis había cursado Ingeniería. Ferry había llegado a Barcelona desde Milan, donde residía desde 1930. Él mismo había conseguido la visas para Ruth y su por entonces esposo Wilhem que vivían en Paris en el absoluto desamparo. Ruth nos habla de los motivos de su exilio, de aquella presión asfixiante que la incitó a emigrar, nos habla del aire viciado de las ciudades alemanas que ya sentían la irrupción del nazismo bajo sus cabezas:

Hasta que Hitler vino al poder, en enero de 1933, los judíos alemanes no querían ver el peligro. Ellos querían quedarse, llevaban desde generaciones allá, habían hecho fortuna, no querían perder sus casas y se arriesgaron quedándose allá. Cuando eso pasó yo ya no estaba en Alemania, me fui esquiando en diciembre de 1932[…] Era judía y además comunista…[12]“.

Como Ruth Goldstein, Augusta Marx, alias Trude, forma parte de aquellos refugiados que había tenido que salir huyendo de Alemania perseguidos por su doble condición de judíos y militantes de izquierdas. Augusta, como casi todos los miembros comprometidos de su generación, vivió en su propia piel la experiencia de la cárcel. Militante socialista y colaboradora del Freiheit –órgano de prensa Partido Socialista Alemán- se trasladará a Amsterdam donde vivirá bajo el amparo de las redes de apoyo de inmigrantes. A mediados de 1935 se trasladará a Barcelona. Un año después, con el estallido de la Guerra Civil, se alistará como enfermera en el grupo internacional de la Columna Durruti. Le acompañan dos mujeres, su amiga Margot Tierz[13] y la francesa Georgette Kokoczinski. El 16 de octubre, a las afueras de Perdiguera, lugar estratégico del frente de Huesca, Augusta y Georgette serán capturadas y fusiladas por los tropas fascistas.

Una nota aparecida en La Vanguardia el 11 de novembre de 1936 denuncia la muerte de Augusta:

La enfermera Georgette Kokoczinski fue hecha prisionera por lo moros en el interior de una casa, en las avanzadas, donde se encontraba curando a los heridos de mayor gravedad. La acompañaba otra enfermera, llamada Augusta Marx, con la que compartía angustias y el prodigar de la causa del pueblo. Las dos prisioneras fueron fusiladas y lanzadas a un pajar

Reportaje de la muerte de Augusta, Solidaridad Obrera, 16 de noviembre de 1936

Reportaje de la muerte de Augusta, Solidaridad Obrera, 16 de noviembre de 1936

Meses más tarde de su asesinato Augusta sería inmortalizada en un pasaje del libro de la australiana Mary Low, Cuaderno rojo de Barcelona, donde ponía sobre el papel los primeros días de la revolución:

Tengo una fotografía que evoca la sensación de esos primeros días con mayor viveza que mis recuerdos, en la que aparecemos algunos de pie, bajo la claraboya del Hotel Falcón, a la luz de la mañana. La sacaron el tercer día, y yo ya llevaba mi uniforme de miliciana. Trude, la alemana alta con ropa de enfermera, su blancura fundiéndose con las paredes blancas de la foto, y la cabeza encumbrándose por encima de las demás, el pelo liso y los labios tiernos y carnosos. Luego, estoy yo, de pie y con las manos a la espalda y la hebilla de mi nuevo cinturón absorbiendo la luz. Una italiana con gafas, que trabajaba en la oficina de propaganda, está junto a mí, cogida de la mano de una austríaca mayor que nosotras que lleva pantalón de pana.”

La madrugada del 31 de julio al 1 de agosto de 1939, en uno de los muros defensivos del castillo militar del Camp de la Bota[14], un hombre rubicundo de aspecto enfermizo se enfrenta a un pelotón de fusilamiento. No está solo, lo acompañan dos desconocidos con los que siente una afinidad inmediata. Se llaman Ramon Duch[15] y Joan Rovira[16]. Al igual que aquél han sido condenados a muerte por un consejo de guerra. Su delito: haberse enfrentado por las armas a unos militares golpistas.

Atados de pies y manos, pegados los unos a los otros, los condenados sienten el último aliento de sus semejantes como una amenaza. Presos del pánico se dan la espalda, evitando de ese modo toparse con el miedo del otro, que es, en definitiva, el suyo propio. Un soldado, fusil en mano, los vigila, otro, sosteniendo un farol, proyecta su silueta sobre el paredón. Barcelona, la ciudad que les había regalado la revolución, estaba ahora a punto de arrebatarles la vida.

Heinz Rosenstein, nuestro hombre, había nacido en Stettin, Alemania, en 1904, en el seno de una familia judía asimilada. Desde el 22 de mayo, fecha en la que había sido juzgado y condenado a muerte, Heinz comenzaba a ser consciente de su inexorable decadencia, de los signos palpables de ese fracaso que él había elegido llamar su destino. A menudo, en la intimidad de su celda, lloraba para vaciarse de autocomplacencia y remordimiento.

El consejo de guerra que le encausaba exponía el cómo y el porqué del desastre:

“1.-EINZ ROSENSTEIN, Ingeniero, soltero, de treinta y seis años, hijo de Ricardo Rosenstein y Elena Jachman, natural de Stettin (Alemania), vecino de Barcelona, y de raza judía; vino a Barcelona en mil novecientos treinta y cinco enviado por el Comité de Holanda de Ayuda a los Judíos; al estallar el Movimiento mantuvo íntima relación con elementos muy significados de la CNT-FAI; pertenecía a patrullas de control, practicando detenciones y registros, bajo las órdenes inmediatas de Eroles, figurando en autos una citación que le hace el triste personaje que antes se alude para el veintiséis de mayo de mil novecientos treinta y siete, y a las doce de la noche; prestó “servicios de urgencia” en la sección de control del Comité de Defensa de la barriada de Poblet[17], número dos, teniendo un pase de libre circulación en Barcelona del mismo Comité y Sección; tenía autorización para viajar libremente por la red de ferrocarril de Madrid-Zaragoza-Alicante para desempeñar “asuntos especiales”; conducía el coche de las patrullas de control que iba a Artesa de Segre, en donde detuvieron y asesinaron a Joan Daunés Riu[18] y cometieron otros robos y detenciones; formó parte de una organización de contraespionaje, para la que estaba en relación con una entidad nazi existente en Barcelona, para descubrir y denunciar sus secretos; gracias a él se capturaron a catorce falangistas, luego condenados a muerte[19]; cometió otros muchos desmanes, singularmente en registros domiciliarios, en uno de los cuales requisó valores por más de medio millón de pesetas; en un camión oficial hizo algunos viajes a la frontera francesa como persona de confianza de los dirigentes marxistas y para recoger material de guerra[20].”

Consejo de guerra contra Heinz Rosenstein a 22 de mayo de 1939 (Fuente: Associació Pro-memòria als Immolats per la Llibertat a Catalunya)

Consejo de guerra contra Heinz Rosenstein a 22 de mayo de 1939 (Fuente: Associació Pro-memòria als Immolats per la Llibertat a Catalunya)

Heinz había llegado a Barcelona a finales de 1935, venía procedente de Amsterdam y lo hacía apoyado por el Comité de Ayuda a los Judíos[21], el cual, desde hacía unos cuantos meses, había estado estimulando el flujo de refugiados hacia la República española, con el pretexto, tal vez infundado, de que era un lugar predispuesto a la acogida y repleto de oportunidades. Una vez en la ciudad montará un pequeño negocio de instalaciones eléctricas junto a Walter Tuerk, otro refugiado alemán con el que había coincidido en el hall de la Pensión Mirador[22] donde pasaría las primeras semanas de su estancia.

Se puede decir que por entonces Barcelona era una ciudad habitada en masa por fantasmas, gente que como Heinz vivían al margen de la legalidad, sin papeles, en permanente estado de alerta, salidos de las profundidades de un mundo interno común completamente destruido, que en lugar de acercarlos los alejaba cada vez más del tiempo[23].

Durante el escaso medio año que va de enero a julio de 1936, Heinz, además de dedicarse profusamente a atender su nuevo negocio, frecuenta la numerosa colonia de refugiados de la ciudad, participando activamente en el Comité de Ayuda a los Judíos y en la sede local de la Jüdischer Kulturbund, asociación cultural judía fundada en julio de 1933 por artistas desempleados con la intención de sobreponerse al apartheid cultural del nazismo[24]. También establecerá contacto con exiliados de la izquierda alemana, en su mayoría anarquistas, que estaban plenamente asentados en la ciudad.

Aquellos meses, en los que vivirá en primera persona el triunfo del Frente Popular[25] en las elecciones generales y la consecuente crispación entre ambos bandos, izquierda y derecha, dejarán una huella imborrable en Heinz. Cada vez más comprometido, asiste con frecuencia al bar Scandinavia[26], taberna propiedad de la exiliada austriaca Käthe Goedel-Römer, donde comparte ideas y cervezas con Gunther Wannrich, Karl Brauner, Elly Götze, Charlotte Margolin y Willi Winkelmann, la mayoría de ellos miembros activos del DAS, un grupo integrado exclusivamente por anarcosindicalistas alemanes, en su mayoría judíos.

Sin embargo, no será hasta septiembre cuando Heinz, a través de la mediación de Gunther Wannrich, se afilie a la CNT. Desde entonces ocupa un cargo destacado en las patrullas de control de su propio barrio, primero actuando como chofer y luego ocupando otros cargos a los que irá accediendo sin percatarse, llevado en volandas por la inercia revolucionaria.

Como Heinz, Charlotte Margolin, llegó a Barcelona procedente de Amsterdam mediante la asistencia inestimable del Comité de Ayuda a los Judíos. Charlotte o Carlota, como también se le conocía, había llegado a Barcelona huyendo del nazismo a finales de 1933. Margolin había nacido en Berlin en 1896 en el seno de una familia judía liberal, casi completamente germanizada. Estudia en la prestigiosa facultad de medicina de la universidad de Berlin, la Medizinischen Universitätsklinik der Charité zu Berlin. En 1923 publica un estudio sobre el sistema nervioso que tiene una gran repercusión, lo titula Ueber das Verhalten des vegetativen Nervensystems der Carcinomkranken. A finales de los años veinte se integra en el KPD-O, escisión crítica del Partido Comunista Alemán. En 1933, pierde su puesto de trabajo en la facultad y se ve evocada a un irremediable exilio. Se traslada a Barcelona donde comienza a frecuentar el activo círculo de refugiados judíos de izquierdas. Entabla amistad con Ewald y Ella König, matrimonio trotskista que regentaba un puesto de libros en la Rambla de Santa Mónica, frecuentará también a las exiliadas Augusta Marx y Eva Sittig-Laufer y al matrimonio formado por Max y Golda Friedemann, todos refugiados judíos. Poco antes de dar comienzo la Guerra Civil Española se afilia al POUM. Cuando estalla la guerra se enrola en el Socorro Rojo y se marcha al frente. Tras el decreto que obliga a desmilitarizar a las mujeres se ve obligada a abandonarlo. Una vez de vuelta en Barcelona se coloca como doctora interna en el Sanatorio Maurin. En junio de 1937 aparece en la lista de detenidos manuscrita por el matrimonio Orr tras los hechos de mayo[27].El 22 agosto de 1937 es de nuevo detenida, se le acusa de ser militante del POUM e ingresa en el Correccional general de mujeres de Les Corts. En noviembre secunda la huelga de hambre de Katia Landau[28], otra refugiada judía y amiga personal.

A la salida del correccional, no pudo o no quiso salir del país. Tenía descartada la vuelta a Alemania dada su militancia antifascista y su origen judío. A disposición del SIM ingresa de nuevo el 18 de septiembre de 1939 en Les Corts y sale en libertad poco después, el 3 de octubre. En un documento del ANC – Fons Bosch i Gimpera[29] – se puede leer:“Carlota Margolín. Ingresó el 22 de agosto del 1937. A disposición del Departamento de Información”. En ellibro de entradas: “Carlota Marcolin [sic]. Naturaleza: Berlín. 43 años. Médico. Soltera. Ingreso: 18-9-39. A disposición del SIM. Salida: 3-10- 1939”. El libro de filiaciones de 1940 aporta más datos, a raíz de un segundo ingreso: su estado civil de divorciada y su religión judía, con domicilio en la calle Hospital 101, 3º, 2ª, con reingreso el 3 de junio de 1940 y baja el 11 del mismo mes. Desde entonces perdemos su pista.

El fin de la guerra supone un golpe de gracia definitivo para aquellos judíos que habían participado activamente en la defensa de la República y abre un nueva etapa, aún más oscura si cabe, para el resto de refugiados. A modo de ejemplo trágico, presentamos la historia de Heinz Rosenstein, que tras la caída del frente de Cataluña, muy cerca ya del fin de la guerra, es detenido, interrogado por la Gestapo y – como ya vimos – condenado a muerte en un consejo de guerra. Fusilado en el Campo de la Bota la madrugada del 31 de julio al 1 de agosto de 1939, a día de hoy su cuerpo permanece enterrado en la fosa común del Fossar de la Pedrera en Montjuic, nadie hasta el momento le ha rendido homenaje.



1 Unidad militar íntegramente judía, denominada anteriormente Segunda Compañía del Batallón Palafox,formada originalmente por 152 combatientes, que participó a favor del bando republicano durante la Guerra Civil Española. Acta de fundación: “Teniendo en cuenta el gran número de judíos que han desempeñado un papel significativo en la brigada Dombrowski, por la presente declaramos que la Segunda Compañía del heroico Batallón Palafox se denominará de ahora en adelante Unidad judía Botwin. De esta forma queremos rendir honores a los soldados judíos que han muerto en combate. Para los judíos que están librando esta batalla, Botwin será el símbolo de libertad, de nuestra y vuestra libertad, un símbolo de libertad internacional y de hermandad entre los hombres”  (González, Isidro (2004). Los judíos y la Segunda República. 1931-1939. Madrid: Alianza Editorial. pp. 286-294)

2 La Olimpiada Popular, que debía haberse celebrado entre el 19 y 26 de julio de 1936, fue organizada como protesta a los Juegos Olímpicos de Berlín del mismo año. El recientemente electo gobierno de la II República decidió boicotear los juegos de Berlín al no enviar los representantes de España y prefirió organizar un evento deportivo alternativo pero en distinta fecha.

3 En el frente Mink se ocupará de la redacción del Frayhaytskemfer, un diario en yiddish que se distribuía entre los voluntarios judíos. Firmará sus artículos bajo el nombre de Mundek. Una vez disueltas las Brigadas Internacionales, Mink decide permanecer hasta que el último soldado republicano haya cruzado los Pirineos. Ya en Francia, conoce los campos de concentración de Gurs, Argelès y Saint-Cyprien, hasta que consigue fugarse con un grupo de camaradas. La invasión nazi le empuja a sumarse a la incipiente resistencia clandestina, pero el 20 de agosto de 1941 es detenido por los alemanes en París. El 27 de marzo de 1942 le envían a Auschwitz. Allí, como prisionero 28413, es uno de los agentes más activos de la resistencia interna dentro del campo. En 1944, ante el avance soviético, los nazis optan por trasladar a los prisioneros aún válidos para el trabajo hacia otros campos y Mink irá a parar cerca de la frontera francesa. Su nuevo campo será liberado por la división Leclerc.

4 Se refiere a la Centuria Thälmann, creada durante las primeras semanas de la guerra, integrada casi exclusivamente por judíos alemanes exiliados y dirigida por el exdiputado comunista alemán Hans Beimler.

5 Berthelot, Martine, Op. Cit., p.340.

6 Berthelot, Martine, Op. Cit., p.342.

7 Berthelot, Martine, Op. Cit., p.254.

8 Berthelot, Martine, Op. Cit., p.355.

9 Berthelot, Martine, Op. Cit., p.356.

10 Lou Litchveld, alias Albert Helman, era el jefe de la sección de boletines en lengua extranjera del POUM durante la contienda española. Originario de Surinam y educado en la metrópoli, era un reputado escritor.

11 Gojman, Alicia. Testimonios de Historia oral: judíos en México, 1990, Mexico. pp. 124.

12 Ibid., pp 124.

13 Compañera de Isak Aufseher, militante anarcosindicalista alemán, miembro de la FAUD – Freie Arbeiter Union Deutschlands. Ambos llegan a Barcelona, procedentes de Paris, en 1933. Regentan un quiosco en la Rambla de Santa Mónica.

14 El castillo del Campo de la Bota, también llamado castillo de las Cuatro Torres, fue un edificio militar construido en el año 1858 en el límite del municipio de San Adrián de Besós con el distrito barcelonés de San Martín de Provensals. Se convirtió en la sede de la Escuela Práctica de Artillería hasta el inicio de la Segunda República.

15 Industrial, casado, de cuarenta años, hijo de Hermenegildo y María, natural de Les Piles (Tarragona). Militante marxista. Durante la guerra fue chofer de Jaume Miravitlles, Comisario de Propaganda de la Generalitat de Cataluña.

16 Camarero, soltero, de treinta y dos años, hijo de José y Josefa, natural de Manresa y vecino de Barcelona. Militante de la CNT.

17 Hoy en día barrio de la Sagrada Familia.

18 Industrial de la comarca del Segrià, ajusticiado en la ciudad de Lleida el 14 de noviembre de 1936, tenía 45 años.

19 Se refiere al desmantelamiento de la organización falangista dirigida por el capitán retirado José Moya acaecida el 15 de enero de 1937.

20 Consejo de guerra (copia) conseguido en los archivos de la Associació Pro-Memòria als Immolats per la Llibertat a Catalunya. 

21 Organización creada por la comunidad de exiliados que vive bajo el amparo del AJC (American Jewish Committe). Será activa en las diversas ciudades donde se asentarán los refugiados (Paris, Amberes, Amsterdam e incluso Barcelona)

22 Pensión ubicada en el número 1 de Rambla Cataluña, pegado a Plaza Cataluña.

23 Una noticia aparecida en La Vanguardia el 14 de septiembre de 1935, titulada Extranjeros indeseables, se hace eco de la presencia de ciudadanos extranjeros indocumentados: “Agentes de la brigada de Investigación Criminal efectuaron ayer la detención de los alemanes: Otto Lavonel, Nicolas Mahegin, Alejandro Bermaneusky y Cristóbal Burningen. Los cuatro detenidos manifestaron ante la policía que no podían exhibir su documentación por habérsela olvidado en su país, de donde se vieron precisados a huir para librarse de la persecución de la que eran objeto”

24 Eike Geisel, Henryk M. Broder: Premiere und Pogrom. Der Jüdische Kulturbund 1933–1942. Siedler, Berlin 1992, pp 234-235.

25 Los días 16 y 23 de febrero de 1936 se celebraron en España las terceras elecciones generales, y últimas, de la Segunda República Española. Las elecciones dieron el triunfo a la coalición de izquierdas denominada Frente Popular (Front d’Esquerres en Cataluña y Valencia), que, con más del 60% de los diputados electos, agrupaba a PSOE, Izquierda Republicana (que incluía a la ORGA), Unión Republicana, ERC, PCE, Acción Catalana, POUM, Partido Sindicalista y otros.

26 Bar Scandinavia, situado en el número 16 de la calle mediodía, hoy desaparecida.

27 Listado del matrimonio estadounidense formado por Charles y Lois Orr, a 3 de julio de 1937, acceder en: http://labarcelonadeorwell.wordpress.com/2012/04/28/lista-de-extranjeros-detenidosa-3-de-julio-de-1937-por-lois-y-charles-orr-pag-2/

28 Katia Landau, esposa de Kurt Landau, militante trotskista desaparecido durante los hechos de mayo.

29 ANC. Fons Bosch i Gimpera 7.1.2. UI 6555 Registro de filiaciones 1940.

 

Un pensamiento en “El exilio judeoasquenazí en Barcelona (1933-1945): Un rompecabezas que pide ser resuelto. Parte IV.

  1. mario
    1 abril, 2014 a las 3:54

    …”“Fue en España donde mi generación aprendió que uno
    puede tener razón y ser derrotado, que la fuerza puede
    destruir el alma, y que a veces el coraje no obtiene
    recompensa.”
    Albert Camus sobre la Guerra Civil Española.”…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *