Momentos excepcionales: Discurso inaugural de Séfer 2017


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Estimadas amigas, estimados amigos,

Hoy celebramos la segunda edición del Festival del Libro Judío, Séfer Barcelona, y a la vez podemos decir que vivimos momentos excepcionales. Os confesamos que todos los que hemos estado detrás de este proyecto hemos tenido la cabeza en otro lado durante la mayor parte del tiempo. Estos últimos meses han estado llenos de dificultades, y por eso, organizar la producción de un festival, que consideramos necesario, no ha sido nada fácil. Cómo ya hemos dicho otras veces, nuestra voluntad es crear un punto de encuentro entre la literatura y el pensamiento judío y los ciudadanos de nuestra ciudad. Nuestra intención es promover el debate y la reflexión alrededor de temas que, a pesar de ser particularidades, sabemos que aportan su grano de arena a la problemática universal. Queremos que sea un punto de encuentro donde se atenúen los prejuicios y se estimule la comprensión, y, en el cual, decididamente, se estimule la búsqueda intelectual. La cultura como un motor social y no tanto como un mero producto de consumo. Por eso, a pesar de todas las trabas, estamos aquí decididos a aportar, desde nuestra posición, una propuesta como plataforma cultural judía catalana, porque como catalanes judíos no podemos ser indiferentes ante lo que pasa hoy en Cataluña. Dedicamos nuestra última publicación precisamente a explorar este ámbito, la Cataluña judía, el pasado y también el presente.

Sabemos que no son buenos tiempos para la democracia. Si la política es, entre otros cosas, el arte de organizar y de hacer vivible nuestro entorno, el día 1 de octubre este entorno saltó por los aires. Las escenas de violencia policial fueron terribles y injustificables. Las declaraciones del presidente Rajoy de ese mismo día cuando definió la democracia española como “madura, avanzada, amable y tolerante”— es un claro ejemplo de denegación de la realidad. Esta no es la política en la que creemos. Querer solucionar un conflicto de largo alcance histórico, político, económico y cultural, como el que vivimos en nuestro país, exclusivamente a través de la vía judicial y penal, no es en ningún caso la solución. Por otro lado, hay que tener en cuenta que los casos judiciales relacionados con corrupción política en todo el Estado español se reflejan en más de 1.378 políticos imputados por corrupción. Menos de 86 están en prisión.

En vez de un diálogo honesto y verdadero con altura de miras, en vez de buscar una solución política en los clamores mayoritarios de la sociedad catalana, parece que prevalezcan los acuerdos oportunistas. El mundo nos mira y no entiende nada. La fractura social está a la vista, las redes sociales hierven. Este espacio de diálogo se ha convertido en un lugar de reproches y de insultos. La tendencia es repetir frases, viejos artículos o tuits que otros han formulado con gracia o chistes. Todo esto ante la imposibilidad de fundamentar un posicionamiento propio. Vivimos estos tipos de momentos extraños.

Y mientras tanto, ¿nosotros, qué? A nadie hay que explicarle que el pensamiento judío europeo de la modernidad adoptó a menudo una posición autorreflexiva y crítica en el seno de la cultura occidental. La posición del intelectual judío surgió desde una exterioridad cuestionadora, donde siempre se erigió como un implicado incondicional. Sólo hay que pensar en la simbiosis judeo-alemana, y en figuras tan significativas como Franz Kafka, Rosa Luxemburg, Walter Benjamin, Martin Buber, Sigmund Freud, Hannah Arendt, Gustav Landauer o Paul Celan. Es justamente esta simbiosis contradictora la que convirtió al judío en una conciencia crítica sin parangón, y es también por eso que ha dejado una profunda huella en la historia de Europa.

Nosotros no queremos ser ajenos a la realidad de hoy. Al menos aquí. Por eso nos queremos pronunciar sobre algunos hechos concretos. Hace unas semanas, la Federación de Comunidades Judías de España (FCJE) emitió un comunicado donde se definía como “la institución que representa oficialmente todos los judíos españoles”, y continuaba: “Como judíos españoles, apoyamos sin fisuras a la Constitución Española, la aplicación de la Ley como eje vertebrador del Estado de Derecho, la solidaridad y la igualdad entre todos los españoles y la unidad de España”. No hay que decir que esta declaración no es sólo una falta de respeto a la pluralidad de voces judías del Estado español; no es sólo un despropósito oportunista que debe leerse en clave política; no es sólo un posicionamiento político unilateral, cuando ninguna de las comunidades judías catalanas había escrito una palabra sobre el proceso político catalán por respeto a la pluralidad de voces que conviven en su interior; es peor: es el judaísmo de la obediencia estricta a una posición política concreta y al servicio del poder. No es que estemos lejos, es que no nos representan lo más mínimo. Para nosotros continúa vigente el legado de Shemaiá, donde dice en el Pirké Avot: “Ama el trabajo, odia la autoridad y no intimes con el poder”. Ahora bien, no hemos visto de momento ninguna reacción de las comunidades judías catalanas. No hay problema. Ya nos posicionamos públicamente nosotros para que no exista un silencio incómodo que no nos representa. Lamentablemente, también hemos visto alguna intervención, propia de una mente brillante, que, escondiéndose de manera anónima detrás de una web titulada “Judíos por Cataluña”, continúa con la misma letanía. Y siempre usando la identidad judía como una moneda política. Tal como se puede leer en su manifiesto, después de haber dejado por los suelos una legítima reclamación política cómo es el derecho a la autodeterminación, los “Judíos por Cataluña” hablan en nombre de “la voz real de la mayoría de los judíos que viven aquí: judíos que son, simultáneamente y sin conflicto, buenos catalanes y leales españoles”. ¿Son una voz real o virtual? ¿Nos representan? En Mozaika no sabemos cuánta gente representamos. Ni de broma a la mayoría de judíos de la ciudad. De hecho, es probable que no caigamos demasiado bien. Nos imaginamos que representamos la gente que participa de nuestros proyectos o iniciativas, como la revista, el Festival de Literatura, el grupo Salam-Shalom, las conferencias o los pequeños proyectos que van surgiendo. Proyectos que irán a más, porque la aparición de esta tendencia de aferrarse al status quo, no va con nosotros.

Por ello, nuestra voluntad es la de crear un marco de participación plural, crítico, de estudio de nuestra tradición, y, como decíamos antes, que estimule el pensamiento y la búsqueda intelectual. No pararemos. Por eso lo celebramos hoy, felices de estar aquí con vosotros. Porque, a pesar de todo, estamos orgullosos de reclamar y presentar el legado judío catalán que nos une, con la voluntad de sumar iniciativas al tejido asociativo de nuestra ciudad. Nosotros hablamos por nosotros mismos. Es el momento del cambio. Cómo decía el rabino Hilel: “Si yo no estoy por mí, ¿quién está por mí? Y si yo solo estoy por mí, ¿quién soy? Y si no es ahora, ¿cuándo?” Empecemos, hoy, despacio, juntos y con vosotros.

Programa Séfer 2017

Inauguración Séfer 2017.

Inauguración Séfer 2017.

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