Agudad Ahim y el rescate de la dignidad


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“Los periódicos nada dicen de la vida silenciosa de millones de hombres sin historia que a todas horas del día y en todos los países del globo se levantan a una orden del sol y van a sus campos a proseguir la oscura y silenciosa labor cotidiana y eterna,  esa labor que echa las bases sobre las que se alzan los islotes de la Historia”

Miguel de Unamuno.

El forense vasco Francisco Etxeberria, precursor de la Ley de Memoria Histórica – aprobada en 2007 y derogada de facto por los sucesivos gobiernos del PP – recordaba durante una intervención en el campus de la UPV, en Gipuzkoa, la historia de un reloj hallado durante la exhumación de una fosa común: “Cuando creíamos que ya habíamos terminado todos los trabajos, de repente pasamos un detector de metales que comenzó a pitar. Entre los cuerpos hallados sobresalía un reloj de pulsera. Lo primero que piensas es que tal vez dejó de funcionar en el momento exacto en el que fue asesinado, es algo muy emocional, pero los relojes, al igual que los móviles siguen funcionando o sonando en la sala de autopsias”, puntualizó. La historia que sigue a continuación es la historia de un reloj que, aún sintiendo el peso del olvido, sigue sonando a la espera de que alguien lo escuche.

Y en este punto da comienzo el reto de Mozaika, el reto que nos brinda la Historia como una afrenta, como si, por un momento, quisiera calibrar nuestra valía como humanos. Este camino lo emprendemos para conquistar la dignidad de un grupo de judíos sefardíes que en 1926 conformaron la hermandad Agudad Ahim. Queremos poner fin a un silencio que dura más de setenta años, para de algún modo, reparar la dignidad de aquellos que formaron parte de la hermandad.

Emblema de Agudad Ahim, 1937-1938.

Emblema de Agudad Ahim, 1937-1938.

A día de hoy su legado sigue mordiendo polvo en un estante del Archivo General de la Guerra Civil Española, en Salamanca. Convertido desde el invierno de 1939 en botín guerra, espera que alguien lo traiga de vuelta.

Nunca pensamos que esto pudiera suceder, pensamos que alguien se ocuparía de ellos, pero no fue así. De alguna manera supimos escuchar el tic-tac de ese reloj que seguía sonando. ¿Pero por qué? ¿Por qué nadie hasta el día de hoy se ha preocupado en rescatar la memoria de Agudad Ahim? ¿Por qué su legado sigue preso en el Archivo General de la Guerra Civil Española? ¿Por qué nunca nadie lo reclamó?

El 26 de diciembre del 2007 se aprobó la Ley de Memoria Histórica para “reconocer y ampliar derechos a favor de los que sufrieron persecución o violencia por razones políticas, ideológicas o de creencia religiosa durante la Guerra Civil y la dictadura, promover su reparación moral y la recuperación de su memoria personal y familiar”. Así lo recoge el texto de la Ley 52/2007. Sin embargo esta ley nunca se aplicó a los miembros de Agudad Ahim, y ni siquiera fue debido a una falta u olvido de algún representante público, lo más duro es darse cuenta que la causante de ese destierro ha sido la desidia, o aún peor, el miedo, ese medio tan común entre los perseguidos.

Un grupo de judíos saliendo del Bar Griego, ubicado en la calle Tapiolas, donde juegan a cartas, al domino y a un juego turco al que llaman "taolah" (Fuente: Estampa, 16 de febrero de 1935)

Un grupo de judíos sefardís saliendo del Bar Griego, ubicado en la calle Tapiolas, donde solían jugar a cartas, al domino y a un juego turco al que llamaban “taolah” (Fuente: Estampa, 16 de febrero de 1935)

La “Unión Fraternal Agudad Aḥim”, como ellos mismos la llamaban, se fundó en Barcelona en 1926 por un pequeño grupo de judíos de origen sefardí. Esta hermandad erigió su propio local en los alrededores de Paralelo1, donde residían sus socios, en su mayoría vendedores ambulantes y pequeños comerciantes de los Encantes del mercado de Sant Antoni2. Entre los pioneros encontramos a Marcel Calef3, pequeño impresor, que ejerció de secretario, y a Nissim Gambach, el cual se encargará de la liturgia hasta que en 1931 ocupa su plaza Bechor Isaac Nahum4.

“Es muy probable que este (…) núcleo comunitario llamado Agudad Ahim se hubiera desarrollado, hasta quizás llegar a formar una segunda comunidad sobre el modelo de las comunidades turcas de París o de Marsella, por ejemplo. En efecto, desde un punto de vista sociológico y psicosociològic, con esta segunda experiencia de los turcos, identificamos los principales factores que favorecen el reagrupamiento y la emergencia comunitaria, a saber: la ocupación de un espacio determinado (el Paralelo y sus alrededores), una cohesión en cuanto al nivel socioeconómico, a las prácticas socioculturales y lingüísticas, y también a la identidad étnica y la práctica religiosa. En otros palabras, esta forma suya de separación social y residencial correspondía a una solidaridad étnica que es el verdadero cemento de todo proyecto comunitario.”5

Bechor Isaac Nahum oficiando en el recinto de la sinagoga de Barcelona ((Fuente: Estampa, 16 de febrero de 1935)

Bechor Isaac Nahum oficiando en el recinto de la sinagoga de Barcelona (Fuente: Estampa, 16 de febrero de 1935)

Avner Nahum6,hijo de Bechor Isaac Nahum, recordaría años más tarde la realidad de Agudad Ahim:

“Había dos Comunidades. Además de la arriba, la de la calle Provenza con Balmes, había otra en el Paralelo. Y que abarcaba, yo creo, muchísimo más que la CIB. Se llamaba Agudad Ahim. Los días de Yamim nora’im se reunían, alquilaban un teatro o un local y hacían las oraciones de Pesah, Rosh-ha-Shaná y Kipur, con el rabino Gambach; y antes de Gambach, era un tal Ouziel. Pues estos abarcaban muchísimo más porque en su barrio había muchos judíos, los que llegaban iban allí porque era mucho más barato que en el Ensanche. La mayoría eran vendedores ambulantes[…] Su presidente era Seví, Nissim Seví.7

Alberto Arditi, otro miembro de la CIB, se referiría a Agudad Ahim como “aquellos turcos del Paralelo”:

“Por entonces todo aquel que quería saber dónde había djudíos iba al Cómico, y allí los encontraba. No creo que pudiéramos considerarlos como una Comunidad, era más bien un Club, un Club Social…Se fundó porque había un grupo de judíos turcos afincados en Francia que tuvieron que buscar refugio en Barcelona tras el estallido de la Primera Guerra Mundial”8

Pensar en Agudad Ahim, es también pensar en las represalias de la Guerra Civil Española. A veces se olvida pero entre los combatientes, portaran armas o no, que se enfrentaron a los militares golpistas, habían también judíos, no sólo extranjeros sino también de nacionalidad española. Gonzalo Álvarez Chillida nos habla de esa interesante disparidad en el seno de la comunidad judía, entre los que se quedan y los que se marchan al estallar la guerra, entre los que huyen y los que toman partido:

“Con el inicio de la contienda muchos judíos huyeron de la revolución que se desencadenó en la zona republicana. La sinagoga de Madrid cerró ante la huida de los miembros de su comunidad. La de la Comunidad Israelita de Barcelona cerró los primeros meses de la contienda, pero reanudó su culto en 1937, con el reflujo de la revolución. La comunidad Agudad Ahim no interrumpió sus actividades durante la guerra. Hubo jóvenes hebreos que se alistaron en las milicias obreras. Posteriormente llegaron cerca de siete mil voluntarios judíos de diferentes países, para combatir en las brigadas internacionales.”9

Uno de aquellos voluntarios judíos de la barriada del Poble Sec que perdieron la vida durante los primeros meses de la guerra fue un tal Mordo Sevy Avimeleh, hijo del por entonces presidente de Agudad Ahim, Nissim Sevy.

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Esquela de Mordo Sevy publicada en La Vanguardia, a 13 de octubre de 1936.

La caída de Barcelona en el crudo invierno de 1939 supuso el final de Agudad Ahim. Su local fue clausurado, sus documentos requisados y sus miembros investigados y perseguidos. El historiador Jacobo Israel Garzón incide en esa actitud represora del régimen:

“Tras la caída de Barcelona, en enero de 1939 la sinagoga y el centro comunitario de la calle de Provenza son saqueados. El presidente de la Comunidad, Edmundo Graembaum, es detenido e internado por ser un alto nivel de la masonería. El jazan Bechor Isaac Nahum, también masón, es condenado a 30 años y un día, salvándole la nacionalidad turca para evitar la prisión, pero con la obligación de presentarse diariamente en comisaría. En abril del mismo año, una comisión, compuesta por Jacques Danon, vicepresidente, Marcel Calef, secretario y Samuel Maytek, responsable de la Hebrá Kadishá se presentó en el gobierno civil solicitando ver al Gobernador, González Oliveras, para obtener permiso para reabrir la sinagoga y el centro comunitario. González Oliveras no les recibe y ese mismo mes se clausura oficialmente el edificio de la calle de Provenza. Los documentos son confiscados y enviados más tarde al Archivo de Salamanca, donde todavía permanecían hasta hacerse realidad el traslado de dichos materiales a la Generalitat de Cataluña.”10

Ágape organizado por el stand de Alemania en la Feria de Barcelona (Años 40).

Ágape organizado por el stand de Alemania en la Feria de Barcelona (Años 40) (Fuente “Perseguits i Salvats”)

Después de la guerra la mayoría de los integrantes de la junta directiva de Agudad Ahim (Presidente; Nissim Sevy; Vice-Presidente: Carlos Schor; Secretario: Jaime Mizrahi; Tesorero; Fortunato Benarroch; y Vocales: Nissim Bonfil, Salomon Sabetay y Jaime Toledo) optan por el exilio.

Ficha de la Joint de Jaime Mizrahi y familia (Source)

El 3 de diciembre del 2015 el diario El País publica una noticia titulada “La Generalitat devuelve ‘papeles de Salamanca’ a 39 particulares”, en ella nos habla de la documentación ya entregada a la Generalitat por el Ministerio de Cultura y la documentación pendiente:

DOCUMENTACIÓN PENDIENTE

Los fondos documentales que todavía no ha devuelto el Ministerio de Cultura, según la Generalitat son:

1. Documentación generada por la Generalidad de Cataluña y por los organismos o instituciones que dependían (unas 10.000 imágenes) que incluyen documentos en materia de orden público generada después de mayo de 1937, papeles del Ejército catalán, antes de la unificación con el Ejército de la República en marzo de 1937, documentos de la Junta Electoral de Barcelona y de la Administración de Justicia. 

2. Documentación de productores privados identificados y aprobados por la Comisión Mixta, que el Ministerio ha retenido en la última entrega de diciembre de 2014, porque presupone que no tendrán herederos que soliciten la restitución: las logias masónicas, entidades desaparecidas, como el Socorro Rojo Internacional de Cataluña y la Solidaridad Internacional Antifascista (fondo que ya fueron objeto de una primera entrega por parte del Ministerio en 2011 y que están en proceso de restitución a sus titulares), el Centro Israelí «Agudad Ahim» de Barcelona y los documentos de los particulares sin herederos supuestamente.

3. Documentación municipal correspondiente a incautaciones llevadas a cabo en 43 ayuntamientos de Cataluña, no incluida en los supuestos de la Ley 21/2005 de retorno (unas 7.000 imágenes) y que se ha reclamado con posterioridad.

4. Documentación incautada que se encuentra dentro de la agrupación documental llamada “Causa General” (pendiente de cuantificación).

Cinco meses más tarde, el 19 de abril del 2016, aparece una nota en el periódico El Confidencial, via agencia EFE, bajo el título La Generalitat dice quedan por restituir un 5 % de los documentos de Salamanca:

Barcelona, 19 abr (EFE).- El departamento de Cultura calcula que sólo quedan por restituir a sus legítimos propietarios el 5 % de los fondos procedentes del Archivo de Salamanca que llegaron a Cataluña, puesto que un 85 % ya se ha retornado y el 10 % restante se está identificando y se devolverá esta primavera.

Un portavoz de la conselleria se ha pronunciado en estos términos a Efe después de conocer que la asociación “Salvar el Archivo de Salamanca” haya reclamado hoy a la Generalitat la devolución de 400.000 documentos al considerar que la administración catalana los “mantiene indebidamente en su poder, de forma ilegal”.

Las citadas fuentes han recordado que desde el año 2006 han llegado a Cataluña en torno a un millón de documentos, de los que actualmente se está trabajando en un 5 % de los mismos, “buscando y localizando a sus titulares”.

El resto, “ya ha sido retornado a sus legítimos propietarios y otro 10 % será devuelto durante esta primavera”.

Por otra parte, ha recordado que todavía quedan algunos fondos reclamados al Ministerio de Cultura y que “no han sido retornados a la Generalitat”, entre los que se encuentra documentación municipal correspondiente a “confiscaciones llevadas a cabo en 43 ayuntamientos de Cataluña”, un total de 7.000 legajos.

Además, falta documentación generada por la Generalitat y sus organismos e instituciones relacionada con cuestiones de orden público, después de mayo de 1937; documentación del ejército catalán antes de su unificación con el ejército de la República en marzo de 1937 o documentación de la Junta Electoral de Barcelona y del Tribunal Especial Popular de Barcelona.

En total serían 10.000 documentos, a los que se deberían sumar otros 25.000 de procedencia privada, como las logias masónicas o desaparecidas entidades como Socors Roig Internacional de Catalunya y la Solidaritat Internacional Antifeixista o el Centro Israelita “Agudad Ahim” de Barcelona (…).EFE

¿Por qué callar entonces? ¿Por qué permanecer impasible ante el olvido? Este es un llamamiento para la acción, para tomar partido, para no callarse y alzar la voz. Iremos hasta donde haga falta para recuperar esos papeles11, queremos traerlos de vuelta.

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  1. Disponemos de una ubicación exacta, al menos durante la Guerra Civil. Se trata de la tienda del entonces presidente, el señor Nessim Sevy, conocida como “Sastrería La Neutral”, y situada en el número 74 de la calle Sant Pau. Además disponían también de un oratorio ubicado en el número 101 de la calle Francesc Layret.
  2. Maite Ojeda Mata, Erets Catalunya, Mozaika Ed., Barcelona, 2015, pp 357-361.
  3. Durante la Guerra Civil, desde junio a diciembre de 1938, Marcel Calef utilizaría su propia imprenta para estampar en grafía hebraica el boletín de la Compañía Botwin (columna integrada por voluntarios judíos).
  4. Bechor Isaac Nahum, reconocido masón, fue condenado a 30 años y un día al finalizar la Guerra Civil Española. La nacionalidad turca le salvará de entrar en prisión, pero viéndose obligado a presentarse diariamente en comisaría.
  5. Maite Ojeda Mata, Una primera aproximació a la comunitat jueva dels Encants del Mercat de Sant Antoni, Barcelona, 2009.
  6. Nacido en Esmirna, alrededor de 1920, llega a Barcelona con sus padres y siete hermanos, en 1931, tras la jubilación de su padre, empleado de banca en Esmirna. Ver entrevista
  7. Berthelot, Martine, Memorias Judías, Riopiedras, Barcelona, 2001, pp.300-301
  8. Berthelot, Martine, Memorias Judías, Riopiedras, Barcelona, 2001, pp.301-302
  9. Gonzalo Álvarez Chillida, Presencia e imagen judía en la España contemporánea. Herencia castiza y modernidad (El otro en la España contemporánea, 2011, Fundación Tres Culturas)
  10. José Antonio Lisbona, Retorno a Sefarad. La política de España hacia sus judíos en el siglo XX, Barcelona 1993, pp. 126.
  11. Inventario del Archivo del Centro Israelita Agudad Ahim de Barcelona (Signatura 30). Código de Referencia: ES.37274.CDMH/11.8.7.17 Título /Nombre : CENTRO ISRAELITA “AGUDAD AHIM” (UNIÓN FRATERNAL) DE BARCELONA (c) 1926 / 1939 Nivel de descripción : 2ª División.

Un pensamiento en “Agudad Ahim y el rescate de la dignidad

  1. Alberto Mizrahi
    2 Marzo, 2017 a las 7:38

    Hola mi nombre es Alberto mizrah sevy, nieto de Nisim Sevy.

    Hijo de la que fuera la única hija del matrimonio de Nisim y Sara, que en su momento se casara con Samuel mizrahi, nuestro padre.

    Ha sido muy emocionante para mí el ver publicada la biografía de mi abuelo.

    Gracias, y espero recibir vuestras comunicaciones tan interesantes.

    Gracias nuevamente, y reciban mientras un cordial y afectuoso shabat shalom

    Alberto mizrahi

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